Lunes 15 de abril de 2024

Avanza la causa de canonización del sacerdote Pascual Pirozzi

  • 27 de febrero, 2024
  • Buenos Aires (AICA)
Perteneció a los Misioneros de los Sagrados Corazones. El postulador retiró en Roma la documentación enviada desde la Argentina. La fase diocesana finalizó en diciembre de 2023, en Buenos Aires.
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El padre Luigi Toscano M.Ss.Cc., postulador para las causas de los santos de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, retiró el jueves 22 de febrero, del Dicasterio para las Causas de los Santos, la documentación enviada desde la Argentina, referida al siervo de Dios Pascual Pirozzi (12/4/1860 - 3/3/1950), sacerdote profeso de esa congregación religiosa. 

La causa había sido clausurada en su fase diocesana el 14 de diciembre de 2023, en la arquidiócesis de Buenos Aires.

El siervo de Dios residió en las comunidades de los Misioneros de los Sagrados Corazones ubicadas en Buenos Aires, en Juan Ortiz (hoy Capitán Bermúdez, en la provincia de Santa Fe, donde fue el primer párroco), y en Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay.

Fotografías tomadas en el momento dan testimonio del acto en que Federico Favero, funcionario del Dicasterio para las Causas de los Santos, ha hecho entrega de la documentación al padre Toscano.

Breve perfil biográfico
El padre Pascual Pirozzi, sacerdote de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, nació el 12 de abril de 1886 en Pomigliano d’Arco, población situada cerca de Nápoles (Italia). Fue el único hijo varón de los cuatro que tuvieron Felice Pirozzi y su esposa Rosa. El 13 de abril de 1886, recibió el Bautismo en la Iglesia San Felice in Pincis, de su ciudad natal.

El 1º de mayo de 1902, después de haber trascurrido los seis meses iniciales de prueba, comenzó el noviciado en la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones, bajo la guía del padre Francisco Grampone. El 1º de mayo de 1903, emitió la primera profesión religiosa, con los votos de pobreza, castidad y obediencia.

El 24 de mayo de 1906 emitió los votos perpetuos y, gradualmente, fue admitido a las Sagradas Órdenes. De este modo, el 22 de septiembre de 1906 recibió la tonsura y las órdenes menores; el 21 de setiembre de 1907, el subdiaconado; el 19 de setiembre de 1908, el diaconado, y, el 5 de junio de 1909, la ordenación presbiteral en la iglesia madre de la Congregación, dedicada a la Virgen de los Dolores y ubicada en Secondigliano (Nápoles). 

Su primer destino fue la comunidad de Secondigliano, donde alternó la actividad pastoral con la formación de los estudiantes profesos de la Congregación. Allí permaneció hasta el 4 de enero de 1913, cuando fue destinado a la casa de Afragola, también en las cercanías de Nápoles.

Solicitado insistentemente por los hermanos de la primera comunidad sacricordiana en la Argentina, que había sido fundada en 1912, el padre Pirozzi fue trasladado a la casa de Buenos Aires, ciudad a la que arribó el 29 de marzo de 1914.

Allí se dedicó, junto con los otros sacerdotes, a la atención espiritual del Colegio Benito Nazar, en aquel tiempo de la Obra de la Preservación de la Fe, y también, particularmente, a la catequesis de los niños.

El 2 de diciembre de 1915 retornó a su patria, para cumplir con el servicio militar para el que había sido convocado cuando Italia se involucró en la Primera Guerra Mundial. Una vez concluido ese conflicto bélico, partió nuevamente para Buenos Aires y llegó a su destino el 28 de agosto de 1919.

Luego de la construcción de la capilla provisoria y del traslado de los padres de la congregación al predio de la avenida Gaona (hoy Díaz Vélez) y Campichuelo, de la ciudad de Buenos Aires, y especialmente después de erigida la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, la comunidad sacricordiana desarrolló una amplia obra misionera en la zona del Parque Centenario. Como miembro de aquella comunidad, el padre Pirozzi se sumó decididamente a ese trabajo.

Exceptuando los pocos años que transcurrió en otras comunidades, fue en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores donde el padre Pirozzi llevó a cabo la mayor parte de su intensa y fecunda actividad apostólica, por cerca de veinte años.

El 13 de junio de 1938, el siervo de Dios, junto con otros dos misioneros, partieron a fundar una nueva casa de la congregación en Juan Ortiz (hoy ciudad de Capitán Bermúdez, ya en ese entonces perteneciente a la arquidiócesis de Rosario, provincia de Santa Fe). El padre Pirozzi fue designado rector de esa comunidad y primer párroco de la nueva parroquia San Roque de aquella población, cargo que asumió el 7 de mayo de 1939. Allí permaneció más de cuatro años desarrollando una intensísima labor pastoral y misionera, en compañía de los otros sacerdotes que formaban parte de la comunidad.

En enero de 1944, fue trasladado a la comunidad sacricordiana de la ciudad de Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, donde permaneció un año y medio. Allí se le confió la atención de la capilla Santa Teresita, perteneciente a la parroquia Sagrados Corazones, confiada a los padres sacricordianos.

Ya enfermo, el 4 de julio de 1945, el siervo de Dios fue trasladado a la comunidad de Buenos Aires, donde permaneció hasta su muerte, dedicándose nuevamente a la tarea pastoral en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Parque Centenario.

Desde comienzos de 1950 su salud se vio más debilitada y se agravó paulatinamente, por lo que el 27 de febrero, a causa de intensos dolores, fue internado en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires, donde le diagnosticaron una grave afección renal. Con una ya extendida fama de santidad, murió el 3 de marzo, primer viernes de mes.

Sus restos fueron colocados primeramente en el cementerio de la Chacarita, en la ciudad de Buenos Aires; tiempo después, fueron trasladados al cementerio de Capitán Bermúdez y puestos en el panteón de los Misioneros de los Sagrados Corazones. Por último, el 19 de marzo de 1985, día de San José, fueron depositados en el templo parroquial de San Roque, con las debidas autorizaciones eclesiales. Desde entonces, se acercan allí continuamente numerosos fieles para pedir favores y agradecer los que reciben por su intercesión.

El 27 de agosto de 2001, a pedido de los hermanos de su familia religiosa y de numerosos fieles, el cardenal Jorge Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires y actual papa Francisco, abrió la fase diocesana del proceso de canonización.+