Martes 30 de noviembre de 2021

"Descubramos en el prójimo ese dolor que invita a abrazar y tender una mano"

  • 16 de noviembre, 2021
  • Mendoza (AICA)
El vicario general de la arquidiócesis de Mendoza, presbítero Mauricio Hadad, presidió la misa dominical en el Seminario Nuestra Señora del Rosario, donde celebró la Jornada Mundial de los Pobres.
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El vicario general de la arquidiócesis de Mendoza, presbítero Mauricio Hadad, presidió la misa dominical desde la capilla del Seminario Nuestra Señora del Rosario, donde celebró la Jornada Mundial de los Pobres convocada por el papa Francisco.

“Somos invitados a reflexionar sobre la pobreza no desde lo económico, sino desde lo familiar. Hay hermanos nuestros que son pobres; es decir nuestro hermano es el que está en una situación de necesidad más extrema, en algunos casos de una necesidad más vital, en otros de una necesidad más vincular, en otros casos de familias, de personas sin recursos mínimos, indispensables como la comida, el techo la vivienda”, puntualizó.

“La vivienda es una de las cosas que más falta entre nosotros, es una de las de los ítems más críticos y estás pobrezas son situaciones dolorosas de hermanos nuestros”, sostuvo, y agregó: “Si nosotros lo miramos todo a la luz de la billetera, todo a la luz simplemente del dinero, obtenemos un número; y si lo miramos a través del prójimo, lo miramos más cerquita, ya se convierte en situaciones que nos tocan a todos”.

El sacerdote invitó también a tener una actitud más misionera hacia al pobre, saliendo a su encuentro porque “lo vemos sufriendo” y lamentó que haya una tendencia a “encerrarse en uno mismo, en nuestra comunidad, en nuestra comodidad, en las cosas que tenemos solucionadas en nuestros pequeños círculos y no vemos más allá, donde hay rostros dolorosos, personas que están sufriendo”.

“Si miramos la pobreza a través del prójimo descubrimos mucho de ese dolor, qué invita a tender una mano”, planteó e insistir en reflexionar sobre la pobreza desde la imagen del puerto que propone el Papa, en la que se recibe a todos, incluso al que naufragó.

“La pobreza es como un naufragio, de muchas condiciones. Se genera una situación de pobreza en un extremo: una situación de calle, una situación de una soledad, y cuando nos acercamos a esas situaciones de hermanos nuestros, tenemos mucho que hacer: primero curar y segundo involucrar a nuestro hermano, herido, lastimado, también como parte de su curación como parte de la salida de ese naufragio.

El presbítero Hadad consideró que “está esta cercanía, este encuentro vital de personas, este encuentro familiar, nos enriquece a todos, nos hace a todos poner lo mejor que tenemos, nos hace a todos poner nuestros talentos”.

“Este encuentro humano de amor que no es solamente pensar una ayuda al pobre, porque nosotros estamos llamados a mucho más, estamos llamados a un abrazo al pobre, un abrazo a nuestro hermano pobre, donde además de dar un abrazo, recibimos un abrazo del pobre que tiene para dar su afecto su persona”, diferenció.

“En Cáritas vivimos en gran medida de este encuentro y este encuentro es para nosotros irreemplazable; no se paga con nada y es para nosotros una meta. Le pedimos al Señor que en esta Jornada de los Pobres nos podamos encontrar cada vez más, podamos bajar las barreras que nos separan, que nos dividen de aquello que nos hace más ajenos al pobre, que rompe nuestra familiaridad”, concluyó.+