Viernes 18 de septiembre de 2020

El obispo de Jujuy invocó a San Cayetano, para volver la mirada a Dios

  • 7 de agosto, 2020
  • San Salvador de Jujuy (AICA)
"Como hombres y mujeres de fe, volvemos hoy a través de San Cayetano, nuestra mirada al Dios Padre providente para suplicarle que nos auxilie", dijo monseñor César Fernández al celebrar a San Cayetano

El obispo de Jujuy, monseñor César Daniel Fernández, envió una reflexión con motivo de la fiesta de San Cayetano, el viernes 7 de agosto.

“En este camino de la vida cristiana tenemos numerosos ejemplos en la vida de los santos para animarnos y acompañarnos en nuestras opciones en orden al seguimiento de Cristo.  Particularmente hoy que celebramos a San Cayetano, tan popular entre nosotros, por su providencia con el pan y el trabajo de aquellos que lo invocan”, mencionó monseñor Fernández.

El obispo describió a San Cayetano como aquel que “dedicó su vida a las personas enfermas y vulnerables, fundó hospitales, hogares de ancianos y renovó el trabajo misionero de los sacerdotes”. Haciendo referencia a la fiesta de este año, en la que “muchos de nosotros no podremos peregrinar a sus santuarios y capillas debido a la pandemia”, animó a renovar interiormente la devoción hacia su persona. 

Monseñor Fernández hizo mención a las consecuencias económicas que trajo la pandemia, “tanto para la vida de las naciones, como de los hogares, particularmente de los más humildes”. “En nuestra patria, donde hace años en que el trabajo no abunda, ahora más que nunca se suman importantes cantidades de nuevos desocupados, de precarizados que no pueden trabajar y de familias enteras que no pueden subsistir, si no es con alguna ayuda recibida del Estado o de la caridad del prójimo, que sólo llega a hacer posible paliar un poco la miseria”, sostuvo.

Por eso, animó: “Como hombres y mujeres de fe, nosotros volvemos hoy a través de San Cayetano, nuestra mirada al Dios Padre providente para suplicarle que nos auxilie en este momento tan dramático. Que aquellos que puedan dar trabajo a sus hermanos, lo hagan con generosidad; que los que podemos compartir nuestros bienes con los que pasan más angustias, no nos hagamos los distraídos; que los que tienen que diseñar las políticas inclusivas y desarrollar los planes de asistencia social lo hagan denodadamente y sin intereses políticos ni partidarios”.

Al concluir, rezó al panto del pan y del trabajo: “Oh, ¡glorioso San Cayetano! Aclamado por todas las Naciones; Padre de Providencia, porque con portentosos milagros socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades. Te suplicamos nos obtengas del Señor oportuno Socorro en las angustias presentes y sea ello prueba de la bienaventuranza eterna. Amén”.+

» Texto completo de la reflexión