En su mensaje navideño, el arzobispo porteño alentó a llevar ternura a la vida cotidiana y a los barrios más golpeados, como camino evangélico para transformar realidades y sembrar esperanza.
Celebraron en Buenos Aires los 95 años de la llegada de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad a América Latina, agradeciendo una historia de servicio, fe y compromiso con los más pobres.
El arzobispo porteño destacó el valor del silencio y el discernimiento. Y le pidió al santo patrono de la Iglesia que cuide a las familias, los hogares y el trabajo, como cuidó a Jesús y a María.
La misa fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge García Cuerva, quien animó a las hermanas a "seguir llevando la Buena Noticia, a pesar de los problemas y dificultades".