Miércoles 6 de julio de 2022

El Patriarca Latino afirma que Chipre puede ser modelo de unidad para otras iglesias

  • 3 de diciembre, 2021
  • Nicosia (Chipre) (AICA)
En el inicio de la misa en el GSP Stadium de Nicosia, monseñor Pierbattista Pizzaballa dio la bienvenida al papa Francisco haciendo un recorrido del papel de la isla en la historia.
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En el inicio de la misa en el GSP Stadium de Nicosia, y con toda la Iglesia de Jerusalén de la que Chipre forma parte, el Patriarca Latino de Jerusalén, monseñor Pierbattista Pizzaballa, dio la bienvenida al papa Francisco haciendo un recorrido del papel de la isla en la historia a partir de la primera proclamación del Evangelio, llega hasta las heridas compartidas por esta pequeña gran nación con Europa y Oriente Medio: heridas que son, dijo, políticas, militares y, no sin amargura, también religiosas.

Mons. Pizzaballa habló de Nicosia, la capital del país, la última europea que “todavía ve un muro de división”, y afirmó que hoy, junto con la Iglesia Ortodoxa “mirando a Cristo” que “ha derribado el muro de separación", es decir, "la enemistad” grita su esperanza: una esperanza que “ya es certeza”. “Si nos entristecen nuestras heridas, y las de nuestras tierras divididas, - sostuvo- sabemos, sin embargo, que pueden ser transfiguradas, nuestros miedos internos superados, la historia redimida y rescatada”. 

Es a la luz de ese rescate que expresa en nombre de todos, la “más profunda gratitud" a la Iglesia Ortodoxa que en Chipre, principalmente, da muestras “de gran apertura y amistad hacia nuestra Iglesia”, llegando a permitir inclusive “celebrar nuestra Eucaristía en sus iglesias”.

"Quién sabe –deseó- si esta experiencia positiva nuestra no será un primer paso hacia esa unidad tan anhelada por nuestros pueblos; que Chipre se convierta para las demás Iglesias en un modelo de unidad y armonía, de encuentro y amistad sincera".

Finalmente una oración elevada hacia Cristo, para que “vuelva a borrar” los miedos, haciendo a todos “testigos valientes", como Bernabé, Pablo y Lázaro, "de la paz y la vida para nuestros hermanos que en este mar y más allá del mar, en el Líbano, en Siria y en Tierra Santa, siguen sufriendo”.

“Que la Virgen María, la Santa Kikotissa, "Fuente de Misericordia", nos muestre su "rostro escondido" pero siempre benévolo e interceda por todos nosotros y por nuestras Iglesias. Y que de las olas del mar de Chipre, de las olas del Mediterráneo bañadas en la sangre de tantos de nuestros pobres hermanos y hermanas, nazca ahora no Venus, como creían los paganos, sino la verdadera Caritas, el verdadero Amor, que en la Cruz nos hizo a todos hermanos, hijos y madres", concluyó.+