Martes 16 de agosto de 2022

Asegura que Dios "le pateó el tablero" y este sábado será sacerdote

  • 18 de marzo, 2022
  • San Luis (AICA)
El obispo de San Luis ordenará sacerdote a Fernando Obredor. En una entrevista, el joven recordó su llamado al sacerdocio, valoró sus años de seminario y animó a los jóvenes a vivir esta vocación.
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Con una misa presidida por el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Bernardo Barba, el sábado 19 de marzo será ordenado sacerdote el diácono Fernando Obredor. La ceremonia tendrá lugar en la catedral puntana de la Santísima Concepción, a las 10, y será transmitida en vivo por las redes sociales del obispado de San Luis.

El joven diácono eligió como lema sacerdotal “El Señor es el lote de mi heredad y mi cáliz. Sí, mi heredad es la más bella”.

En una entrevista con el periodista Javier Aguiar, encargado de prensa del obispado de San Luis, el futuro sacerdote relató: “Soy Fernando Obredor, tengo 30 años y, si bien soy nacido en Mendoza, mi familia se vino a vivir a San Luis, cuando yo tenía cinco años”, por lo que se considera "un puntano más".

Respecto de su vocación, el joven comentó que tuvo su raíz en un grupo juvenil del colegio, y luego en la vida parroquial, y aclaró: “No es que el Señor te manda un ángel, no tienen que esperar un llamado súper sobrenatural”.

“En mi caso fue algo muy suave, muy sencillo, el día anterior a mi cumpleaños yo sentí las ganas de celebrar la misa. Yo no tenía en mi horizonte ser sacerdote, ya estaba en mi primer año de universidad, y sentí esto, que me llamó la atención pero no me turbó para nada”.

“El Miércoles de Ceniza me fui a confesar, y se lo conté al padre como algo anecdótico. En ese momento, yo estaba en Mendoza, y el sacerdote me dijo: ese puede ser un llamado sacerdotal”, recordó. “Se me vino la estantería encima, Dios me pateó el tablero”.

Así comenzó su camino de discernimiento junto al sacerdote que lo dirigía, “pero con mucha tranquilidad”, aclara. Al cabo de un año, en 2010, decidió ir a San Luis, donde maduró su vocación.

Al referirse a sus años en el seminario, expresó: “Yo le debo al seminario el amor a la vida de oración, el ir creciendo también en el aprecio de lo que significa ser sacerdote, así que estoy inmensamente agradecido. Mi primera misa será en el seminario como forma de agradecer todo lo que recibí”.

Dirigiéndose a los jóvenes que pueden tener una inquietud vocacional, Fernando reconoció que el primer paso es difícil pero aseguró que el sacerdocio es una vocación que el Señor colma de alegría. “Dios les va a llenar el corazón, así que anímense a dar ese paso”.

El diácono anticipó que, en principio, desarrollará su ministerio en el santuario del Cristo de Villa de la Quebrada.+