Martes 9 de agosto de 2022

Ir a la raíz del problema de la migración pidió el Card. Parolin en la ONU

  • 20 de septiembre, 2016
  • Nueva York (Naciones Unidas)
Comenzó, este lunes 19 de septiembre, la cumbre sobre la crisis de los refugiados y migrantes, en el Palacio de Vidrio de las Naciones Unidas, en Nueva York. La semana de reuniones de alto nivel tendrá como objetivo unir a los países en torno a un enfoque más humano y coordinado sobre esta problemática. "Somos testigos de la peor crisis humanitaria y de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial" expresó el presidente de la Asamblea General, Peter Thomson, en la apertura de la Cumbre y señaló que la comunidad internacional no puede dejar de lado a esas personas que huyen de la guerra y de la violencia.
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Comenzó, este lunes 19 de septiembre, la cumbre sobre la crisis de los refugiados y migrantes, en el Palacio de Vidrio de las Naciones Unidas, en Nueva York. La semana de reuniones de alto nivel tendrá como objetivo unir a los países en torno a un enfoque más humano y coordinado sobre esta problemática.

"Somos testigos de la peor crisis humanitaria y de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial" expresó el presidente de la Asamblea General, Peter Thomson en la apertura de la Cumbre y señaló que la comunidad internacional no puede dejar de lado a esas personas que huyen de la guerra y de la violencia.

La cumbre es, señaló el secretario general de las Naciones Unidas, un avance en los esfuerzos internacionales ante la movilidad humana y los problemas que se han planteado. Porque "unos escapan de la guerra, otros buscan oportunidades. Advirtió además que no se debe ver a los refugiados y migrantes como una carga", e invitó a entender que ellos "tienen grandes potencialidades".

Es la primera vez en su historia que la Asamblea general de las Naciones Unidas convoca una reunión para discutir acerca de la migración, con el objetivo de suscribir un acuerdo, entre los 193 países miembros, conocido como la "Declaración de Nueva York". Como explicó el secretario mismo de la ONU, Ban Ki-moon, se trata de un texto que delinea una "estrategia pragmática" fundada en "principios" compartidos, gracias a la cual "podrá acudirse en ayuda de los refugiados y migrantes" sin negar por ello "nuestros valores más preciosos".

Card. Parolín: "Ir a la raíz del problema"
Durante la cumbre, la Oficina del Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, guiada por monseñor Bernardito Auza, organizó un encuentro sobre el tema: "El papel de las organizaciones religiosas frente al gran movimiento de migrantes y refugiados". Abrió los trabajos el cardenal Pietro Parolin, secretario de estado del Vaticano que intervino sobre el tema: "No dejar a nadie atrás: transformar las palabras en acciones compasivas y proféticas".

La intervención del cardenal Parolin se basó en dos aspectos: por un lado la necesidad de ayuda humanitaria, y por el otro la necesidad de ir a la raíz misma del problema para ver dónde comienza la migración, o cuánto las condiciones económicas o conflictos empujan a las personas a desplazarse.

"No hay que perder de vista ?dijo el cardenal Parolin- que las personas tienen nombres y rostros y van más allá de las estadísticas. Los refugiados necesitan nuestra protección y también necesitan que se respeten sus derechos, así como la necesidad de la solidaridad y la compasión".

"La causa principal de la crisis migratoria actual ?recalcó- es obra humana: es decir, las guerras y los conflictos. Dado que las decisiones humanas provocan conflictos y guerras, está a nuestro alcance y es responsabilidad nuestra afrontar las causas fundamentales que llevan a millones de personas a convertirse en refugiados, migrantes forzados y desplazados internos. La Santa Sede aboga por un compromiso común por parte de los distintos gobiernos y de la Comunidad internacional para poner fin a todas las luchas, el odio y la violencia y buscar la paz y la reconciliación y sigue estando firmemente convencida de que, como Francisco ha declarado a menudo, el camino para resolver las cuestiones abiertas pasa a través de la diplomacia y el diálogo".

El Secretario de Estado recordó que en los últimos años la persecución religiosa se había convertido cada vez más en causa de desplazamiento. "A pesar de que otros grupos son objeto de ella, muchos informes confirman que los cristianos son, con mucho ?dijo- el grupo religioso más perseguido a la hora de hablar de "limpieza étnica-religiosa"; es lo que el papa Francisco llama "una forma de genocidio". Algunos de los perseguidos, incluso en los países de asilo, se enfrentan el acoso en los lugares destinados a los refugiados. No podemos abandonarlos."

También se refirió al documento preparatorio de la reunión en el que se constataba que la disponibilidad y el uso de armamento de tecnología de impacto reducido había dado lugar a la propagación de los conflictos, especialmente en los países y las sociedades en las que el estado de derecho es frágil y la pobreza está muy extendida y al respecto afirmó que la Santa Sede había solicitado en repetidas ocasiones que se limitase y controlase estrictamente la fabricación y venta de armas, allí donde estuviera presente la probabilidad de su uso ilegal e indiscriminado porque la proliferación de cualquier tipo de armas agrava las situaciones de conflicto y da como resultado enormes costes humanos y materiales, causa grandes desplazamientos de refugiados y migrantes y socava profundamente el desarrollo y la búsqueda de una paz duradera.

"Abordar las causas fundamentales del desplazamiento de los pueblos requiere fuerza y voluntad política ?dijo el purpurado- Como el papa Francisco afirmó significaría repensar hábitos y prácticas arraigadas, empezando por las cuestiones relacionadas con el comercio de armas, el suministro de materias primas y de energía, las inversiones, las políticas de financiación y el desarrollo sostenible e, incluso, el grave flagelo de la corrupción".

El cardenal Parolin reiteró que la Santa Sede se siente obligada "a llamar urgentemente la atención sobre la condición de los migrantes que huyen de situaciones de extrema pobreza y de degradación ambiental. Como no están reconocidos por las convenciones internacionales como refugiados y por lo tanto no gozan de ninguna protección legal en particular, sus sufrimientos son muy grandes y son más vulnerables a la trata de personas y a diversas formas de esclavitud humana".

"Por esta razón, en nuestros esfuerzos para enfrentar con eficacia las causas fundamentales de los grandes movimientos de refugiados y otros migrantes forzados ?concluyó- también debemos luchar por eliminar las causas estructurales de la pobreza y del hambre, lograr resultados más sustanciales en la protección del medio ambiente, asegurar un trabajo digno y productivo para todos, proporcionar acceso a una educación de calidad, y dar protección adecuada a la familia, que es un elemento esencial en el desarrollo humano y social".

Según fuentes del Alto Comisariado de la ONU para los refugiados, a fines de 2015 se alcanzó una cifra de 65,3 millones de evacuados; un número "jamás registrado antes", con un aumento de más de cinco millones respecto al año anterior. Además, los migrantes en el mundo suman más de 244 millones.

En total, hay 21,3 millones de refugiados, 3,2 millones de personas que solicitan asilo, además de 40,8 millones de migrantes. Según la definición del departamento de las Naciones Unidas, los refugiados son personas que se vieron obligadas a abandonar su tierra a causa de un conflicto armado en curso, o por ser víctimas de persecuciones; por otra parte, los migrantes son personas que decidieron dejar su país en busca de una vida mejor. +