Viernes 18 de septiembre de 2020

Mons. Ojea pidió fortaleza a San Cayetano para afrontar la crisis que se viene

  • 7 de agosto, 2020
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Isidro presidió la misa en honor del santo en Villa Adelina, donde invitó a ponerse en sus manos y afirmó que a veces el pan se gana el corazón y no sólo con el sudor de la frente.

El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, presidió la misa en honor de San Cayetano en la parroquia de Villa Adelina que lleva el nombre del santo de la Providencia y patrono del pan y del trabajo.

La Eucaristía se celebró a puertas cerradas por las disposiciones sanitarias por la pandemia del coronavirus, fue concelebrada por los sacerdotes del templo y seguida a través de las redes sociales de la comunidad educativa del colegio parroquial.

Monseñor Ojea comenzó su homilía haciendo referencia a la vulnerabilidad de todas las personas al nacer, y a la primera experiencia que se tiene de la necesidad de cuidado.

“Los cristianos estamos llamados a aprender a cuidar a los demás, a llevarle la experiencia del cuidado a cada hermano que lo necesita”, recordó.

“Cuando decimos en el Padrenuestro al Señor: ‘danos hoy nuestro pan nuestro de cada día’, hablamos también del pan del amor, del pan del afecto, del pan de la justicia, del pan de la verdad; a todos esos panes que tenemos que ayudar a que se coman bien”, expresó.

Monseñor Ojea explicó que “por eso Dios le dio a cada uno de ustedes un don, que en este tiempo de formación, los docentes, los compañeros y compañeras, nos ayudan a descubrir” y agregó: “Para esto se requiere trabajo y San Cayetano es el patrono del trabajo”.

Refiriéndose al trabajo, el prelado puntualizó: “Generalmente cuando hablamos de trabajo, hablamos de una carga pesada”, y reforzó esta idea mencionando lo que nos dice el Señor en el libro del Génesis: “Te ganarás el pan de cada día con el sudor de tu frente”.

“A veces no solo con el sudor de la frente, sino también con el sudor del corazón, ya que las condiciones de trabajo a veces son tan dolorosas y tan difíciles y mal remuneradas, que a veces lo ganamos no solo con el sudor de la frente, sino con el sudor del corazón”, precisó, y subrayó: “Sobre todo en esta época en la que nos preparamos para sufrir crisis muy grandes, que tenemos que poner en manos de San Cayetano”.

“El trabajo hace a la dignidad de la persona, la persona se siente valorada”, sostuvo y añadió: “Todo esto hace a lo que llamamos la dignidad de la persona humana”.

Dirigiéndose a la comunidad educativa del Colegio parroquial San Cayetano, el obispo expresó: “Cuánto tenemos que hacer cuando descubrimos, en estos años de formación, aquello que nosotros podemos aportar a nuestra comunidad”.

Por último, monseñor Ojea invitó a ofrecer la misa “para aportar ese granito de arena que cada uno tiene, en este momento de la vida del país, en el que tenemos que ser tan creativos”.+

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