Lunes 4 de julio de 2022

"El ecumenismo navega en el mar abierto de toda la humanidad"

  • 14 de marzo, 2022
  • Buenos Aires (AICA)
Francisco hace esa afirmación en el prólogo del libro "Las diversidades reconciliadas. Un protestante en el periódico del Papa", escrito por Marcelo Figueroa, de la Iglesia Presbiteriana argentina.
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El papa Francisco escribió el prólogo del libro "Las diversidades reconciliadas. Un protestante en el periódico del Papa", autoría de Marcelo Figueroa, presbítero de la Iglesia Presbiteriana argentina.

El libro, editado por la Librería Editrice Vaticana (LEV), recoge los artículos, contribuciones y entrevistas publicadas por el autor en el diario vaticano L'Osservatore Romano del que es "firma" desde 2016 y en el que aborda diversos temas que tienen como hilo conductor el camino ecuménica entre las Iglesias.

"Me complace la visión que el hermano ofrece del ecumenismo y me gusta recordar que es un concepto arraigado en los fundamentos de mi pontificado, ya que es un modo de buscar ser una única Iglesia fundada en Cristo Señor y, a partir de ahí, con cada expresión de Fe; como un camino que hacemos juntos en la oración, en las obras de caridad y en el testimonio, bajo la mirada de Dios", expresa el pontífice en prólogo de la obra de Figueroa publicada en el diario vaticano. 

Texto del prólogo
Recibo con gran alegría esta obra literaria, que al principio parece más bien un libro sobre el diálogo entre religiones, pero en la que se descubre, al recorrerla, casi una peregrinación ecuménica: genuino, personal y, sobre todo, espiritual. Me gustó el término que utilizó el presbítero Marcelo Figueroa cuando me presentó el borrador de su obra: '¡Lo escribí desde las entrañas! Desde hace años, y se puede ver en este libro, describimos el ecumenismo como un ecumenismo del amor, de la esperanza, de la misericordia,  de la solidaridad, de la paz. Yo mismo he utilizado una expresión fuerte, tratando de despertar las realidades que nos unen a partir de las venas abiertas de tantos hermanos y del mismo Verbo Encarnado, sufriente y orante por la unidad (cf. Jn 17,1), la de "ecumenismo de la sangre". Pienso en el "ecumenismo de las vísceras" como la definición que puede marcar un estilo de entender la fraternidad humana unida a imagen y semejanza de un Dios que desde su corazón nos amó a todos, bajo la guía de su Espíritu, con la carne de su Hijo y, al modo en que un padre ama a sus hijos, "desde las vísceras". El libro relata los diferentes puertos de mi viaje hacia un ecumenismo que busca navegar en el mar abierto de toda la humanidad, sus problemas reales, sus angustias y sus búsquedas más trascendentes. Un ecumenismo que Figueroa insiste en integrar con la creación y el cosmos como parte de un ecosistema armonioso, interconectado e interdependiente. Esto está muy, muy presente en mis encíclicas Laudato si' y Fratelli tutti, ¡ambas ecuménicas!

Esta obra tiene también el buen sabor de una persona educada en el Reino de los Cielos que sabe encontrar tesoros en las cosas nuevas y en las cosas antiguas (cf. Mt 13,52). Conozco al presbítero evangélico Marcelo Figueroa desde hace más de veinte años. He sido testigo de su genuino compromiso con el verdadero diálogo y encuentro ecuménico, en cuyo ámbito hemos compartido una amistad fraternal muy enriquecedora e incluso un programa de televisión en Buenos Aires, Biblia, diálogo vigente, junto con el rabino Abraham Skorka.

No debe pasar desapercibido que este biblista protestante ofrece en este volumen una selección de cien artículos publicados en L'Osservatore Romano en los últimos seis años. ¡Me llena de alegría que este hecho histórico de verdadera apertura ecuménica del periódico vaticano se haya producido durante mi pontificado! Siempre leo con atención los artículos de Marcelo y los seguiré leyendo porque me ayudan a mirar el camino ecuménico recorrido y el que queda por recorrer, con los ojos de un hermano que intenta releer e interpretar mi pontificado desde una perspectiva ecuménica.

Me complace la visión que el hermano ofrece del ecumenismo y me gusta recordar que es un concepto arraigado en los fundamentos de mi pontificado, ya que es un modo de buscar ser una única Iglesia fundada en Cristo Señor y, a partir de ahí, con cada expresión de Fe; como un camino que hacemos juntos en la oración, en las obras de caridad y en el testimonio, bajo la mirada de Dios.

Considero como parte fundamental del Magisterio Pontificio esta dimensión cotidiana del ecumenismo, que sigue el camino abierto por el Concilio Vaticano II a partir del testimonio bíblico apostólico y que ha sido tan enriquecido por mis predecesores con su impulso al diálogo y al compromiso ecuménico.

Me permito recomendar con entusiasmo y acompañar con mi bendición este libro, Las diversidades conciliadas. Un protestante en el periódico del Papa. Que el Señor de la diversidad reconciliada la utilice para iluminar las miradas anhelantes, ampliar los horizontes espirituales más allá de la pertenencia de fe y abrazar los corazones inquietos, hacia un Dios que está con todos y por encima de todos en la misma Casa común.+