Sábado 16 de octubre de 2021

Camerún: Los obispos piden justicia por el brutal asesinato del obispo Balla

  • 14 de junio, 2017
  • Yaoundé (Camerún)
"Nosotros, los obispos de Camerún afirmamos que monseñor Jean Marie Benoît no se suicidó; fue brutalmente asesinado. Se trata de un asesinato más, uno de más", se lee en el comunicado de la Conferencia Episcopal de Camerún sobre la muerte de monseñor Jean Marie Benoît Balla, obispo de Bafia, cuyo cuerpo fue encontrado en las aguas del río Sanaga, el pasado 2 de junio.
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"Nosotros, los obispos de Camerún afirmamos que monseñor Jean Marie Benoît no se suicidó; fue brutalmente asesinado. Se trata de un asesinato más, uno de más", se lee en el comunicado de la Conferencia Episcopal de Camerún sobre la muerte de monseñor Jean Marie Benoît Balla, obispo de Bafia, cuyo cuerpo fue encontrado en las aguas del río Sanaga, el pasado 2 de junio.

"Actualmente ?indica el comunicado del episcopado camerunés- el cuerpo está a disposición de las autoridades judiciales para la investigación de las circunstancias, de las causas exactas y de los autores de este crimen atroz e inaceptable".

Los obispos subrayan "la triste memoria de varios prelados, sacerdotes y personas consagradas que fueron asesinadas en circunstancias poco claras hasta la fecha. En particular, recordamos a monseñor Yves Plumey, arzobispo emérito de Garoua , padre Joseph Mbassi, padre Antony Fontegh, las hermanas de Djoum, el padre Engelbert Mveng, solo por citar algunos".

"Tenemos la impresión de que el clero de Camerún está particularmente perseguido por fuerzas oscuras y malvadas" denuncian los obispos de Camerún. Al tiempo que piden que "se haga luz sobre las circunstancias y los motivos del asesinato del monseñor Balla, y que sean identificados y llevados ante la justicia para ser juzgados según la ley, todos los responsables".

También exigen al Estado que "asuma el deber real de proteger la vida humana"; a los medios de comunicación y a los usuarios de las redes sociales que no difundan mentiras y respeten la dignidad de los seres humanos. Por último, los obispos piden a los asesinos de monseñor Balla "qué realicen un camino de conversión urgente y radical".

Un crimen atroz
El descubrimiento del cuerpo sin vida de monseñor Jean-Marie Benoît Balla, de 58 años, en las aguas del río Sanaga, a un centenar de kilómetros de Yaundé provocó una gran emoción e indignación en la región y en la Iglesia local y por todo el país se han organizado numerosas celebraciones religiosas en su memoria.

Llevaba ejerciendo su ministerio allí desde hacía casi quince años, aunque por todo el país, desde 1983, la lista de religiosos y prelados muertos en circunstancias "sospechosas" no deja de aumentar. Menos de tres semanas antes de la trágica desaparición del obispo, uno de sus colaboradores cercanos ?el rector del seminario menor de San Andrés en Bafia?, Armel Djama, era encontrado muerto en su dormitorio sin que las razones de su fallecimiento hayan sido todavía aclaradas. Monseñor Balla había celebrado sus exequias algunos días antes de su propia desaparición.

Monseñor Balla nació el 10 de mayo de 1959 en Oweng, en la diócesis de Mbalmayo, en el centro de Camerún. Después de varios años como capellán en escuelas, fue nombrado superior del seminario menor de Yaundé, capellán de la Congregación de las hijas de María y profesor del seminario mayor de Nkolbisson. Fue nombrado obispo en 2003 por san Juan Pablo II.

El obispo desapareció la noche del 30 al 31 de mayo ?después de una misteriosa llamada telefónica?, según informan los medios cameruneses, aunque no le gustaba viajar de noche, según se sorprendieron sus colaboradores en el obispado. Su vehículo fue recuperado tres días después de su desaparición, sobre un puente que daba al río, sin rastro de sangre o signos de violencia en su interior. Había un mensaje a la vista en el asiento trasero: "Estoy en el agua", que hizo pensar al principio en un suicidio. Sin embargo, tras los primeros elementos de la investigación y algunas filtraciones, el asesinato parece ser la opción preferente de los investigadores. Los siete médicos forenses al cargo de la autopsia revelaron que el obispo tenía un brazo y una pierna rotos y su órganos genitales habían sido mutilados como durante un acto de tortura, informan algunos medios.

Lista negra
La muerte de monseñor Jean Marie Benoît Balla se suma a una larga lista de religiosos, sacerdotes, obispos, encontrados muertos en Camerún desde 1988 en circunstancias sospechosas y cuyos autores nunca fueron atrapados.

El asesinato más destacado fue el de monseñor Engelbert Mveng, uno de los intelectuales más grandes de Camerún, que tenía "una independencia de espíritu y de juicio sin concesión", informa Mondafrique. Mveng, el primer jesuita camerunés, había sido ante todo historiador, artista y teólogo. Fue hallado estrangulado en su cama el 21 de abril de 1995.

Su horrible asesinado nunca se resolvió, tampoco el del sacerdote Joseph Mbassi, director del célebre diario católico L?Effort camerounais, encontrado asesinado y mutilado, y famoso por sus investigaciones sobre los traficantes de armas; ni el caso de 1991 del obispo emérito de Garua, monseñor Yves Plumey; ni el asesinato en 1992 de dos religiosas francesas, Germaine Marie Husband y Marie Léone Bordy, después de ser violadas.+