Lunes 25 de octubre de 2021

El obispo de Catamarca instituyó un nuevo acólito

  • 30 de julio, 2013
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
El domingo 28 de julio, en la catedral basílica de Nuestra Señora del Valle, fue instituido acólito Guillermo Hugo Roque Rey, quien fue presentado como candidato para recibir el ministerio del Acolitado por el capellán de la Universidad Nacional de Catamarca, presbítero Oscar Alfredo Tapia. El rito se llevó a cabo durante la misa presidida por el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, y concelebrada por los presbíteros Julio Quiroga del Pino, vicario general; José Antonio Díaz, rector del Santuario Mariano; Oscar Tapia, capellán de la Universidad Nacional de Catamarca, y Eugenio Pachado, capellán mayor de la catedral basílica.
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El domingo 28 de julio, en la catedral basílica de Nuestra Señora del Valle, fue instituido acólito Guillermo Hugo Roque Rey, quien fue presentado como candidato para recibir el ministerio del Acolitado por el capellán de la Universidad Nacional de Catamarca, presbítero Oscar Alfredo Tapia.

El rito se llevó a cabo durante la misa presidida por el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, y concelebrada por los presbíteros Julio Quiroga del Pino, vicario general; José Antonio Díaz, rector del Santuario Mariano; Oscar Tapia, capellán de la Universidad Nacional de Catamarca, y Eugenio Pachado, capellán mayor de la catedral basílica.

En el decreto leído durante la ceremonia, se especifica que a partir de ahora, el flamante acólito ayudará al diácono y prestará su servicio al sacerdote. "Es propio de él cuidar el servicio del altar, asistir al sacerdote en la celebración de la misa y otras funciones litúrgicas; además de distribuir, como ministro extraordinario, la Sagrada Comunión cuando faltan los ministros ordinarios". También "se le podrá encargar que exponga a la adoración de los fieles el Sacramento de la Sagrada Eucaristía y hacer después la reserva, pero no que bendiga al pueblo".

Alabanza y súplica a Dios
En su homilía el obispo dijo que la oración, en primer lugar, tiene que ser una alabanza a Dios como lo hacía Jesús con su Padre, y en segundo lugar, la oración tiene que ser una súplica que se hace para pedir por nosotros y por los demás.

En otro tramo dijo: "Necesitamos del Espíritu Santo para poder orar con provecho, para poder tener un diálogo fluido, amistoso con Dios. Necesitamos al Espíritu que nos ayude a discernir cómo tenemos que pedir, qué tenemos que pedir, cuándo tenemos que pedir, para qué tenemos que pedir. El Espíritu es el que viene en ayuda de nuestra fragilidad, el que permite que nosotros reconozcamos que Dios es nuestro Padre y a Él dirigimos nuestra oración. Él nos permite reconocer que Jesús es el Señor, el único Señor que tenemos que adorar, servir, porque es el salvador del mundo".+