Martes 29 de noviembre de 2022

En Loreto, el nuncio puso a los santos mártires como modelo del evangelizador actual

  • 22 de noviembre, 2022
  • Loreto (Misiones) (AICA)
Al presidir la misa central en el santuario diocesano de Nuestra Señora de Loreto, que cerró la tradicional peregrinación, monseñor Miroslaw Adamczyk animó a rezar y a apoyar al papa Francisco.
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Miles de peregrinos de distintos puntos de la provincia de Misiones llegaron este fin de semana en bicicleta, a pie o en vehículos hasta el santuario diocesano de Nuestra Señora de Loreto, para celebrar a los Santos Mártires Rioplatenses: San Roque González, San Alfonso Rodríguez y San Juan del Castillo.

El sábado 19 de noviembre, por la tarde, los peregrinos a pie salieron desde Posadas, Jardín América y Leandro N. Alem. A las 4 de la mañana del domingo, los biciperegrinos iniciaron su viaje desde la capital misionera. Todos para congregarse en el santuario para la misa central de las 9, presidida por el nuncio apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk.

Los romeros fueron acompañados desde los estudios de Radio Tupambaé, donde locutores y miembros de diversas pastorales se acercaron para charlar, rezar, cantar y animar a los caminantes. Además se pudo seguir la transmisión de toda la peregrinación y la misa por el Facebook de la Pastoral de Comunicación y en YouTube por San Pedro TV

La misa central, presidida por el enviado papal, inició con un himno a la vida y a Tupá, interpretados por una comunidad mbya guaraní, perteneciente a la diócesis. Luego del saludo inicial, el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, saludó a los presentes, entre ellos el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, quien también peregrinó desde Posadas. El mandatario provincial dijo que su intención para la peregrinación era agradecer por una cirugía, a la que fue intervenido el año pasado; y para pedir por el pueblo misionero. 

En la homilía, monseñor Adamczyk recordó que los mártires rioplatenses fueron canonizados en 1988 por San Juan Pablo II durante su visita apostólica al Paraguay, y destacó que tres santos mártires donaron sus vidas en el cumplimiento del mandato de Cristo: "Vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a todo el mundo". 

“Por esta razón instituyeron las famosas ‘reducciones’. Dichas reducciones eran colonias de indios gobernadas por los jesuitas, los cuales no se consideraban como conquistadores y amos de los indios, sino que como guardianes y administradores de sus bienes. No veían en ellos una casta de esclavos, sino que los miraban como hijos de Dios y respetaban su civilización y su forma de vida en todo lo que no se oponía a la ley de Dios”, diferenció.

El nuncio apostólico citó palabras de San Juan Pablo Il el día de su canonización, para destacar: “La fuerza salvadora y liberadora del Evangelio se hizo vida en estos tres abnegados sacerdotes jesuitas que la iglesia en este día presenta como modelos de evangelizadores. Su inquebrantable fe en Dios, alimentada en todo momento por una profunda vida interior, fue la gran fuerza que sostuvo a estos pioneros del Evangelio en tierras americanas. Su celo por las almas les llevó a hacer cuanto estuvo en sus manos por servir a los más pobres y abandonados. Todos sus encomiables trabajos en favor de aquellas poblaciones tan necesitadas de ayuda espiritual y humana-, todas sus fatigas y sufrimientos tuvieron como único objetivo el transmitir el gran tesoro de que eran portadores: la fe en Jesucristo, salvador y liberador del hombre, vencedor del pecado y de la muerte".

“Sí, son modelos del evangelizador de hoy día, 394 años después de su muerte. Han querido proclamar la Buena Nueva a la gente que amaban profundamente y con respeto”.

En otro momento de la homilía, monseñor Adamczyk se refirió al Sínodo de la sinodalidad, convocado por el papa Francisco, señalando que es una invitación papal a todos los bautizados a una participación que comienza a nivel diocesano.

“Juntos, todos los bautizados son el objeto del sensus fidelium, la voz viva del Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, para participar plenamente en el acto de discernimiento, es importante que los bautizados escuchen las voces de otras personas en su contexto local, incluidas las personas que han dejado la práctica de la fe, las personas de otras tradiciones de fe, las personas sin creencias religiosas”, sostuvo.

“Se debe tener especial cuidado en hacer participar a aquellas personas que corren el riesgo de ser excluidas: las mujeres, las personas con discapacidades, los refugiados, los migrantes, los ancianos, las personas que viven en la pobreza, los católicos que rara vez o nunca practican su fe, etc.”, agregó.

El nuncio insistió en afirmar que “en este camino sinodal, nuestros santos patrones pueden ser y son de gran ayuda, y sobre todo, de ejemplo. En primer lugar. Por la fe y el amor por el Pueblo de Dios y la Iglesia y segundo por el respeto a todo ser humano, a toda la cultura y a la mentalidad”.

“En estos santos encontramos modelos y guías seguros en su peregrinación hacia la Jerusalén, la patria celestial. Han ofrecido sus vidas por Cristo y su Reino. Este reino que tendrá su plena gloria al fin de los tiempos. Muriendo como mártires han encontrado a Cristo resucitado que reina en el reino del Padre”, añadió.

“Justamente, celebramos, este domingo, a Cristo Rey del Universo. La solemnidad de Cristo Rey nos indica a todos nosotros que Él tiene poder sobre cada hombre y sobre todo el mundo. Él es el Rey de la historia. Él dice: ‘Yo soy el alfa y el omega. Aquél que es, que era y que será, el Todopoderoso’. Alfa es la primera letra del alfabeto griego, omega la última. Cristo es el principio del mundo y es su fin. Él es el Señor de los tiempos pasados, presentes y futuros. Por esta razón, la solemnidad de Cristo Rey se celebra en el último domingo del año litúrgico. No es una coincidencia, al contrario, es una elección bien pensada. El día de hoy tiene un carácter escatológico. Celebrando la fiesta de hoy, pensamos en el final del mundo y pensamos en el final de nuestra vida”, pidió.

El representante papal sostuvo que “Cristo, en el último día, se mostrará como un Rey con todos los poderes, también con el de ser juez. Se presentará como el Rey al cual se someterá toda la creación. Al final del mundo, uno no puede decir, delante de Dios mismo, que es un ateo. Todos aquellos que durante los siglos han declarado la guerra contra Cristo y su Iglesia, verán la propia miseria y el propio pecado”.

“Cristo, un juez justo, hará ese día el juicio final. El juicio de la humanidad entera y el juicio individual de cada uno de nosotros”, profundizó.

Al finalizar, monseñor Adamczyk mencionó a “nuestro querido papa Francisco” y afirmó que “en su Patria, queremos ofrecerle a él y a su pontificado nuestro apoyo y nuestras oraciones”. “Que Dios le proteja en su alta misión de guiar a la Iglesia y la Madre de Dios lo rodee con su protección”, concluyó.+