Lunes 29 de noviembre de 2021

Asumió el nuevo obispo maronita, monseñor Juan Habib Chamieh OMM

  • 2 de julio, 2013
  • Buenos Aires (AICA)
Monseñor Habib Chamieh OMM asumió como administrador apostólico de la eparquía San Charbel en Buenos Aires de los Maronitas, en una misa concelebrada el domingo 30 de junio en la Catedral de San Marón, Paraguay 834, Buenos Aires. El prelado fue nombrado por el papa Francisco el pasado 17 de abril y recibió la ordenación episcopal el 26 de mayo en Beirut de manos del patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente, cardenal Bechara Boutros Raï. El patriarca fue representado en la ceremonia por el arzobispo François Eid, procurador general del patriarcado en Roma.
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El domingo 30 de junio monseñor Habib Chamieh OMM asumió como administrador apostólico de la eparquía San Charbel en Buenos Aires de los Maronitas en una misa concelebrada en la catedral de San Marón, Paraguay 848, de esta ciudad.

Sucede a monseñor Charbel Merhi, que condujo a esta eparquía durante 22 años como su primer obispo y que destacó la alegría que implica la continuidad en la Iglesia; pidió a los fieles que acompañen al nuevo obispo para que su apostolado sea fecundo.

En la ceremonia estuvo presente el arzobispo François Eid, procurador general del patriarcado maronita en Roma, quien dijo unas palabras de saludo en italiano, por su proximidad con el español, aclarando con humor que no iba a hablar en árabe.

Monseñor François Eid, que dirige el Pontificio Colegio Maronita en Roma, trajo la representación del patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente, cardenal Bechara Boutros Raï. "Llevamos a todos en el corazón", expresó el patriarca en un mensaje que fue leído en castellano, en el que agradeció cómo fue recibido en su reciente visita pastoral a la Argentina y a otros países de América. Al recordar su visita, expresó su agradecimiento profundo a monseñor Charbel Merhi y señaló que monseñor Chamieh cuenta con todo su amor y colaboración para lograr progresos continuos en su tarea pastoral.

Asistentes
El templo estaba lleno; además de estar todos los asientos ocupados hubo unas ochenta personas de pie; la ceremonia duró dos horas.

Entre otras autoridades civiles, estaban el embajador del Líbano, Antonio Andary, que es católico maronita; el Subsecretario de Culto de la Nación, Juan Landaburu; el ministro de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires, Daniel Chain, de ascendientes libaneses de confesión ortodoxa, el director general de Cultos de la Ciudad, Alfredo Abriani y el ex Secretario de Culto de la Nación Norberto Padilla.

Concelebraron la misa los obispos monseñor Vartan Boghossian, eparca armenio de San Gregorio de Narek en Buenos Aires; monseñor Rubén Frassia, de Avellaneda-Lanús y monseñor Luis Stöckler, emérito de Quilmes. También lo hicieron Mons. Arnaldo Catalán, consejero de la Nunciatura Apostólica, así como una decena de sacerdotes.

Hizo la primera lectura la abogada Vilma Nora Alí, fiel de la Catedral de San Marón, y leyó el Evangelio monseñor Frassia.

La homilía
En la homilía, monseñor Chamieh señaló que el obispo debe ser servidor de las ovejas, que no son posesión del pastor, sino de Cristo.

Agradeció al primer papa argentino, Francisco, por haberlo nombrado administrador apostólico de la eparquía, y recordó que el 8 de mayo tuvo el honor de hablar con él.

También expresó su agradecimiento al patriarca Bechara Boutros Raï, a su antecesor, el patriarca emérito cardenal Nasrallah Boutros Sfeir y a monseñor Charbel Merhi. Destacó el trabajo de este último lejos de su familia y su país, 15 años en Brasil y 30 en la Argentina. Y puso de relieve en su gestión el haber construido la gran catedral con piedras traídas del Líbano; hubo aplausos cuando mencionó cómo llevaron adelante esta construcción monseñor Merhi y el padre Hannoun Andraos.

Tras historiar la trayectoria de los misioneros maronitas de distintas órdenes en la Argentina a partir de 1901, monseñor Chamieh pidió que reinen en este país, en el Líbano y en todo el mundo la alegría y la paz.

Monseñor Chamieh estuvo tres años como párroco maronita en Montevideo, entre 2008 y 2011, y habla bien el castellano, además del árabe, su idioma madre, el francés, el inglés y el italiano. Del Uruguay vinieron a la ceremonia unas veinte personas. Miguel Elías Andere, de 89 años, vino de Montevideo junto con su esposa, Isabel Alem, uruguaya hija de libaneses. Comentó que él nació en el Líbano, de donde vino con sus padres cuando tenía ocho meses, y que cursó estudios en las aulas del colegio San Marón, de Buenos Aires, entre 1936 y 1944. Trabajó en fábricas de pinturas y de neumáticos, y está jubilado, y manifestó el buen recuerdo que mantiene del colegio porteño donde estudió.

Palabras en la recepción
Terminada la misa, y tras los saludos al nuevo obispo y sacarse fotos, todos los presentes fueron invitados a una recepción en el amplio salón de fiestas ubicado en el subsuelo.

El embajador del Líbano, Antonio Andary, expresó al nuevo obispo: "Usted llega a su parroquia en la tierra del papa Francisco siendo su programa una extensión de la historia de su predecesor, quien ha querido mucho a sus fieles como ellos lo han querido a él".

"Somos los hijos del Líbano", afirmó, al tiempo que en nombre de la colectividad, aseguró: "Seremos fieles a esta tierra argentina. No la negaremos, no atentaremos contra su seguridad o su paz, y no renunciaremos nunca a los valores de nuestro padres y abuelos en su amor al Líbano y a los países que los recibieron".

Se leyeron numerosos saludos de autoridades eclesiásticas, entre ellos uno de la Nunciatura Apostólica, donde se explicaba que el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, no había podido estar presente por encontrarse fuera del país.

El padre Felipe El Khazen, vicario de la eparquía, dirigió emotivas palabras a monseñor Charbel. "Monseñor, como si fuera ayer, esperando a Ud. recién nombrado obispo y hoy con las lágrimas en los ojos y los corazones rotos, sentimos mucho dolor de que se vaya. Es la pregunta: "¿Monseñor Charbel se va? Y se queda sin respuesta. Nadie quiere escuchar una respuesta que lastima el alma y que crea un nudo en la garganta". El padre El Khazen recordó a los discípulos de Emaús cuando le dijeron a Jesucristo: "Quédate con nosotros, porque se hace tarde y el día ya ha declinado".

Pero agregó: "Hermanos, Dios Padre celestial, no abandona a sus hijos". Y señaló que un papa del fin del mundo, latinoamericano, argentino, que "era nuestro arzobispo de Buenos Aires, amigo nuestro, le gustan platos como el kebbe y el tabule, aceptó y nombró al monje maronita marianita Juan Habib como el discípulo amado, el evangelista Juan".

"Nosotros, feligreses de la Iglesia Antioquena Maronita, y todos los amigos presentes "continuó-, de una sola voz y un solo corazón le damos la bienvenida entre nosotros". Y añadió: "Rezamos por Usted, como lo pedía San Pablo a las primeras comunidades cristianas y como lo pide el papa Francisco de nosotros católicos en el mundo... Dios bendiga sus pasos.¡Bendito el que viene en nombre del Señor!". (Jorge Rouillon)