Lunes 4 de julio de 2022

El obispado de Reconquista pide diálogo ante el conflicto por la toma de tierras

  • 28 de junio, 2021
  • Reconquista (Santa Fe) (AICA)
El obispo y dos sacerdotes se ofrecieron de "garantes" en una mesa de negociación en busca de soluciones "posibles y realizables" ante el reclamo por el derecho a un terreno y una vivienda.
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El obispado de Reconquista hizo un llamado a la paz y al diálogo a raíz del conflicto social por “el justo reclamo por el derecho a un terreno y una vivienda” que se desató en esta ciudad santafesina, tras años de promesas incumplidas de la dirigencia y la toma parcial de campos por parte de un millar de familias.

“No justificamos las tomas de terrenos. Adherimos plenamente al orden jurídico-institucional que nos rige. Pero también acompañamos a las familias que son forzadas a adoptar estas acciones, por pobreza y cansancio”, subrayó en un comunicado.

“Por eso, hacemos un ferviente llamado a la paz social y al diálogo, condiciones indispensables para que todos puedan alcanzar la meta de un lugar para vivir con dignidad”, sostuvo, y agregó: “Nos ponemos a disposición para ayudar a la resolución de las situaciones dadas, ofreciendo un espacio que nos permita la escucha, el diálogo y el compromiso en pos de soluciones posibles y realizables o participando como garantes de alguna instancia convocada por otros, como así también a colaborar en el mediano plazo para prevenir este tipo de episodios que nos lastiman a todos.

El mensaje con el título “Tierra, paz social y diálogo” lleva la firmas del obispo de Reconquista, monseñor Ángel José Macín, y de los presbíteros Juan José Delarossa y Jorge Luis Duarte Paz, párrocos de María Madre de Dios e Inmaculada Concepción, respectivamente.

Texto del mensaje
En el contexto de la pandemia y en parte vinculado a las consecuencias de la misma, hace pocos días estalló otro conflicto social que era de esperar en nuestra ciudad: el justo reclamo por el derecho a un terreno y una vivienda.

Sin entrar en extensas fundamentaciones teóricas, necesarias en otras instancias, entendemos que este es un derecho que toda familia tiene y que se viene postergando desde hace décadas en la ciudad y en otros lugares.

Lamentamos que en estos años se haya dedicado más atención a otros intereses, o a confrontaciones políticas, y se haya descuidado al extremo este potencial foco de tensión social. Lamentamos asimismo que muchas veces la palabra empeñada o prometida, por dirigentes de diversos estamentos, haya caído en descreimiento al no verse traducida en oportunas acciones concretas.

Aunque no sea responsabilidad directa, lo que sucede también nos interpela a todos, ya que como ciudadanos tenemos que velar por el bien de nuestros hermanos, que habitan un mismo territorio. Los cristianos sabemos que lo que hicimos o dejamos de hacer con nuestros hermanos y hermanas más necesitados, repercute directamente en nuestra vida y en el vínculo con Cristo (cf. Mt 25,31-46).

No justificamos las tomas de terrenos. Adherimos plenamente al orden jurídico-institucional que nos rige. Pero también acompañamos a las familias que son forzadas a adoptar estas acciones, por pobreza y cansancio.

Por eso, hacemos un ferviente llamado a la paz social y al diálogo, condiciones indispensables para que todos puedan alcanzar la meta de un lugar para vivir con dignidad. Nos ponemos a disposición para ayudar a la resolución de las situaciones dadas, ofreciendo un espacio que nos permita la escucha, el dialogo y el compromiso en pos de soluciones posibles y realizables o participando como garantes de alguna instancia convocada por otros, como así también a colaborar en el mediano plazo para prevenir este tipo de episodios que nos lastiman a todos.+