El obispo emérito de San Isidro reflexionó sobre la búsqueda sincera de sentido, la trascendencia unida a la realidad cotidiana y el valor profundo de la adoración cristiana.
El obispo de San Francisco recordó que, aunque Dios trasciende toda comprensión humana, se hace cercano a través de Jesucristo e invitó a los fieles a reconocer su presencia también en la misa.
En su saludo por el inicio de 2026, el obispo neuquino alentó a profundizar la sinodalidad y propuso vivir el nuevo año como un tiempo marcado por el amor que renueva la esperanza.
El arzobispo de Buenos Aires destacó que Dios se hace cercano en gestos concretos de amor y llamó a traducir la fe en compromiso con los más frágiles.