Viernes 17 de septiembre de 2021

A 45 años de la Humanae Vitae

  • 24 de julio, 2013
  • Madrid (España) (AICA)
"Nunca me cansaré de agradecerle al papa Pablo VI su valentía en publicar aquel texto sobre el inicio de la vida humana, su transmisión y el amor de los esposos. Lo hizo en el año de la revolución sexual del 68 y probablemente contra la opinión de algunos expertos y una gran oposición mediática", así expresa el doctor José María Simón Castellví, presidente de Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC) en una carta publicada en ocasión del 45º aniversario de la encíclica Humanae Vitae, que se celebra el 25 de julio.
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El doctor José María Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), dio a conocer una carta en ocasión del 45º aniversario de la encíclica Humanae vitae, que se celebra el 25 de julio.

El doctor Castellví señala que "nunca me cansaré de agradecerle al papa Pablo VI su valentía en publicar aquel texto sobre el inicio de la vida humana, su transmisión y el amor de los esposos. Lo hizo en el año de la revolución sexual del 68 y probablemente contra la opinión de algunos expertos y una gran oposición mediática".

Sobre la encíclica dice que "ese texto se considera ya profético. Continuó las enseñanzas de Pío XII y apuntó muy bien a las de Juan Pablo II. Pero sobre todo acertó plenamente en la clave de la transmisión de la vida humana. Se trata de un momento especial entre los esposos y Dios. El dedo de Dios se halla en el lecho conyugal y en la transmisión de la vida es máxima la cooperación entre nosotros y el Creador".

Del mismo modo recuerda que "en la creación de un nuevo ser humano Dios desea que fluya abundantemente el amor. La transmisión de una nueva vida es un acto de amor de Dios y de los esposos".

Continúa afirmando que "la creación de una familia y el don de sí sin esconder la facultad creadora son condiciones indispensables para recibir bien a un nuevo ser humano. Hay que pensar que todos y cada uno de los seres humanos lo somos para siempre. Una vez creados y, pasada la prueba de este mundo, existimos para siempre".

Recordando que la corporeidad nos viene de origen y que los médicos "sabemos bien de lo bello, complejo e interesante que es el cuerpo humano y su fisiología", señala que "la mujer, ser bello donde los haya, tiene el don de la fertilidad periódica para ser y transmitir felicidad".

Para finalizar añade que "junto con la importancia de ser más en lo posible, desearía resaltar la voluntad de entrega y ayuda mutua conyugal que explícitamente señaló Pablo VI. La entrega excluye la contracepción y la ayuda mutua sonríe pícaramente ante aquellos que sostienen que la Iglesia está contra la sexualidad".+