Domingo 4 de diciembre de 2022

"El Año de la Vida Consagrada es para todos"

  • 28 de noviembre, 2014
  • Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza y presidente de la Comisión Episcopal de Vida Consagrada, monseñor Carlos María Franzini, aseguró que la convocatoria del papa Francisco a vivir un tiempo de especial reflexión y atención a estas vocaciones debe interpelar a todos los cristianos desde su propia realidad para reconocer cómo se enriquece la propia vida con estos carismas. En una entrevista con AICA aseguró: "Toda la Iglesia está llamada a vivir la vida consagrada".
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Con el primer domingo de Adviento, la Iglesia universal ingresará en un tiempo pastoral dedicado a valorar las vocaciones de especial consagración, en su variedad y en la riqueza de carismas que aportan a la Iglesia. El Año de la Vida Consagrada, convocado por el papa Francisco, se extenderá hasta febrero de 2016.

La convocatoria del Papa se enmarca en el cincuentenario del decreto conciliar Perfectae caritatis, sobre la renovación de la vida consagrada, y llama a vivir un tiempo de evangelización de la vocación que lleve a abrazar el futuro con esperanza.

En la Argentina, la Comisión Episcopal de Vida Consagrada se ha encargado, junto con la Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos (Confar) de motivar la reflexión y la preparación para que este tiempo sea fructífero en cada comunidad.

En una entrevista con AICA, el arzobispo de Mendoza y presidente de la Comisión Episcopal de Vida Consagrada, monseñor Carlos María Franzini, aseguró que este tiempo llama la atención de todas las realidades eclesiales, para que la Iglesia toda sea consciente del regalo que Dios hace con la presencia de estas vocaciones. Asimismo, consideró que los religiosos deben aprovechar este tiempo para rever su vocación, volver a las fuentes y renovar su compromiso frente a los actuales desafíos.

¿Qué es el Año de la Vida consagrada y qué se propone?
- Es una propuesta que lanza el papa Francisco para toda la Iglesia, y ese es un matiz que no se ha captado con toda claridad:toda la Iglesia está llamada a vivir la vida consagrada. El Papa quiere que la Iglesia tome conciencia del don que Dios hace a la Iglesia en la vida consagrada.

Obviamente, los consagrados tendrán que rever su vocación, volver a sus fuentes y renovar su compromiso con el carisma, pero toda la Iglesia tiene que hacerse cargo de este don de Dios que es para provecho de todos. Por eso se ha motivado a que en todas las parroquias y capillas de la Argentina haya una mención al tema durante las celebraciones del fin de semana.

¿Cómo puede tomar conciencia el laico del compromiso de los consagrados?
- La vida consagrada es un regalo de Dios para que toda la Iglesia se enriquezca. Yo no soy religioso, pero soy invitado a reconocer, en mi vida, cómo me enriquezco con la presencia de la vida consagrada. Cada laico, mirando al consagrado, tiene que observar qué provecho puede sacar para vivir su propia vocación. Esto no es para que haya más consagrados, o que los laicos sean religiosos.

¿Qué realidades engloba la vida consagrada
- Vida consagrada es un concepto amplio que supone la vida religiosa masculina y femenina, y también la secularidad consagrada, la virginidad consagrada, la vida monástica, la vida eremítica y demás formas que la Iglesia reconoce, valora y no iguala, porque cada una tiene su riqueza.

¿Cómo analiza el presente de estas vocaciones, en tiempos donde es notable la reducción de vocaciones?
- En general, la vida consagrada está pasando por una reducción numérica. También la vida religiosa en general. Pero están creciendo, por ejemplo, las formas de virginidad consagrada, que años atrás no existían. Los conventos y comunidades monásticas, sobre todos femeninas, no están en un momento tan crítico como sí lo están muchos institutos de vida religiosa femenina apostólica o los institutos masculinos.

Sobre esto hay distintas apreciaciones: por un lado, hay quienes lo ven con cierto pesimismo, mientras que otros lo ven como un llamado a vivir con más empeño la propia vocación, o repensar la manera de llevar las obras apostólicas que deben ser llevadas ahora por laicos que asimilan de algún modo el carisma. Esta merma ha sido oportunidad providencial para que se reconozca el lugar de los laicos asociados a las tareas de los institutos. De todos modos, esto no lleva a dejar de trabajar para fomentar la vida consagrada.

¿Cómo acompañará la Comisión Episcopal de Vida Consagrada este tiempo?
- Nosotros hemos tomado las iniciativas que la Iglesia universal ha realizado y hemos recogido en la misma línea lo que se está pensando a nivel latinoamericano. También hemos sugerido una serie de actividades. Insistimos en que el inicio del año no pase desapercibido, y también propusimos alguna acción misionera.

En Mendoza, por ejemplo, la Junta de Religiosas propuso juntarse en algunas zonas de la diócesis para realizar una misión, como gesto de comunión fraterna. Sé, por lo que hemos podido tantear, que se han realizado jornadas, encuentros, celebraciones y otras actividades para poder predisponerse para el tiempo. Es importante respetar las estructuras de las organziaciones religiosas, como el Confar.

¿Qué diferencia tendrá este tiempo pastoral con otras propuestas, como el Año Paulino, el Año de la Vida Sacerdotal, etc.?
- Cuando fue el Año de la Vida Sacerdotal, yo presidía la Comisión Episcopal de Ministerios, por lo que estuve bastante involucrado. En ese caso, trabajamos mucho porque los obispos tenemos directa incidencia con los sacerdotes, pero con los consagrados no, porque tienen su propia estructura. No tengo la impresión de que la clausura de este tiempo, en febrero de 2016, tenga la misma pretensión.

¿Hay una postura receptiva en la comisión, como a la espera de cómo avanza el Año de la Vida Consagrada?
- No creo que haya demasiadas propuestas. La Pontificia Congregación para los Institutos de Vida Consagrada propuso algunas actividades, pero en Roma. La Confederación Caribeña y Latinoamericana de Religiosos (CLAR) pensó en un encuentro del 18 al 21 de junio de 2015, pero siempre para grupos reducidos. Habrá un cierre en enero o febrero de 2016 en el Vaticano para religiosos y religiosas, vírgenes consagradas y, seguramente, un encuentro con el Papa.+