El administrador apostólico, Mons. Mazzitelli, presidió la primera misa del año en la catedral, y reflexionó sobre el misterio de la Navidad, la figura de María y el anhelo de paz para los pueblos.
El arzobispo de Tucumán dio por concluido el Jubileo y destacó el compromiso de la comunidad con la fe, la caridad y la misión evangelizadora.
Mons. Liébana invitó al clero a un discernimiento comunitario ante la solicitud de la diócesis de Añatuya, que necesita un sacerdote para una parroquia que quedará sin pastor.
Durante la misa de clausura, el Card. Rossi destacó la importancia de la familia como escuela de valores y animó a llevar esperanza a los más necesitados y a quienes atraviesan dificultades.