"El Santo Padre, informado en Panamá de las noticias provenientes de Venezuela, sigue con cercanía el desarrollo de la situación y reza por las víctimas y por todos los Venezolanos. La Santa Sede apoya todos los esfuerzos que permitan ahorrar ulterior sufrimiento a la población", escribió en una declaración oficial el director interino de la Sala Stampa, Alessandro Gisotti.
En la tarde de ayer, 23 de enero, durante las masivas manifestaciones en las calles venezolanas contra el régimen de Nicolás Maduro, unas 700 personas permanecieron atrapadas por más de 3 horas en la catedral de Maturín, al este de Venezuela, asediadas por efectivos militares adeptos al gobierno. Así lo dio a conocer la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en su cuenta Twitter. Posteriormente, gracias a la intervención del sacerdote Samael Gamboa se pudo negociar la salida por grupos de los manifestantes del templo y no hubo que lamentar incidentes lamentables ni enfrentamientos.
La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) expresó que las marchas convocadas por la Asamblea Nacional (AN) en todo el país para hoy, 23 de enero, constituyen un "signo de esperanza" para lograr "cambios necesarios" en el desarrollo integral de la población venezolana. Por medio de un comunicado la CEV exhortó a "la Fuerza Armada Nacional (FAN) y a los diversos órganos de seguridad del Estado para que protejan a la población, la acompañen y respeten con un sentido cívico ante las demandas de sus derechos y de nuevas realidades en el contexto de lo político".
El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor José Luis Azuaje, volvió a cuestionar la legitimidad del nuevo mandato presidencial de Nicolás Maduro y reclamó una vuelta "a la racionalidad política y a la legitimidad" a través de una consulta electoral, un cambio del modelo económico y el restablecimiento de la separación de poderes. También pidió que "cese la represión, y las amenazas que el gobierno utiliza como instrumento para generar miedo".