Miércoles 17 de julio de 2024

Venerable Enrique Shaw, ejemplo de ciudadano y empresario

  • 4 de febrero, 2023
  • Buenos Aires (AICA)
En una nota publicada en el diario La Nación, Fernán de Elizalde, vicepostulador de la causa de canonización, repasó la vida y la obra del empresario argentino, fallecido en 1962.
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En una nota titulada "Una causa de santidad" y publicada el jueves 2 de febrero, en el diario La Nación, Fernán de Elizalde, administrador de la causa de canonización del venerable siervo de Dios Enrique Shaw, repasó la vida, la obra y el estado del proceso del empresario argentino, fallecido en 1962.

En relación con la perplejidad que le ocasionó la reciente popularización de la figura del siervo de Dios, el administrador de su causa expuso: “Un laico, esposo, padre de familia, empresario y oficial de la Armada era impensable que pudiera ser santo según los preconceptos en boga. ¿Qué fue lo que generó el cambio? Los más cercanos buscamos información de todo tipo sobre él, y luego de años de trabajar intensamente buscando testimonios, escritos, informes, actas de directorios, en pocas palabras, todo lo que pudiera ser de utilidad para presentar como prueba en el tribunal de la causa, descubrimos la gran realidad de Enrique Shaw”.

En ese sentido, destacó que “Enrique, muy culto y capaz, ingresó en la Armada para formarse en disciplina y exigencia, y forjar su carácter a la par de adquirir conocimientos profesionales de nivel”, y añadió que, “al mismo tiempo, y por su creciente formación religiosa, se dedicó a formar a muchos de sus colegas y subordinados”.

De Elizalde indicó también que “formó una gran familia y tuvo varios hijos. Al amparo de su propia guía espiritual, ‘Los peldaños en el amor a Dios', escrita por él, buscó saber qué quería Dios que hiciera en su vida por el bien de los demás`”.

En esa línea, continuó: “Con el tiempo descubrió que debía ser empresario y formar un perfil tal que, además de ser excelente en la gestión, ayudara al desarrollo de los colaboradores que trabajaban con él. Como empresario fue excelente, siempre basado en su capacidad y los conocimientos adquiridos. Fue alumno del AMP de Harvard. Sus balances siempre fueron positivos; los indicadores de gestión, siempre muy buenos, con colaboradores muy identificados con la dirección, y con dirigentes gremiales alineados y en armonía debido a la importancia que les daba a estos temas Enrique Shaw.”

Y precisó a continuación el administrador de la causa: “En aquellos años, la situación era muy parecida a la actual, con crisis permanentes que afectaban a la economía del país y a las empresas, que sufrieron muchas crisis similares a las actuales. Pero las de Shaw estaban bien preparadas para resistir sin despedir a nadie, de ser necesario afrontar la adversidad”.

Al respecto, añadió: “Él recorría permanentemente las fábricas buscando qué había que mejorar, incluso en medidas de seguridad que pocos tenían en la Argentina. Siempre el trabajador estaba en su mente. Y Enrique era muy generoso. Derribó las barreras que separaban a los trabajadores de los dirigentes y potenció esa relación en los resultados de la empresa. Conocía a todos sus colaboradores por sus nombres y apellidos. Todos los que se acercaban recibían atención personal y, en general, respuesta positiva a su pedido. Todos eran importantes y en muchos casos era tan protector que los sorprendía gratamente”.

En relación con el deceso prematuro de Shaw, De Elizalde reveló: “Estaba muy enfermo desde 1956 y se iba a morir muy joven. Muy pocos lo sabían, pues él seguía trabajando como si nada pasara. Incluso los dolores de la enfermedad los asumía sin ningún calmante y ofrecía los dolores por el prójimo. Falleció en 1962, a los 41 años, con fama de santidad y viviendo las virtudes cristianas con heroísmo, los dos aspectos claves para presentarse para una posible causa de santidad”.

Finalmente, el administrador concluyó: “Ya llevamos 20 años de trabajo. Todo lo administrativo está terminado, y luego de ser siervo de Dios, hoy es venerable. Uno de los posibles milagros está en estudio en el Vaticano. Por eso creemos que será santo pronto. No se trata de un santo más; es la santidad de los que siempre fueron mal vistos por razones inentendibles. Es el ejemplo de ciudadano y empresario que podría sacar adelante a nuestro país por su gran capacidad y dedicación desinteresada, sin egoísmos”.+

Para ver la nota completa, seguir este enlace: https://www.lanacion.com.ar/opinion/una-causa-de-santidad-nid02022023/