Domingo 17 de octubre de 2021

El Papa: "reconocerse pequeño es el punto de partida para hacerse grande"

  • 3 de octubre, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En el Ángelus, el papa Francisco nos invita a reflexionar sobre la ternura de Dios que se hace más presente precisamente en los momentos más difíciles de nuestra vida.
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“En la fragilidad descubrimos cuánto nos cuida Dios”, recordó el papa Francisco este 3 de octubre en sus palabras previas al rezo del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico.

El pontífice reflexionó sobre el pasaje del Evangelio de este domingo, en el que san Marcos describe la ternura de Jesús hacia un niño y expresa: "Quien no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".

Al comienzo de sus palabras, el Papa subraya un hecho insólito: la indignación de Jesús, pero no por las preguntas de los fariseos, que le preguntan 'si es lícito que un marido se divorcie de su mujer', sino por sus discípulos que, para protegerlo de la gente, se llevan algunos niños que le fueron presentados. Y el Papa explica el motivo de esta indignación:

Recordamos -era el Evangelio de hace dos domingos- que Jesús, haciendo el gesto de abrazar a un niño, se había identificado con los pequeños: había enseñado que son precisamente los pequeños, es decir, los que dependen de los demás, que necesitan y no pueden devolver, deben ser atendidos primero. 

Los que buscan a Dios lo encuentran allí, en los pequeños, en los necesitados: necesitado no solo de bienes, sino de cuidados y consuelo, como los enfermos, los humillados, los presos, los inmigrantes, los presos. Ahí está: en los pequeños. Por eso Jesús está indignado: toda afrenta que se le hace a un pequeño, a un pobre, a un niño, a un indefenso, le es hecha a él.

Pero aquí está la novedad de la enseñanza de Jesús de hoy: "el discípulo no sólo debe servir a los pequeños, sino reconocerse a sí mismo como pequeño", agrega el Papa

“Saber que somos pequeños, dijo Francisco, que necesitamos la salvación, es indispensable para acoger al Señor. Es el primer paso para abrirnos a Él. Sin embargo, a menudo lo olvidamos. En la prosperidad, en el bienestar, tenemos la ilusión de ser autosuficientes, de no necesitar a Dios. Esto es un engaño, porque cada uno de nosotros es un ser necesitado, un pequeño. Tenemos que buscar nuestra propia pequeñez y reconocerla. Y allí encontraremos a Jesús.

La pequeñez como punto de partida
El Papa observa que todos crecemos en vida especialmente en los momentos difíciles y frágiles, porque es allí donde maduramos, abriendo nuestro corazón a Dios, a nuestros hermanos, y comprendiendo el verdadero sentido de la vida.

Cuando nos sintamos pequeños ante un problema, una cruz, una enfermedad, cuando sentimos cansancio y soledad, no nos desanimemos. Se cae la máscara de la superficialidad y resurge nuestra fragilidad radical: es nuestra base común, nuestro tesoro, porque con Dios las debilidades no son obstáculos, sino oportunidades. Una hermosa oración sería esta: “Señor, mira mis flaquezas” y enuméralas delante de Él. Esta es una buena actitud ante Dios.

Dios nos cuida especialmente en nuestra fragilidad, dice el Papa, que subraya la ternura de Jesús hacia los pequeños: las dificultades y las limitaciones se convierten entonces en "ocasiones privilegiadas para experimentar su amor".

Los que rezan con perseverancia lo saben bien: en los momentos de oscuridad o de soledad, la ternura de Dios hacia nosotros se vuelve, por así decirlo, aún más presente. Cuando somos pequeños sentimos más la ternura de Dios. Esta ternura nos da paz, esta ternura nos hace crecer, porque Dios se acerca con su camino, que es cercanía, compasión y ternura. Y cuando nos sentimos pequeños por cualquier motivo, el Señor se acerca, nos da paz, nos hace crecer.+