Jueves 28 de octubre de 2021

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Fiesta del Santo Cura Brochero 2021

Homilía de monseñor Hugo Ricardo Araya, obispo de Cruz del Eje, en la Misa de la Fiesta del Santo Cura Brochero 2021 (Villa Cura Brochero, 16 de marzo de 2021)

Jesús plantea en la parábola de la oveja perdida una situación inaudita, un pastor sin igual que cuida con afecto y se alegra con su oveja descarriada. Jesús nos está hablando de Dios. Nos dice que Dios ama también a los pecadores, no los rechaza, los sigue amando siempre y se alegra cuando uno vuelve. Por eso Jesús se sienta y come con los rechazados, con los descarriados.

Brochero como el Buen Pastor “deja…y va a buscar”. Deja una capilla y va a la otra, dejar un trabajo y va rezar, deja de rezar y va a trabajar; no hace falta que lo llamen, el sale a buscar, deja su propio interés y va en busca de los intereses de Cristo, y de los intereses de todos. Es un campeón en la capacidad de buscar juntos lo que hace bien a todos. Siempre saliendo de sí para andar con los hermanos. Así abrió caminos, caminos de vida…

Lo encontramos en Córdoba, en la Rioja, en San Luis. Vive en una época en la que Argentina se propone progresar. Entonces él desea ardientemente que se valoren las riquezas de traslasierra. Sí Argentina quería desarrollarse, Traslasierra debía ser incorporado, esto es debía incluirse su territorio, sus bellezas, los frutos del trabajo, su gente, toda su gente, en todos los aspectos, dimensiones y relaciones.

Y concebía el progreso ligado a la acción y a las obras concretas; por eso lo encontramos haciendo caminos, canales de riego, escuela, casa de ejercicios, y luchando como león herido echado sobre sus manos, por el tren Soto-Dolores.

Dice y hace lo que el magisterio de la Iglesia universal expresará más tarde con tanta claridad: el progreso verdadero se consigue teniendo en cuenta a toda la persona y a todas las personas, todas las culturas y todas las regiones

Gustó de la vida y de su ministerio saliendo, andando, recorriendo, buscando y haciendo fiesta. 

Como el buen pastor era también capaz de ponerse contento y de llamar a amigos y vecinos a festejar, el Cura sabe festejar; festeja en la tierra la alegría del cielo, que es alegría de Dios cuando nos perdona

Le pedimos a Brochero nos ayude a salir de nosotros mismos y encontrarnos con la alegría de Dios.

Cuenta el P Brochero que acompañaba el descenso de los ejercitantes que regresaban de hacer ejercicios espirituales en Córdoba y, -sigue contando el Cura- los esperaba todo el pueblo endomingados con las mejores ropas y la cuestión no era pura ceremonia…. Porque se percibía el aroma del asado con cuero que anunciaba la fiesta.

Hay fiesta en el cielo, hay fiesta en Villa Cura Brochero y en tantos lugares de Argentina.

Mons. Hugo Ricardo Araya, obispo de Cruz del Eje