Lunes 29 de noviembre de 2021

"La corrupción está asesinando al país" denuncian los obispos keniatas

  • 13 de abril, 2016
  • Nairobi (Kenia)
"El cáncer de la corrupción está matando a nuestro país. Vamos hacia una sociedad sin Dios, plagada por el tribalismo, en la que el dinero se ha convertido en el único ídolo". Es el grito de alarma de los Obispos de Kenia que emitieron en el comunicado final de su Asamblea Plenaria. Tras recordar la visita a Kenia del papa Francisco el pasado mes de noviembre, en el documento, difundido por la Agencia Fides, se describe una situación extremamente preocupante.
Doná a AICA.org
"El cáncer de la corrupción está matando a nuestro país. Vamos hacia una sociedad sin Dios, plagada por el tribalismo, en la que el dinero se ha convertido en el único ídolo". Es el grito de alarma de los Obispos de Kenia que emitieron en el comunicado final de su Asamblea Plenaria. Tras recordar la visita a Kenia del papa Francisco el pasado mes de noviembre, en el documento, difundido por la Agencia Fides, se describe una situación extremamente preocupante.

"Mujeres y hombres comunes cargan con el peso de la corrupción. La mayoría de los keniatas languidecen en la pobreza y son incapaces de satisfacer sus necesidades básicas. No tienen acceso a una atención médica adecuada. No tienen acceso a instalaciones escolares decentes ni a una educación de calidad".

Los más afectadas por todo esto son los jóvenes, subrayan los obispos, que se ven obligados a pagar sobornos para conseguir un trabajo o como mínimo a tener conocidos "entre los altos cargos".

Los prelados recuerdan en su comunicado el grito del papa Francisco dirigido a los keniatas durante su visita: "No a la corrupción". Una plaga que afecta a todos, desde la política al poder judicial, pasando por la policía y la escuela.

Otra plaga que denuncian en el documento los obispos es el tribalismo, que nunca desapareció, que está recuperando fuerza hasta el punto de que los obispos: "estamos viendo todo a través del prisma de la etnicidad".

Muy relacionada con esta situación es la radicalización de los jóvenes "en grupos peligrosos, que crean inseguridad, y con conductas desviadas. Estamos alarmados por la corrupción de los jóvenes a través del soborno, las drogas, y la promoción de la inmoralidad sexual".

Como resultado ?añaden los obispos- nos estamos moviendo hacia una sociedad sin Dios, que convierte el dinero en un ídolo. La gente tiende a vivir para el dinero y su filosofía es tener la mayor cantidad de dinero posible, lo más rápido posible y de cualquier modo".

Los obispos concluyen instando al rescate y a la esperanza, porque "Cristo ganó la victoria contra toda desesperanza. Debemos luchar contra todo el mal dentro de nosotros, debemos comprometernos individual y colectivamente para rechazar todas las formas de corrupción que está destruyendo el tejido social".+