Miércoles 17 de julio de 2024

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La luz de Cristo resucitado

Mensaje y saludo pascual de monseñor Luis Armando Collazuol, obispo de Concordia (Pascua de 2023)

Queridas familias, queridos amigos:

En Pascua somos invitados a contemplar a Jesús Resucitado. Es un día para hacer memoria de su donación total por nosotros y por nuestra Salvación. Es un día para agradecer, creer en el amor de Dios manifestado en Cristo y amar también nosotros. 

Sí, Dios ha resucitado a su Hijo de la muerte. La resurrección es, ante todo, el acto de infinita ternura con el cual el Padre, tras el terrible sufrimiento de la pasión, despierta a su Hijo de la muerte y lo constituye Señor glorioso. ¡Jesucristo es el Señor!

Al morir, Jesús dijo «sí» al Padre obedeciendo hasta la muerte; al resucitarlo, el Padre dijo «sí» al Hijo, aceptando su entrega sacrificial y glorificando su naturaleza humana por el Espíritu Santo.

De Jesús Resucitado emana un rayo de luz que crece a lo largo de los siglos, un rayo a través del cual entra realmente en el mundo el resplandor de la luz de Dios. 

Por la resurrección de Jesús ha sido regenerado el vínculo de la humanidad con Dios; mejor aún, ha sido transformado y elevado, ya que estamos llamados a participar del mismo vínculo filial de Jesús con el Padre por la gracia que concede el Espíritu Santo.

Desde esta condición filial por la fe y el Bautismo también nace un vínculo fraterno nuevo, de hermanos en la familia de Dios, y que quiere abrazar a la humanidad toda.

El pecado y la muerte son la ruptura del vínculo con Dios y con los demás, la resurrección bautismal es la recuperación de estos vínculos. 

El encuentro con Jesús Resucitado nos da la gracia de pasar de la muerte a la vida, del pecado a la comunión con Dios, del odio y la enemistad al amor, del rechazo a nosotros mismos a la aceptación gozosa de lo que somos: amados infinitamente por Dios. Si volvemos a la amistad con Dios, si nos reconciliamos con aquellos con quienes estamos enemistados o enfrentados, si nos amigamos con nosotros mismos, con nuestras miserias y debilidades en el propósito de superarlas con la gracia divina, brillará la luz de la resurrección.

¡Con cuánta frecuencia encontramos en nuestra sociedad muchos vínculos que se han debilitado o destruido! Hay crispación, verborragia descalificante del otro, intolerancia, inseguridad, violencia, grietas sociales y políticas, mentiras, injusticias manifiestas, adversarios transformados en enemigos a destruir, lazos familiares frágiles, abusos, y mucho más.

Quienes creemos en Jesús Resucitado y con el Espíritu que nos comunica, ¿nos animamos al esfuerzo de ir haciendo nuevas, más fraternas, las relaciones? Será un fruto de resurrección, signo de Vida en el presente y de esperanza en la comunión eterna de la Gloria celestial.

Hoy se disipan las tinieblas de la tierra y de nuestro corazón, y surge brillante la luz: Jesús vive, “es el Señor”. Y nos ama, nos promete y nos regala la Vida plena y eterna, ya comenzada hoy en la medida que vamos recuperando los vínculos de comunión. Más vida tenemos cuanto más vinculados estamos con Dios, con los demás, con nosotros mismos, con la creación. ¡En Jesús Resucitado seamos artesanos de encuentro y de unidad!

Queridos hermanos, Cristo ha resucitado y nuestra Vida nueva como resucitados en Él ya ha comenzado… ¡Tengan una bendecida Pascua en familia!

Mons. Luis Armando Collazuol, obispo de Concordia
Concordia, Pascua de 2023