Sábado 23 de octubre de 2021

Mons. Scozzina en el tedeum pidió escuchar el clamor de los pobres y excluidos

  • 2 de septiembre, 2019
  • San Ramón de la Nueva Orán (Salta) (AICA)
Con motivo de las fiestas patronales en honor de San Ramón Nonato y el 225º aniversario fundacional
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La diócesis de Orán celebró el sábado 31 de agosto sus fiestas patronales en honor de San Ramón Nonato y el 225º aniversario fundacional de la ciudad. Desde el jueves 22 de agosto, la comunidad se encontraba rezando la novena por una intención particular cada día. 



La jornada en la catedral se inició con la misa y luego con el solemne tedeum, presididos por el obispo diocesano, monseñor Luis Antonio Scozzina OFM, y concelebrado por el párroco de la catedral, presbítero Antonello Tuvonne. 



En presencia del gobernador de la provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey, su vicegobernador, Miguel Issa, el intendente de San Ramón de la Nueva Orán, Marcelo Lara Gros, diputados y concejales, abanderados de los distintos establecimientos educativos y fuerzas de seguridad, el prelado comenzó diciendo: "Nos urge a una oración más confiada en la intercesión de nuestro santo patrono”, al mencionar el “momento delicado” que transita “la vida de nuestro pueblo". 

 











Luego rezó en acción de gracias por la fe y la esperanza del pueblo “que sabe permanecer de pie con fortaleza y paciencia, a pesar de las angustiosas situaciones económicas y sociales”. Y destacó que la “fe” y la “trascendencia”, son los valores más significativos del pueblo. “Gracias Señor, por la fe de los pequeños y humildes. Gracias, por todos los que están convencidos en la construcción del bien común, privilegiando el derecho de los excluidos y empobrecidos”. 



“Hoy, estamos urgidos a escuchar el clamor de hermanos nuestros que viven en la indigencia y en la falta de posibilidades a una vida digna, sometidos a situaciones que reclaman nuestra mirada misericordiosa y nuestra solidaridad”, continuó el prelado, y mencionó diversos desafíos que afectan la plena realización humana. 



Hizo referencia a la imposición de un modelo económico, “basada en la informalidad y en ciertas formas de ilegalidad”. Por el contrario, “es necesario generar las condiciones para un desarrollo humano integral”, es decir, “donde cada familia tenga posibilidades a un trabajo digno, y a un techo habitable”. 



Al recordar la propuesta del cristianismo, aseguró: “En la medida en que Jesús logre reinar en nosotros, la vida social será el ámbito de la fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos”. Y aunque “estamos constreñidos por un sinnúmero de limitaciones que amenazan con hacernos perder la paz y la esperanza”, resaltó que “la misión de los actores políticos y sociales es escuchar el clamor de los pobres”. 



Al concluir, invocó a San Ramón Nonato para que “conceda al pueblo y a los dirigentes políticos la sabiduría de la escucha y la capacidad de acogida al clamor de los pobres y excluidos, para que nos comprometamos en la construcción de la justicia, la paz y la solidaridad”. 



» Texto completo de la homilía 

 













Abajarnos y reconocer que el Espiritu Santo obra 

Por la tarde, durante las fiestas centrales, el obispo presidió la misa y en su homilía se refirió a “la plenitud de la humanidad”, que “para poder vivirla entre nosotros tenemos que aceptar que Jesús viene a traernos un reino de hermanos”, porque “no existe la experiencia de la filiación de ser hijo de Dios si no vivimos en profundidad la experiencia de la fraternidad. Es decir, si no reconozco el rostro del otro como mi hermano”. 



Luego mencionó las divisiones y el enfrentamiento que atraviesa el país y llamó a “sembrar la unidad, que es el fruto del Espíritu. El que vive del Espíritu, vive construyendo la hermandad. Es decir, reconociendo el rostro del otro, aunque sea distinto o piense distinto”, expresó. 



“No busquen los primeros puestos. Vivimos en una Iglesia que nos tienta a esto, y generamos divisiones y enfrentamientos. Tenemos que pedirles al Señor perdón por estas búsquedas. A veces excluimos a gente, cuando todos tienen derecho a participar del banquete”, dijo monseñor Scozzina. 



Seguidamente declaró que “es tan humano buscar el reconocimiento”. “Presto un servicio, que es una opción voluntaria, pero igual espero que me reconozcan. Y esto es una obra de Dios, a través de mis capacidades y los dones que nos dio a cada uno de nosotros” explicó el prelado. 



Monseñor Scozzina admitió que la Iglesia argentina y diocesana “está viviendo momentos difíciles”, y para esto recomendó “abajarnos y reconocer que el que obra, el que conduce, el que dirige, el que anima la vida de la comunidad es el Espíritu Santo”. 



Finalmente, rogó a San Ramón “que nos conceda la alegría de vivir nuestra fe”, y al Señor y a Nuestra Señora del Carmen, patrona de la diócesis de Orán, “nos concedan el don de la paz y de la alegría que nos da ser hijos muy queridos de Dios”, concluyó.+