Jueves 2 de diciembre de 2021

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Cuidémonos unos a otros para que nadie sea privado de la graciade Dios (cf. Heb 12,15)

Editorial de monseñor José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa, para el suplemento diocesano "Peregrinamos", órgano de difusión de la diócesis (Enero de 2021)

Todo pasa, gracias a Dios; también el insólito y perturbador año 2020, Año de la Pandemia global del COVID-19; no obstante, vivido desde la fe cristiana, ha sido un largo período que nos favoreció para constatar nuestra fragilidad y vulnerabilidad, para revisar nuestras relaciones con Dios, con uno mismo, con los demás; tiempo para reconocer nuestro sentido de pertenencia a la familia humana y para avivar el deseo de instaurar la fraternidad universal. Bien dice el refrán: No hay mal que por bien no venga. Y así, estos largos meses pasados se convirtieron en un tiempo de reflexión, de discernimiento, de oportunidades, de conversión y transformación, de práctica y ejercicio de solidaridad, porque para quienes tenemos fe en Cristo Jesús y en el misterio y enseñanza de la Iglesia, todo nos sirve para nuestro bien (cf. Rom. 8,28).

Es muy común y frecuente desear, al inicio de un Nuevo Año, augurios de paz y de prosperidad, y nos decimos unos a otros: “Año Nuevo, Vida Nueva”. Pues bien, esto es precisamente lo que deseamos de corazón a todos nuestros lectores-amigos de PEREGRINAMOS.

Como ya habrán podido advertir en el encabezamiento de nuestra portada, figura el nuevo lema pastoral diocesano, que nos acompañará durante todo este Año 2021:

JESUCRISTO ES EL SEÑOR DE TODOS;
DICHOSOS QUIENES CONFIAN EN ÉL.

Queremos que este lema suscite en nosotros el reconocimiento y la proclamación de que sólo Jesús es el Señor, el único Salvador y Redentor de todos; pues, sin Él, nada podemos hacer (cf. Jn 15,5), y sólo en Él podemos encontrar la salvación (cf. Hech

4,12); en definitiva, Jesucristo es el único Maestro y Señor, y todos nosotros somos hermanos (cf. Mt. 23, 8)) Esta convicción y confesión firmes de fe, en la persona de JESUCRISTO, nos trae la serenidad, la paz, la felicidad, la salvación. Más aún, nos estimula, además, a que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga, con alegría y generosidad, al servicio de los demás, para el bien común de todos. De esta manera, haremos presente su Reino de Verdad y Justicia, cooperando al designio de Dios sobre la humanidad.

Estar atentos y cuidarnos entre todos, procurando que la gracia del Señor llegue a todos, sin excluir a nadie, es una tarea ardua, necesaria y urgente, y a la vez sumamente gozosa y gratificante, pues experimentaremos, si así procedemos, la comunión, fruto y obra, sobre todo, del Espíritu Santo, que requiere ciertamente nuestra apertura y docilidad a sus inspiraciones.

El Papa Francisco, en su Mensaje para la Paz de este Año 2021, nos invita a ser Profetas y Testigos de la cultura del cuidado, implementando en nuestra vida concreta un especial cuidado en los valores de la Enseñanza Social de la Iglesia:

* La promoción de la dignidad y de los derechos humanos
* El Bien común
* La Solidaridad
* La protección de la Creación

Pediremos el cuidado y la protección, para este Año Nuevo que iniciamos, a San José, Esposo de la Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal. 2021 será un Año dedicado especialmente a él, tal como lo ha propuesto el Papa Francisco, en PATRIS CORDE, Carta Apostólica, cuyo objetivo es que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes, como también su resolución.

¡San José, custodio del Redentor y Esposo de la Virgen María, ruega por nosotros!

FELIZ AÑO 2021

Mons. José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa