Viernes 17 de septiembre de 2021

El arzobispo de Barcelona preside emotiva misa por las víctimas del atentado

  • 22 de agosto, 2017
  • Barcelona (España) (AICA)
"La unión nos hace fuertes, la división nos corroe y nos destruye", expresó el arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, este domingo 20 de agosto en una emotiva homilía en la misa por la paz y por las víctimas del atentado del pasado jueves en Las Ramblas, que presidió en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. El arzobispo destacó que la respuesta de la sociedad tras los atentados en Barcelona y Cambrils sea la unidad para lograr la paz y la convivencia. "La paz es el mejor alimento de la vida y no se debe escatimar esfuerzos para lograrla y convertirse en artesanos de la paz", expresó.
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"La unión nos hace fuertes, la división nos corroe y nos destruye", expresó el arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, este domingo 20 de agosto en una emotiva homilía en la misa por la paz y por las víctimas del atentado del pasado jueves en las Ramblas, que presidió en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. El arzobispo destacó que la respuesta de la sociedad tras los atentados en Barcelona y Cambrils sea la unidad para lograr la paz y la convivencia. "La paz es el mejor alimento de la vida y no se debe escatimar esfuerzos para lograrla y convertirse en artesanos de la paz", expresó.

"Es hermoso ver que autoridades, Estado, autonomías y personas de diferentes confesiones y condiciones sociales estamos unidos por un objetivo común, conseguir la paz, respeto, fraternidad y amor solidario", dijo el cardenal, ante una nutrida plana de autoridades, encabezada por los Reyes de España, Don Felipe y Doña Letizia; el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; la alcaldesa Ada Colau, varios ministros y consejeros, así como la alcaldesa de Madrid. También han asistido el presidente y primer ministro de Portugal.

El cardenal Omella agradeció la proximidad del papa Francisco durante estos momentos de dolor para Cataluña. El arzobispo invitó a construir una sociedad en paz y en libertad porque "la paz es el mejor alimento de nuestras vidas y para conseguirla no debemos escatimar esfuerzos". "Que el Señor nos conceda a todos ser artesanos de la paz", precisó.

En este sentido, recordó el mensaje enviado estos días por el Santo Padre, en el que expresaba "su más profundo pesar por las personas que han perdido la vida en una acción tan inhumana". "Es un pecado gravísimo atentar contra la vida de la gente, personas inocentes y niños", dijo Su Santidad. El arzobispo anunció que el Papa le envió un nuevo mensaje en su móvil en el que le reiteraba su apoyo en estos difíciles momentos. "Estoy cerca de ustedes en estos duros momentos", rezaba el mensaje, que concluía con un "rezo por ustedes y ustedes recen por mí".

Ante una basílica repleta de autoridades, y fieles de varias confesiones, también musulmanes, el cardenal recordó que "estamos en este lugar sagrado para orar por los pecados del mundo" y pidió a Dios que "cambie los corazones de piedra por un corazón de carne".

El cardenal arzobispo concluyó su plegaria con una nota de optimismo. "Todavía queda mucha reserva de humanidad en nuestra tierra", dijo.

La ceremonia, que se ofició en catalán y en castellano, en memoria de las víctimas y heridos del atentado inició con un cántico inaugural interpretado por el coro de Cámara Francesc Valls y unas palabras del obispo auxiliar de Barcelona, monseñor Salvador Taltavull, que dedicó unas palabras en recuerdo de las víctimas.

Taltavull instó a que todo el dolor que dejó estos días el atentado en Cataluña "deje paso a un nuevo estilo de convivencia que respete los derechos humanos y vele por la dignidad, superando la exclusión".

Ha destacado también las numerosas muestras de solidaridad y humanidad vividas durante estos días, en los que, según dijo, "tuvimos la ocasión de acercarnos a algunas familias afectadas", que nos han agradecido la cercanía.

La ceremonia se cerró con el canto del "Virolai" -canción tradicional catalana- y el aplauso de todos los presentes. +