Jueves 2 de diciembre de 2021

El Papa bendice y acompaña a los mercedarios en su obra redentora

  • 13 de agosto, 2015
  • Roma (Italia) (AICA)
"Ustedes sí que saben hacer gremio y conspirar juntos en favor de la libertad, sigan trabajando en favor de los cristianos perseguidos y los nuevos esclavos, que para su rescate fueron fundados", expresó afectuosamente, entre mate y mate, el papa Francisco al maestro general de la Orden de la Merced, fray Pablo Bernardo Ordoñe O. de M, en el encuentro que mantuvieron durante la audiencia general de este miércoles 12 de agosto, en el aula Pablo VI.
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"Ustedes sí que saben hacer gremio y conspirar juntos en favor de la libertad, sigan trabajando en favor de los cristianos perseguidos y los nuevos esclavos, que para su rescate fueron fundados", expresó afectuosamente, entre mate y mate, el papa Francisco al maestro general de la Orden de la Merced, fray Pablo Bernardo Ordoñe O. de M, en el encuentro que mantuvieron durante la audiencia general de este miércoles 12 de agosto, en el aula Pablo VI.

El maestro general de la Orden Mercedaria, el fraile argentino Pablo Ordoñe, compartió en su facebook los detalles del diálogo que mantuvo con el Santo Padre. El religioso relató que "los pocos minutos que parecieron eternos" les permitió dialogar con Francisco, y mostrarles las actividades misioneras en las que la Orden está abocada actualmente y además hacerle algunas propuestas. Todo esto amenizado, mate de por medio con el Pontífice argentino.

El padre Ordoñe le habló al Papa de la presencia misionera que la Orden tiene en Cuba, "por la que lo vimos especialmente interesado, preguntándonos cómo es nuestro servicio en la cárcel y como están las vocaciones mercedarias en la isla".

Asimismo también hubo lugar para comentar al Pontífice el anhelo de los mercedarios de iniciar un servicio en los campos de los refugiados cristianos en la arquidiócesis de Erbil, en Irak. A lo que Francisco, cuenta fray Ordoñe, expresó: "me hace muy feliz que estén acercándose a Erbil. Quiero personalmente que esto avance con paso firme y puedan entrar más". También estaba informado el Santo Padre de la visita de la Orden a Asia y les dijo: "estoy acompañándolos desde que lo supe y orando por esta misión que debe crecer".

Finalmente el maestro general relata que le entregaron un carta, escrita por los superiores generales de las Órdenes de la Santísima Trinidad y de los Cautivos y de la Merced, pidiéndole que considere la posibilidad de propiciar el "patronazgo de san Juan de Mata y san Pedro Nolasco (fundadores de ambas Ordenes redentoras), a favor de los cristianos perseguidos en el mundo.

"Se rió de nosotros, -cuenta el padre Ordoñe-, mercedarios y trinitarios diciéndonos: que bien, ustedes sí que saben hacer gremio y conspirar juntos en favor de la libertad. Bueno, sigan trabajando juntos en favor de los cristianos perseguidos y los nuevos esclavos, que para su rescate fueron fundados".

Al final del encuentro, el maestro general y los frailes que lo acompañaron, le presentaron al Santo Padre las reliquias del venerable padre José León Torres, sacerdote profeso de la Orden de la Merced en la Argentina, fundador de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús y evangelizador en la Ciudad en tiempos de la masonería.

"Se sintió muy contento de que avance su proceso y expresó: ?¡Oh que bien, el padre fundador de la madre Ecla Varela y la hermana Estela Çarçaval. En serio, este hombre fue un grande de su tiempo, pedimos su intercesión?, besó la reliquia y me preguntó si se la dejaba para él, luego me dijo: "no, mejor llevála vos que la vas a guardar mejor y hacéme llegar una chiquita cuando puedas?".

Fray Ordoñe, señala finalmente, que el encuentro con el papa Francisco fue algo "inolvidable y movilizador" y "el mensaje que nos dejó fue claro: unidad; servicio liberador en medio de los conflictos y las persecuciones; seguir poniendo en juego la vida como moneda de rescate; tender redes de co-participación entre religiosos, religiosas y laicos; servir en las nuevas periferias de la libertad; memoria y profecía en el tiempo jubilar que ya hemos comenzado a vivir".

"Una vez, concluye el maestro general su carta, sentimos que la bendición del Santo Padre nos acompaña en la misión redentora. No nos quedemos atrás, que la fe y la libertad reclaman, a los mercedarios y trinitarios, más vida ofrecida".

Una Orden en camino a su 800º aniversario
En la carta que el maestro general envió a todos los miembros de la Familia mercedaria, en ocasión del encuentro con el Santo Padre y con motivo de la celebración, el 10 de agosto, del 797º aniversario de la fundación de la Orden Mercedaria, dice: "Celebramos hoy un nuevo aniversario de la fundación de nuestra amada Orden Mercedaria. Aquel 10 de agosto de 1218, fiesta de san Lorenzo mártir, en la catedral de Barcelona, inspirados por María de la Merced y en presencia del rey Jaime I de Aragón y del obispo de la Ciudad Condal, don Berenguer de Palau, Fr. Pedro Nolasco y sus primeros hermanos, profesaron votos de pobreza, castidad, obediencia y manifestaron estar alegremente dispuestos a ofrecer sus vidas a cambio de los cristianos, cuya fe y libertad estuviera amenazada".

"Hace un año, continúa la carta del maestro general, en el marco de esta celebración, promulgábamos las Constituciones y Normas Generales aprobadas por la Santa Sede en 2013. Ellas son el proyecto de vida mercedaria, conforme al Evangelio, que garantiza un camino seguro de santidad en clave de consagración, comunión y misión, desde una real encarnación en la vida de los cautivos".

"Vivir este trienio, concluye, preparatorio al Jubileo 2018 en clave de fidelidad creativa a los orígenes, es el reto que debemos asumir, para ofrecernos y ofrecer a los jóvenes, el anhelado ?clima vocacional? que puede hacer visible y creíble nuestra propuesta".

"Las actuales persecuciones piden dirigir las miradas, el corazón y las nuevas presencias de la Orden hacia los lugares donde los cristianos son oprimidos, discriminados, torturados o asesinados en las fronteras de la esclavitud. No cedamos a la tentación de olvidarnos de la misión primera, volviéndonos simples cuidadores de patrimonios o de museos; privilegiemos el tesoro precioso de los cautivos, que en ocasiones huyen de su tierra sin que nadie los cuide".

"Que nuestra Madre de la Merced siga bendiciéndonos y no nos permita instalarnos en nuestras comunidades, sino ser "callejeros de la liberación".+