Miércoles 2 de diciembre de 2020

Francisco: El hombre fue creado con una dignidad única

  • 12 de agosto, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"Fe y dignidad humana", fue el tema de reflexión del Papa durante la audiencia general de hoy

“El creyente a la luz de la fe, trabaja para desarrollar, con la ayuda de la gracia, su creatividad y su entusiasmo por resolver las tragedias de la historia”, dijo el papa Francisco, este miércoles 12 de agosto, durante la audiencia general, todavía celebrada en la Biblioteca del Palacio Apostólico, continuando con su nuevo ciclo de catequesis sobre el tema: “Sanando el mundo”.

“A veces -observó Francisco- miramos a los demás como objetos para ser usados y descartados. En realidad, este tipo de mirada ciega y fomenta una cultura del descarte individualista y agresiva, que transforma al ser humano en un bien de consumo”. 

“Sin embargo, a la luz de la fe, sabemos que Dios mira al hombre ya la mujer de otra manera. Nos creó no como objetos, sino como personas amadas y capaces de amar, nos creó a su imagen y semejanza. De esta manera nos dio una dignidad única, invitándonos a vivir en comunión con él, con nuestras hermanas y hermanos, en el respeto a toda la creación”. 

“En armonía, podemos decir. Y en esta comunión Dios nos da la capacidad de procrear y custodiar la vida, de trabajar y cuidar la tierra”.

Por lo tanto, es necesario superar la mirada individualista y ver a cada persona como un hermano. Intentar escalar en la vida, “ser superior a los demás, destruye la armonía. Es la lógica de la dominación, de dominar a los demás. La armonía es otra cosa: es servicio”. 

“Pidamos al Señor que nos dé ojos atentos a nuestros hermanos y hermanas, especialmente a los que sufren. Como discípulos de Jesús no queremos ser indiferentes o individualistas, las dos actitudes feas contra la armonía. 

Indiferente: miro para otro lado, e individualista: “sólo para mí”, miran sólo el propio interés. La armonía creada por Dios nos pide que miremos a los demás, las necesidades de los demás, los problemas de los demás, para estar en comunión con cada persona, sea cual sea su raza, idioma o condición.

“Esta conciencia renovada de la dignidad de todo ser humano tiene implicaciones sociales, económicas y políticas. Mirar al hermano y a toda la creación como un don recibido del amor del Padre despierta un comportamiento de atención, cuidado y asombro”. 

“Así el creyente, contemplando a su prójimo como a un hermano y no como a un extraño, lo mira con compasión y empatía, no con desprecio o enemistad. Y contemplando el mundo a la luz de la fe, trabaja para desarrollar, con la ayuda de la gracia, su creatividad y su entusiasmo por resolver las tragedias de la historia”.

“Mientras trabajamos para curar un virus que afecta a todos indistintamente, la fe nos urge a comprometernos seria y activamente para contrarrestar la indiferencia ante las violaciones de la dignidad humana. La fe siempre exige que nos dejemos sanar y convertir de nuestro individualismo, tanto personal como colectivo. Que el Señor “nos devuelva la vista” para redescubrir lo que significa ser miembros de la familia humana. Y que esta mirada se traduzca en acciones concretas de compasión y respeto por cada persona y de cuidado de nuestra casa común”. +