Domingo 26 de septiembre de 2021

Japón: Preocupa a los obispos la guerra fría entre Estados Unidos y China

  • 29 de julio, 2021
  • Nagasaki (Japón) (AICA)
A 76 años de las bombas atómicas, el arzobispo de Nagasaki y presidente de la Conferencia Episcopal Japonesa, enumera las amenazas más graves para la paz en la actualidad.
Doná a AICA.org

Japón se prepara para conmemorar el triste aniversario de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, que tuvieron lugar los días 6 y 9 de agosto de 1945. Como todos los años, la Iglesia católica de Japón invita a los fieles a vivir esta fecha dedicando 10 días a la oración por la paz. 

Para la ocasión, el arzobispo de Nagasaki, monseñor Mitsuaki Takami, quien también preside la Conferencia Episcopal Japonesa, difundió un mensaje en el que invita a repasar las amenazas más graves que se ciernen hoy sobre la paz: desde la "nueva guerra fría" entre China y Estados Unidos hasta las violaciones de los derechos humanos en Myanmar y Afganistán, pasando por el sufrimiento de los refugiados y las disparidades entre países ricos y pobres en la lucha contra el Covid-19. 

Por último, reitera su llamamiento al gobierno de Japón para que ratifique el Tratado de la ONU sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que entró en vigor el 22 de enero. 

Al inicio de su reflexión el arzobispo japonés recuerda en primer lugar el lema de la visita del papa Francisco a Japón en noviembre de 2019: "Proteger toda la vida". 

Al respecto monseñor Takami, reitera en su mensaje -difundido por la agencia AsiaNews- su convicción de que “proteger cada vida es el camino hacia la paz”.

Además de los conflictos armados y el sufrimiento de los refugiados en todo el mundo, hoy se libra una "nueva guerra fría" entre Estados Unidos y China, con importantes repercusiones negativas en la estabilidad económica y política de la comunidad internacional. Debemos esperar firmemente que las naciones continúen esforzándose pacientemente para construir mejores relaciones. 

Además, agregó el prelado japonés, a pesar de que el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares entró en vigor el 22 de enero, las potencias nucleares y las naciones que, como Japón, están bajo el "paraguas nuclear" afirman que este documento es irrealizable y, por tanto, se niegan a ratificarlo.

El presidente del episcopado japonés señaló: “Creo que Japón, la única nación que ha sufrido las consecuencias de los bombardeos atómicos, debería ser uno de los primeros países en ratificar el tratado”. 

“Rezo para que muchas naciones que no poseen armas nucleares lo hagan, de modo que las potencias nucleares se sientan presionadas a ratificarlo, pues los enfrentamientos entre Estados y las armas de destrucción masiva amenazan la paz”. 

“Todos estamos sufriendo”, aseveró el prelado en relación a los estragos que produjo la pandemia de Covid. 

“Los países ricos deben comprender, ayudar y apoyar a los pobres. Puesto que dependemos de innumerables personas para vivir, debemos proteger no sólo nuestra propia vida, sino también la de los demás”.

Monseñor Takami indicó por último que “independientemente del contexto natural o social, nuestra prioridad debe ser la protección de toda la vida. Si hacemos esto, es factible que construyamos la paz. Y la vida es mucho más que la vida individual: debemos recordar que nuestras vidas están interconectadas. Así que proteger esas relaciones también protegerá la vida de los individuos. La paz es ese estado en el que la vida de las personas se realiza, hay armonía y toda la vida está colmada de alegría”, concluyó el arzobispo de Nagasaki en su mensaje.+