Martes 30 de noviembre de 2021

El acuerdo de cese bilateral es el primer paso para construir la paz, dicen los obispos

  • 24 de junio, 2016
  • Bogotá (Colombia) (AICA)
La Iglesia Católica en Colombia calificó como "histórica" la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el acuerdo de cese el fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo. En la tarde del jueves 23 de junio, mediante través de un comunicado de prensa, firmado por monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y presentado a la prensa por el secretario general de la CEC, monseñor José Daniel Falla Robles, se afirmó que se espera que este acuerdo "sea el primer paso para construir la paz" y que brinde las garantías en el respeto a los derechos humanos.
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La Iglesia Católica en Colombia calificó como "histórico" la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el acuerdo de cese el fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo. En la tarde del jueves 23 de junio, mediante un comunicado de prensa, firmado por monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y presentado a la prensa por el secretario general de la CEC, monseñor José Daniel Falla Robles, se afirmó que se espera que este acuerdo "sea el primer paso para construir la paz" y que brinde las garantías en el respeto a los derechos humanos.

Monseñor Falla Robles recordó al gobierno que es necesario ofrecer a la opinión pública una información suficiente, clara y veraz sobre los acuerdos.

En el comunicado los prelados colombianos piden que existan protocolos claros y públicos que informen sobre el procedimiento para la destrucción de las armas y que sea pública.

Finalmente recordó que la Iglesia continuará trabajando por la paz en el país y así como acompañó a las víctimas durante el tiempo de guerra, también acompaña este momento histórico.

Texto del Comunicado
Ante la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el Acuerdo de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, así como la dejación de las armas, la Conferencia Episcopal de Colombia se permite comunicar a la opinión pública:

*l. Reconoce este Acuerdo como un acontecimiento histórico para el país, el cual se espera que sea el primer paso para construir la paz tan anhelada por los colombianos, bajo la garantía del respeto de los derechos humanos y la promoción de la justicia en todos los rincones del territorio nacional.

*2. Este paso que se está dando es el primero de muchos otros que deben acordarse en la edificación de la paz, entre los miembros de las FARC-EP y el Gobierno, con el fin de reconstruir con esperanza, respetando siempre la institucionalidad, el derecho nacional e internacional, el país que soñamos y queremos.

*3. Es necesario que el Gobierno ofrezca a la opinión pública, a través de una pedagogía para la paz, una información suficientemente clara y veraz sobre los Acuerdos, de tal manera que ayude a los colombianos a superar las dudas que han generado temores frente a lo decidido.

*4. Ante la dejación de las armas, es perentorio que existan protocolos claros y públicos, que informen sobre el procedimiento para la destrucción de las mismas. De igual forma, que esta destrucción se realice de manera pública.

*5. La Iglesia Católica que ha estado al lado de las víctimas durante todo el tiempo de la guerra, también acompaña este momento histórico de Colombia con el propósito de seguir ofreciendo su servicio, para que los gobernantes construyan una Nación que respete la democracia, la libertad y los derechos humanos y favorezcan los procesos de perdón, reconciliación y paz.


Los Obispos de Colombia invitamos a todos los colombianos a unirse en una súplica ferviente al Señor Jesús, príncipe de la paz, para que nos regale este don necesario en cada uno de los rincones del país. Asimismo, para que quienes lideran los destinos de Colombia, promuevan y defiendan caminos que dignifiquen a todos los ciudadanos y gesten una sociedad más justa y reconciliada.

Confiamos este Acuerdo, y los procesos que siguen, al cuidado y protección de la Virgen de Chiquinquirá, Reina y patrona de Colombia.