Domingo 3 de julio de 2022

Mons. Fisichella: la pobreza se vence compartiendo

  • 14 de junio, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El presidente del Dicasterio para la Nueva Evangelización, presentó esta mañana el Mensaje del Santo Padre para la VI Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el 13 de noviembre.
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“La guerra es la principal causa de pobreza en el mundo y hoy podemos verlo de cerca a través del conflicto que surgió en Europa”, expresó el 14 de junio monseñor Rino Fisichella, presidente del Dicasterio para la Nueva Evangelización durante la presentación en la Sala de Prensa de la Santa Sede, del Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de los Pobres, publicado hoy con el lema “Jesucristo se hizo pobre por ustedes” y que se celebrará el próximo 13 de noviembre.

“La mirada de quienes toman este texto entre sus manos está necesariamente fija en los tristes acontecimientos que se están viviendo en los últimos meses y que aún mantendrán a poblaciones enteras bajo el chantaje del miedo y la guerra en las próximas semanas”, dijo el prelado y advirtió el creciente cansancio que experimentan los pueblos que hospedaron con generosidad a los refugiados ucranianos y recaudaron fondos para asistirlos. Existe el riesgo de volver a la indiferencia.

La ilusión de vivir feliz entre tus propios muros
Monseñor Fisichella comentó los tres caminos señalados por el Papa para vivir la solidaridad responsable. La primera es rechazar cualquier forma de "relajación que lleve a conductas incoherentes" y dice que este "es un tema que vuelve muchas veces al magisterio del Papa porque es una condición cultural fruto de un laicismo exasperado que encierra a la gente dentro de una muralla china sin sentido de responsabilidad social, con la ilusión de vivir una existencia feliz pero, en realidad, efímera y sin fundamento”. 

El segundo camino es asumir la solidaridad como forma de compromiso social y cristiano y cita las palabras de Francisco: “La solidaridad es compartir lo poco que tenemos con los que no tienen nada, para que nadie sufra. Cuanto más crece el sentido de comunidad y comunión como estilo de vida, más se desarrolla la solidaridad”. 

“Muchos países en las últimas décadas, dijo el prelado, avanzaron gracias a políticas familiares y proyectos sociales, por lo que llegó el momento de compartir este "patrimonio de seguridad y estabilidad", para que nadie se encuentre en la pobreza. Central a este espíritu de compartir es el valor que se le da al dinero y el uso que se le dará.

La verdadera riqueza está en el amor mutuo
El tercer paso es la propuesta contenida en el título de esta VI Jornada Mundial de los Pobres. Está tomado de la segunda carta de Pablo a los cristianos de Corinto: "Jesucristo se hizo pobre por ustedes". Fisichella explica que el contexto de la Carta del Apóstol es el de recaudar fondos para ayudar a los pobres de la comunidad de Jerusalén. Ayer como hoy es importante generosidad. Para ello, “el testimonio de los cristianos necesita ser sustentado por el ejemplo que dio el mismo Jesús”. Nos mostró que “la verdadera riqueza no consiste en acumular 'tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín consumen y donde los ladrones roban', sino en el amor mutuo que nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido”.

Solidaridad vivida en la diócesis de Roma
“Si hay una pobreza que afea, hay una que libera y da alegría y es la pobreza escogida por amor a los demás”. Monseñor Fisichella explicó que es una elección que parece paradójica hoy, sin embargo, muchos experimentan insatisfacción con una vida dedicada solo a ellos mismos. Y que esta elección es posible, lo demuestra el Papa con el ejemplo de san Carlos de Foucauld, "un hombre que, nacido rico, lo dejó todo para seguir a Jesús y hacerse pobre con él y hermano de todos". 

Precisamente en esta línea “se desplegará el compromiso de las Iglesias locales para la celebración de la VI Jornada Mundial de los Pobres”, señaló el responsable del Dicasterio de la Nueva Evangelización, con las más variadas iniciativas a partir de la semana anterior al 13 de noviembre, para llegar a las diversas formas de pobreza. El prelado manifestó que el año pasado en la diócesis de Roma se acercó a 5.000 familias con botiquines de medicamentos de venta libre y toneladas de alimentos repartidos gracias a la generosidad de algunas farmacias y algunos supermercados y se pagaron las facturas de agua, luz, gas, seguros y alquileres a 500 familias afectadas por el paro. Esperamos, concluye Fisichella, que todo esto continúe “porque mucha gente aceptó la invitación a la generosidad”, como entonces la invitación del apóstol Pablo.

Ante una pregunta sobre la acción de la Iglesia en la lucha contra la pobreza, monseñor Fisichella explicó que, en primer lugar, está la solidaridad que experimenta también la Iglesia al colaborar con todos los organismos y asociaciones civiles que se ocupan en tiempos de emergencia, responde el arzobispo, subrayando que también hay una dimensión profética que es propia de la Iglesia por mandato de Jesús: se trata de la capacidad de denunciar las causas de la pobreza. Luego no solo están las pobrezas materiales, señala, sino también las existenciales como el desamor, la soledad, el miedo, formas de malestar. Son pobreza que es fruto de una mentalidad secularizada que no reconoce la dignidad de la persona y genera injusticias. Para ello, concluye, es necesario trabajar también a nivel cultural. La voz de la Iglesia al respecto es a menudo marginada, pero no debemos dejar de centrarnos en la dignidad de cada persona y de todas las personas.+