Jueves 30 de junio de 2022

El Papa instó a los ancianos a servir a la comunidad a pesar de la edad y los límites cuerpo

  • 15 de junio, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"Escuchar el cuerpo y aceptar los límites. Todos los tenemos. Yo también tengo que usar bastón ahora", dijo Francisco y exhortó a los ancianos a evitar la tentación de ponerse a un lado.
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“Cuando eres viejo, ya no mandas sobre tu cuerpo”, debemos aprender a elegir qué hacer y qué no hacer. El vigor del cuerpo se desvanece y nos abandona, aunque nuestro corazón no deja de desear”, observó este miércoles 15 de junio el papa Francisco durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro continuando con su catequesis sobre la vejez. “Debemos entonces aprender a purificar el deseo: tener paciencia, elegir qué se pide al cuerpo, a la vida”. 

Francisco centró su catequesis en el tema: “El feliz servicio de la fe que se aprende en la gratitud”. “Esta cultura del descarte parece borrar a los ancianos. No los mata, pero los cancela socialmente, como si fueran una carga para llevar: mejor esconderlos. Esto es una traición a la propia humanidad, esto es lo peor, volvió a denunciar el pontífice. Esto es seleccionar la vida según la utilidad, según la juventud y no según la vida tal como es, con la sabiduría de la vejez, con los límites de la vejez”. 

Los ancianos tienen mucho que enseñar, según el pontífice, por eso el diálogo entre los jóvenes y los niños y los abuelos es fundamental para la sociedad, para la Iglesia, "para la salud de la vida": "Donde no hay tal diálogo, hay una generación sin pasado, es decir, sin raíces”.

Siguiendo el ejemplo de la historia de la curación de la suegra de Simón (cuando aún no se llamaba Pedro), el Papa subrayó que cuando los ancianos envejecen, ya no se manda sobre el cuerpo: “Hay que escuchar al cuerpo y aceptar límites. Todos los tenemos. Yo también tengo que usar bastón ahora”.

La escena evangélica de la curación de la suegra de Simón ya ofrece una primera lección: “Jesús no visita solo a la anciana enferma, va allí con sus discípulos -dijo Francisco-. Es la comunidad cristiana la que debe cuidar de los ancianos: familiares y amigos”. Por eso es importante visitar a las personas mayores, sobre todo ahora que el número de personas mayores ha aumentado considerablemente, también debido al invierno demográfico. 

“La vida es siempre preciosa. Una sociedad es verdaderamente acogedora de la vida cuando reconoce que es preciosa incluso en la vejez, en la invalidez, en la enfermedad grave y cuando se está extinguiendo", señaló citando un Mensaje de la Academia Pontifica de la Vida de 2014.

Cuando Jesús ve a la anciana enferma, la toma de la mano y la cura poniéndola de nuevo en pie y es precisamente este gesto de amor el que da la primera lección a los discípulos: "La salvación se anuncia o, mejor, se comunica a través de la atención a esa persona enferma -dijo Francisco- y la fe de esa mujer resplandece en gratitud por la ternura de Dios que se inclinó sobre ella”. 

La segunda lección la da la misma anciana, cuando se levanta y comienza a servir a los discípulos: "También como ancianos, uno puede, más aún, uno debe servir a la comunidad", prosiguió el pontífice, explicando que el Señor no rechaza a los ancianos, sino que por el contrario les da la fuerza para servir. "Los ancianos que guardan la disposición para la curación, consolación”.

Es la gratitud de los ancianos por los dones recibidos de Dios en su vida, como enseña la suegra de Pedro, la que "devuelve a la comunidad la alegría de la convivencia". 

Corpus Christi
Con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, que se celebrará el próximo domingo en las iglesias del mundo, el Papa recordó a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro que esta solemnidad “nos invita a salir y llevar al Señor a la vida cotidiana: llevarlo allí donde se desarrolla la vida”. con todas sus alegrías y sufrimientos". 

“Que la Eucaristía, misterio de amor -concluyó el Santo Padre-, sea para todos ustedes fuente de gracia y de luz que ilumine los caminos de la vida, apoyo entre las dificultades, consuelo sublime en el sufrimiento de cada día”.+