Sábado 16 de octubre de 2021

Vacunarse contra el Covid debe considerarse un acto de caridad, afirman obispos

  • 15 de diciembre, 2020
  • Washington (Estados Unidos) (AICA)
Los obispos estadounidenses abordan cuestiones éticas sobre el uso de tejidos fetales abortados, e instan a la "responsabilidad moral por el bien común"
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Los obispos estadounidenses dicen que recibir una de las vacunas Covid-19 debe entenderse como “un acto de caridad” y “parte de nuestra responsabilidad por el bien común”.

Los prelados lo afirman en un comunicado difundido ayer, 14 de diciembre, cuando empezaron a distribuirse las vacunas Covid en los Estados Unidos.

El texto está firmado por el obispo de Fort Wayne-South Bend y presidente del Comité de Doctrina de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (Usccb), monseñor Kevin C. Rhoades y el arzobispo de Kansas City y presidente del Comité de Actividades Provida de la Usccb, monseñor Joseph F. Naumann, emitieron un comunicado sobre las nuevas vacunas contra el Covid-19.

La declaración de los prelados estadounidenses aborda la cuestión ética que la Iglesia siempre plantea con respecto a ciertas vacunas. Es decir, se insta a los católicos a estar al tanto de las vacunas que se han producido utilizando líneas celulares de bebés abortados en el proceso de desarrollo y, cuando sea posible, a evitar esas vacunas, así como a trabajar y abogar para que se disponga de alternativas.

Sin embargo, cuando no es posible evitar determinadas vacunas que están asociadas con las células de fetos abortados, como explica el Centro Nacional Católico de Bioética en una FAQ: Uno es moralmente libre de usar la vacuna, a pesar de su asociación histórica con el aborto, si existe una razón proporcionalmente seria para hacerlo. En la práctica, los riesgos para la salud personal y pública podrían permitir su uso. Esto es especialmente importante para los padres, quienes tienen la obligación moral de proteger la vida y la salud de sus hijos y de quienes los rodean.

En su declaración, los obispos abordan las preocupaciones morales planteadas por el hecho de que las tres vacunas contra el Covid que parecen estar listas para su distribución en los Estados Unidos tienen alguna conexión con líneas celulares que se originaron con tejido extraído de abortos.

Las vacunas disponibles
Las vacunas Pfizer y Moderna tienen una “conexión remota con líneas celulares moralmente comprometidas”, señaló la declaración de los obispos.

Los obispos declararon al respecto: “Dada la gravedad de la pandemia actual y la falta de disponibilidad de vacunas alternativas, las razones para aceptar las nuevas vacunas Covid-19 de Pfizer y Moderna son lo suficientemente serias como para justificar su uso, a pesar de su conexión remota con líneas celulares moralmente comprometidas. Recibir una de las vacunas Covid-19 debe entenderse como un acto de caridad hacia los demás miembros de nuestra comunidad”. “De esta forma, vacunarse de forma segura contra el COVID-19 debe considerarse un acto de amor al prójimo y parte de nuestra responsabilidad moral por el bien común”.

La vacuna AstraZeneca es más problemática ya que las líneas celulares derivadas del aborto están involucradas no solo en las pruebas, sino incluso en el desarrollo y producción de la vacuna.

Por lo tanto, los obispos aclararon que debería evitarse si hay una alternativa disponible, pero reconocieron que las alternativas podrían no estar disponibles o retrasarse.

Con respecto a la vacuna AstraZeneca, los obispos la encontraron “más comprometida moralmente” y, en consecuencia, concluyeron que esta vacuna “debe evitarse” si hay alternativas disponibles. 

“Puede resultar, sin embargo, que uno realmente no tiene una opción de vacuna, al menos, no sin un retraso prolongado en la inmunización que puede tener graves consecuencias para la salud de uno y la salud de otros”, dijeron los presidentes de los obispos. 

“En tal caso estaría permitido aceptar la vacuna AstraZeneca”.

Los obispos reiteraron que los católicos “deben estar en guardia para que las nuevas vacunas Covid-19 no nos insensibilicen ni debiliten nuestra determinación de oponernos al mal del aborto en sí y al posterior uso de células fetales en la investigación”.

La declaración completa de los obispos presidentes se puede encontrar aquí.