Jueves 13 de junio de 2024

Colombia: Día de Oración por la reconciliación y la paz

  • 1 de mayo, 2024
  • Bogotá (Colombia) (AICA)
Convocado por la Conferencia Episcopal Colombiana para el 3 de mayo, fiesta de la Santa Cruz, los colombianos rezarán en esa jornada para encontrar caminos de reconciliación y paz para su nación.
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El cardenal Luis José Rueda Aparicio, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), propuso a todo el pueblo de Dios que peregrina en ese país realizar, el próximo 3 de mayo, una Jornada de Oración, buscando encontrar caminos de reconciliación y paz para la nación.

“Tendremos una jornada profunda de oración, los invitamos a todos ustedes, a sus familias, a todos los grupos humanos de nuestro país, para que oremos por nuestra patria, y que el Señor nos muestre con su Santo Espíritu los caminos de la reconciliación”

El también arzobispo de Bogotá explicó que la reconciliación requiere la capacidad de ver al otro como hermano y no como enemigo; en palabras del Papa Francisco, afirmó que “todos vamos en la misma barca”. Así, insistió en que la "barca colombiana" requiere del consenso de todos: “Debemos abrir el corazón a la reconciliación, al perdón, a mirar al otro como amigo, como un miembro más de la familia colombiana”.

Superar las divisiones
El cardenal Rueda Aparicio explicó que la Jornada está enmarcada en la invitación del Santo Padre a vivir el Año de la Oración. De ahí la invitación para que ese día, en los templos parroquiales, oratorios de colegios, universidades, casas religiosas femeninas y masculinas, seminarios y movimientos laicales se exponga el Santísimo y se celebren eucaristías, pidiendo la reconciliación del país.

"La paz lleva al respeto a la vida, al desarrollo integral de todas las regiones de nuestro país. Por eso, los invitamos a intensificar la oración, pidiéndole al Señor que nos ayude a superar esas divisiones, esas fracturas, esas polarizaciones que no nos dejan vivir en paz, ni siquiera en nuestras propias familias, ni en los ambientes laborales", añadió el prelado.

Derribar los muros que dividen
El arzobispo colombiano, apoyado en el texto de los Efesios en el que se lee: “Cristo es nuestra paz. Él destruyó el muro que los separaba y anuló en su propio cuerpo la enemistad que existía”, observó: “Cuántos muros construimos a diario con nuestras actitudes, prejuicios y rechazo a las personas, quizá sin conocerlas, y esto permitió que nos convirtamos en constructores de muros que nos dividen”.

De ahí la necesidad de “construir puentes”, y subrayó: “Todos somos hermano,s porque somos hijos del mismo Padre. Cristo ha derribado el muro que nos separaba, ha hecho de todos nosotros una única familia. Que el Espíritu Santo venga en nuestra ayuda, mueva nuestra conciencia, nuestros ambientes familiares y sociales, y nos renueve en la capacidad de perdonarnos, de tender la mano, de escucharnos y de ayudarnos unos a otros”.

Por último el presidente de la CEC invitó a los colombianos para que, durante este mes de mayo dedicado a María, se realicen visitas a los santuarios marianos de Colombia, destacando entre ellos la basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá y el santuario basílica menor de Nuestra Señora de Las Lajas, pidiendo la intercesión de la Madre de Dios para las familias de Colombia.+

Acuerdo para la búsqueda de personas desaparecidas
Ante la amplitud y profundidad del dolor causado por la desaparición de personas en el contexto del conflicto armado en Colombia, la Iglesia Católica colombiana formalizó un acuerdo cuyo propósito central es apoyar la búsqueda de los numerosos hombres y mujeres víctimas de este crimen. 

El acuerdo fue firmado entre la Conferencia Episcopal (CEC) y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD). 

Mientras tanto, la Comisión Nacional para la Reconciliación (CCN) abrió una convocatoria para apoyar proyectos cuyo propósito central sea fomentar o fortalecer iniciativas de reconciliación y paz en las regiones del país, por parte de instituciones eclesiásticas. Para que las propuestas presentadas durante la convocatoria sean tomadas en consideración, deben enmarcarse en cinco dimensiones centrales: la reconstrucción de la memoria histórica, la incidencia política para la reconciliación y la paz, la comunicación para la reconciliación y la paz, el diálogo social y los mínimos de reconciliación y paz, así como experiencias comunitarias que buscan contener los impactos humanitarios en las poblaciones, incluidos el desplazamiento forzado, la violencia de género y el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados.+