Domingo 19 de septiembre de 2021

El Papa a los nuevos cardenales: Servir a Cristo en el pueblo fiel es la mayor condecoración

  • 28 de junio, 2018
  • Ciudad del Vaticano
"Ninguno de nosotros debe sentirse "superior" a nadie. Ninguno de nosotros debe mirar a los demás por sobre el hombro, desde arriba. Únicamente nos es lícito mirar a una persona desde arriba hacia abajo, cuando la ayudamos a levantarse", dijo el papa Francisco durante el Consistorio Ordinario Público que presidió hoy, jueves 28 de junio, en la basílica de San Pedro en el que creó a catorce nuevos cardenales.
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"Ninguno de nosotros debe sentirse "superior" a nadie. Ninguno de nosotros debe mirar a los demás por sobre el hombro, desde arriba. Únicamente nos es lícito mirar a una persona desde arriba hacia abajo, cuando la ayudamos a levantarse", dijo el papa Francisco durante el Consistorio Ordinario Público que presidió hoy, jueves 28 de junio, en la basílica de San Pedro en el que creó a catorce nuevos cardenales.

Durante la celebración el pontífice impuso la birreta, les entregó el anillo y otorgó el título o diaconía a los nuevos purpurados en una ceremonia en la que participaron importantes personalidades políticas del mundo.

En su homilía, reflexionando sobre el pasaje del Evangelio en el que Jesús recuerda que "el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor". Francisco señaló que "con esa actitud, el Señor busca recentrar la mirada y el corazón de sus discípulos, no permitiendo que las discusiones estériles y autorreferenciales ganen espacio en el seno de la comunidad".

"¿De qué sirve ganar el mundo entero si se está corroído por dentro? ?agregó- ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se vive atrapado en intrigas asfixiantes que secan y vuelven estéril el corazón y la misión?".

"?No será así entre ustedes?, es la respuesta del Señor que salva a la comunidad de mirarse demasiado a sí misma en lugar de poner la mirada, los recursos, las expectativas y el corazón en lo importante: la misión".

"Jesús nos enseña que la conversión, la transformación del corazón y la reforma de la Iglesia siempre es y será en clave misionera, pues supone dejar de ver y velar por los propios intereses para mirar y velar por los intereses del Padre. La conversión de nuestros pecados, de nuestros egoísmos no es ni será nunca un fin en sí misma, sino que apunta principalmente a crecer en fidelidad y disponibilidad para abrazar la misión", aseveró el Papa.

"Cuando nos olvidamos de la misión, cuando perdemos de vista el rostro concreto de nuestros hermanos, nuestra vida se clausura en la búsqueda de los propios intereses y seguridades. Así comienza a crecer el resentimiento, la tristeza y la desazón. Poco a poco queda menos espacio para los demás, para la comunidad eclesial, para los pobres, para escuchar la voz del Señor. Así se pierde la alegría, y se termina secando el corazón".

Dirigiéndose a los "queridos hermanos cardenales y neocardenales, el Santo Padre expresó que "la única autoridad creíble es la que nace de ponerse a los pies de los otros para servir a Cristo. Es la que surge de no olvidarse que Jesús, antes de inclinar su cabeza en la cruz, no tuvo miedo ni reparo de inclinarse ante sus discípulos y lavarles los pies".

"Esa es la mayor condecoración que podemos obtener, la mayor promoción que se nos puede otorgar: servir a Cristo en el pueblo fiel de Dios, en el hambriento, en el olvidado, en el encarcelado, en el enfermo, en el tóxicodependiente, en el abandonado, en personas concretas con sus historias y esperanzas, con sus ilusiones y desilusiones, sus dolores y heridas. Solo así, la autoridad del pastor tendrá sabor a Evangelio", subrayó el pontífice.

Y agregó Francisco: "Ninguno de nosotros debe sentirse superior a nadie. Ninguno de nosotros debe mirar a los demás por sobre el hombro, desde arriba. Únicamente nos es lícito mirar a una persona desde arriba hacia abajo, cuando la ayudamos a levantarse". +