Martes 9 de agosto de 2022

Mons. Gallagher: La solidaridad es la premisa indispensable del proyecto europeo

  • 23 de agosto, 2019
  • Rímini (Italia)
El Secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, monseñor Paul Richard Gallagher, reivindicó el proyecto europeo y los compromisos de deberes impuesto por los fundadores convencidos de que "para salvar la libertad hay que salvar la paz". Lo hizo en su intervención en el mítin por la Amistad entre los Pueblos, que se está celebrando del 18 al 24 de agosto en la localidad italiana de Rímini, organizada por Comunión y Liberación.
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El Secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, monseñor Paul Richard Gallagher, reivindicó el proyecto europeo y los compromisos de deberes impuesto por los fundadores convencidos de que "para salvar la libertad hay que salvar la paz". Lo hizo en su intervención en el mítin por la Amistad entre los Pueblos, que se está celebrando del 18 al 24 de agosto en la localidad italiana de Rímini, organizada por Comunión y Liberación.

Durante su intervención monseñor Gallagher explicó que en los últimos cincuenta años "la interpretación de algunos derechos ha ido progresivamente modificándose, incluyendo una multiplicidad de nuevos derechos, con frecuencia unos opuestos a otros, creando las premisas de lo que el Papa define como la moderna colonización ideológica".

"Este proceso de relativización de derechos está íntimamente conectado a la progresiva exclusión de la esfera religiosa de la vida social, a su vez, fruto de un laicismo malsano que antepone el César a Dios en vez de favorecer su interacción positiva, aunque con la obvia distinción de ámbitos".

El diplomático vaticano recordó al político italiano, padre de la Unión Europea, Alcide De Gásperi, que en su discurso que dio en Bruselas en 1948 definió los pilares del proyecto de unificación europea: "La defensa de la libertad, la promoción de la justicia y la edificación de la paz".

Mons. Gallagher resaltó que la solidaridad es la "premisa indispensable para conseguir los demás bienes, ya que, sin ella, el otro quedará siempre como alguien extraño, un oponente y, por lo tanto, alguien a quien combatir y dominar". "La solidaridad es el antídoto a la opresión tiránica" y en términos cristianos, se puede decir que la solidaridad "se basa en la conciencia de formar parte de un único cuerpo en el que, si un miembro sufre, todos sufren".

"Uno de los resultados dramáticos de este proceso es la fragmentación de la existencia", lo que ha favorecido "la soledad y el individualismo" como "señales preocupantes de nuestro tiempo".

"La erosión del sentido del deber y la progresiva subjetivación de los derechos ha debilitado el corazón mismo del proyecto europeo", afirmó.



Crisis migratoria
Monseñor Gallagher denunció que a esto se opone la fragmentación o el crecimiento de la soledad y el individualismo.

"El debilitamiento del sentido del deber y la progresiva subjetivación de los derechos ha debilitado, por tanto, la esencia misma del proyecto europeo", añadió citando "las numerosas crisis que han afectado al continente: desde la cuestión financiera, que ha puesto a prueba al euro, hasta el resultado del referéndum británico, que de alguna manera ha puesto en tela de juicio la cohesión de todo el proyecto europeo; desde la cuestión de las migraciones, que ha puesto de manifiesto las importantes fracturas que existen entre los Estados miembros de la Unión Europea, así como el problema de la identidad religiosa y cultural en un continente cada vez más descristianizado, hasta el avance del populismo y de los sentimientos antieuropeos que han puesto de manifiesto una desconexión desde hace mucho tiempo entre el ideal de una Europa unida y los pueblos que la componen".

Respecto a las migraciones, recordó que "las personas tienen nombres, rostros, que describen su identidad más íntima y profunda, su relación con el misterio infinito de Dios", señaló aludiendo al tema del mítin. "Comunidad es una palabra clave en Europa, porque el proyecto europeo surge con la idea de dar vida a una comunidad de pueblos que aceptan estar vinculados por deberes mutuos", sentenció.

Deberes que se traducen en "el de la solidaridad humana con la persona necesitada, en el sufrimiento y, a menudo, en el peligro". "Es un deber que nos concierne a cada uno de nosotros antes que a los Estados y a los gobiernos, es el abc de la caridad cristiana", expresó. +