Lunes 25 de octubre de 2021

"Importantes y necesarios, todos", recordaron los jóvenes del NEA

  • 31 de diciembre, 2020
  • Corrientes (AICA)
Mientras se debatía en el Senado el proyecto de Ley de Aborto, la Pastoral de Juventud de la Región NEA emitió un comunicado en el que recordó que todos somos "importantes y necesarios".
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Mediante un comunicado, la Pastoral de Juventud de la Región NEA se pronunció sobre la importancia de proteger la vida, que cobró especial sentido en este año difícil.

“Los jóvenes de la Pastoral de Juventud de la Región NEA de nuestro país queremos expresarnos al cierre de este año tan difícil. Habiendo celebrado Navidad y estando tan próximos a la celebración de Año Nuevo, que constituyen eventos sumamente especiales (de reencuentros, diálogo, despedida de seres queridos, emociones, anhelos, sueños, proyectos) queremos, junto a las personas de buena voluntad, invitar a cultivar y fortalecer la esperanza, el encuentro y la escucha”, expresaron.

“De manera particular queremos compartir algunas reflexiones respecto al estado actual del debate sobre el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Atentos a la invitación que nos hace el Papa Francisco de soñar como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos (Cristo Vive), queremos destacar nuestra convicción de que existe una búsqueda genuina del bien común entre quienes adhieren y quienes no, y de que son los lazos que nos unen los que pueden conducirnos pacíficamente a una solución integral, creativa, nueva, en la cual podamos trabajar todos en conjunto, y construir así una sociedad más justa y fraterna”, consideraron, horas antes de que la ley fuera aprobada por los senadores.

“Naturalmente, coincidimos en que nadie quisiera recurrir a un aborto, como expresa el lema Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Claramente el proyecto en debate es fruto de esta sociedad de la que todos somos parte, que no ha sabido dar respuestas reales y efectivas que acompañen a la mujer en tal situación de desamparo, y no representa solución alguna. Es así que se necesita un abordaje más amplio y soluciones estructurales reales que política y socialmente debemos dar, principalmente, a los sectores más desfavorecidos y desprotegidos de la sociedad, creando condiciones dignas que permitan a cada individuo un pleno desarrollo”, afirmaron.

En ese sentido, consideraron “que el proyecto de ley invisibiliza al sujeto en proceso de gestación. Rasgo común en este tipo de legislaciones que, al determinar ventanas de tiempo en las cuales la interrupción del embarazo está permitida, establece plazos que no se rigen tanto por criterios científicos como por presiones político-económicas globales o, en el mejor de los casos, por el consenso de supuestas mayorías. A los cristianos se nos atribuye insistentemente (y, en muchos casos, con cierta razón) una postura que roza la irracionalidad y el fanatismo; actitud propia de quienes tienden a menospreciar en el debate a quien piensa distinto, y que lamentablemente está también presente en muchos creyentes. Se nos hace indispensable abordar este debate con un verdadero espíritu de diálogo (en el cual) se alimenta la capacidad de comprender el sentido de lo que el otro dice y hace, aunque uno no pueda asumirlo como una convicción propia. Así se vuelve posible ser sinceros, no disimular lo que creemos, sin dejar de conversar, de buscar puntos de contacto, y sobre todo de trabajar y luchar juntos”, sostuvieron, citando el documento papal Querida Amazonia.

“Existe una cuestión crucial que nos hace disentir a unos y otros: qué es y cuándo se inicia la vida de cada ser humano, digno como tal; dicha dignidad no depende de sus capacidades, de su desarrollo, mayor o menor, de si ya ha nacido o se encuentra en el vientre de su madre. Consideramos que el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento. Y, como expresa monseñor Víctor Manuel Fernández, que la sola sospecha de que un embrión es un ser humano bastaría para que deba ser defendido, aunque esté en una etapa de desarrollo”, advirtieron. “De hecho, la Academia Nacional de Medicina considera que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción”, agregaron. 

“Significando el aborto un inmenso drama humano, nos ubicamos de frente a varios actores, donde la voluntad de unos puede terminar la existencia del otro. Recordamos también las palabras de Juan Pablo II, quien nos expresaba en la  encíclica Evangelium Vitae que no se pueden olvidar las presiones que a veces provienen de un contexto más amplio de familiares y amigos. No raramente la mujer está sometida a presiones tan fuertes que se siente psicológicamente obligada a ceder al aborto: no hay duda de que en este caso la responsabilidad moral afecta particularmente a quienes directa o indirectamente la han forzado a abortar. (...) Finalmente, no se puede minimizar el entramado de complicidades que llega a abarcar incluso a instituciones internacionales, fundaciones y asociaciones que luchan sistemáticamente por la legalización y la difusión del aborto en el mundo. En este sentido, el aborto va más allá de la responsabilidad de las personas concretas y del daño que se les provoca, asumiendo una dimensión fuertemente social: es una herida gravísima causada a la sociedad y a su cultura por quienes deberían ser sus constructores y defensores”.

“Como jóvenes católicos nos manifestamos a favor de la vida en todas sus etapas, principalmente en las de mayor vulnerabilidad. Como Equipo de Pastoral de Juventud Región NEA adherimos al comunicado Por las dos vidas de la Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos y la Familia y al mensaje de Navidad ‘¿Por qué no renovar la esperanza?’ de la 186° Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina”, expresaron.

“La Navidad, para los cristianos todos, es sinónimo de esperanza. Una esperanza que está llamada a volverse más profunda, más presente que nunca en los momentos de mayor dificultad. Que todo lo vivido en este año tan particular y, especialmente, en lo que respecta a esta problemática (independientemente de la aprobación o no del proyecto en discusión), sea una invitación a resignificar nuestra vocación al servicio de todos, con una actitud proactiva y de escucha receptiva, que acompañe a los jóvenes en su desarrollo afectivo y en la construcción de sus proyectos de vida; con un compromiso real con quienes sufren, los que están invisibilizados, con aquellos que no pueden alzar su voz, aquellos a los que se relega al fondo de la historia”. 

“Nos dimos cuenta de que estamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”, señalaron, citando al papa Francisco. “Por eso, como hermanos decimos: 

Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad,
infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas
y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.
Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas. Amén”, rezaron.+