Sábado 3 de diciembre de 2022

El Papa encomienda a las universidades acercar los universos del saber y de la vida

  • 9 de mayo, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"La universidad es el lugar donde la mente se abre a los horizontes del saber, de la vida, del mundo y de la historia", recordó el Papa a la comunidad de la Universidad de Macerata
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El Santo Padre Francisco recibió este lunes 9 de mayo, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, a unos 150 alumnos y docentes de la Universidad de Macerata, una de las más antiguas de Europa, a los que recordó que “la universidad es -o al menos debería ser- el lugar donde la mente se abre a los horizontes del saber, a los horizontes de la vida, del mundo, de la historia. Eso sí, partiendo de una perspectiva precisa, del estudio profundo y metódico de un área disciplinar, pero siempre en apertura, siempre para un conocimiento integral del mundo y del hombre”.

“En la universidad, por tanto, se encuentran dos universos: el del mundo, el del conocimiento, y el del hombre; no el hombre en general, que no existe, sino esa persona, ese joven, con su historia y su personalidad, sus sueños y sus cualidades intelectuales, morales y espirituales”, subrayó el Papa al puntualizar que cada estudiante que cruza el umbral de la universidad es, en sí mismo, un universo.

El pontífice enfatizó que el reto de la universidad es reunir estos dos horizontes, el del mundo y el personal, para que dialoguen, y de este diálogo surja el crecimiento de la humanidad. Pero, además, el Santo Padre recalcó la importancia de que en ese crecimiento del propio alumno debe madurar no solo el conocimiento, la capacidad de pensar y actuar, sino también la libertad y la participación “crítica y creativa” en la vida social y civil, con su propia competencia cultural y profesional.

“Cada persona individual es un universo, que sólo Dios conoce plenamente, con incomparable respeto”, aseguró y recordó las reflexiones de San John Henry Newman sobre la universidad, donde escribe que en el ambiente universitario el joven "forma un hábito mental que dura toda la vida, cuyos atributos son la libertad, la equidad, la calma, la moderación y la sabiduría".

“Este crecimiento humano de las personas –señaló Francisco- sólo puede tener un impacto positivo en la sociedad. Por tanto, invertir en formación, en escuelas, en universidades es la mejor inversión para el futuro de un país. Lo sabemos, lo oímos repetir a menudo, pero no siempre tomamos decisiones coherentes”.

Por otra parte, el Papa cuestionó que esta idea de universidad está muy distante de la que surgió con la Ilustración, más preocupada por inculcar conocimientos, “llenando la cabeza de cosas...”, sin “intervenir toda la persona, sus afectos y su forma de sentir”, sino sólo su “forma de pensar y de actuar”.

“Es importante encontrar una armonía humana, no pensar en la universidad como una fábrica de macrocéfalos que no saben qué hacer con sus manos o su corazón...”, criticó el Santo Padre.  

Y reiteró: “No basta con reunir a profesores y estudiantes de distintos orígenes. Tenemos que desarrollar una cultura del encuentro. Y la universidad es sin duda un lugar privilegiado para hacerlo”.

Francisco recordó por último que Macerata fue la cuna de un gran "campeón" de esta cultura, el padre Matteo Ricci: Es grande, no sólo por las cosas que  ha hecho y escrito, es grande porque es un hombre de encuentros, un hombre de la cultura del encuentro, un hombre que ha ido más allá de ser extranjero, se ha convertido en un ciudadano del mundo porque es un ‘ciudadano de las personas’, porque esta es la cultura del encuentro”.

De allí su exhortación a los alumnos y docentes universitarios a no sólo “preservar su memoria y promover estudios sobre él, sino también para intentar actualizar su ejemplo de diálogo intercultural: '¡Cuánta necesidad hay hoy en día, a todos los niveles, de seguir decididamente este camino, el del diálogo!'", concluyó el Papa.+