Jueves 2 de febrero de 2023

El obispo auxiliar invita a los tucumanos a preparar el corazón para recibir al Mesiás

  • 6 de diciembre, 2022
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
La Iglesia en Tucumán se puso en manos de la Pura y Limpia Concepción del Valle, patrona del NOA, en el año jubilar en que se celebran los 125 años de la arquidiócesis.
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El arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez, celebró este domingo 4 de diciembre una misa en honor de la Pura y Limpia Concepción del Valle, en el sexto día de la novena en preparación de la fiesta mariana. Concelebraron su obispo auxiliar, monseñor Roberto José Ferrari, y sacerdotes del clero catamarqueño y tucumano.

“Qué alegría tenemos de estar una vez más a los pies de nuestra Madre del Valle, de la Madre de Dios y de todos. Hemos querido venir acá cerquita como peregrinos. Porque es un signo de la vida el peregrinar, aunque sea una distancia corta”, expresó monseñor Ferrari al comenzar la homilía, y agregó: “Tenemos la alegría de ser recibidos por la Madre, pero también por tantos servidores del Santuario que nos ayudan a nuestro encuentro con la Madre, que prestan un servicio silencioso”.

Luego se refirió a “María del Valle, la Madre de Dios, la Madre del NOA” y aseguró que “en su mirada, en sus manitos, en su color, en su corazón, ha encarnado nuestros rostros, los rostros del NOA, de sus hijos”.

“Se ha hecho una de nosotros, ha querido parecerse a nosotros, tomar el color de nuestra tierra, de nuestras raíces, de lo profundo de nuestro corazón”, subrayó, y añadió: “Por eso, cuando hemos ido entrando aquí a ponernos bajo su presencia nos ha conocido, nos ha identificado a cada uno de nosotros. Porque sabe quiénes somos cada uno, cada una”, repitió.

El prelado estacó también lo valioso de “cada gesto que hemos tenido al llegar”, resaltando especialmente el esfuerzo de “quien ha venido de lejos, caminando, en su bicicleta, en su vehículo, alguien en silla de ruedas, quien ha entrado de rodillas hasta aquí y se ha postrado delante de la imagen. Aquel que ha venido y la ha mirado, nada más. Aquel que le ha tirado un beso. Aquel que ha venido con su hijito en brazos. Sobre todo cuando venimos a expresarle todo lo que traemos en el corazón, porque la sentimos y la sabemos Madre”.

Sobre las lecturas de la misa, el obispo auxiliar de Tucumán manifestó que “Ella también se preparó para recibirlo al Mesías; con qué alegría habrá leído la lectura del profeta Isaías que hoy hemos escuchado. Habrá dicho: '¡Qué tiempo hermoso va a ser ése!'”.

Sostuvo que “hoy nosotros también lo esperamos”, y haciendo alusión a esa voz que grita en el desierto, añadió: “Todo grita: ‘¡Preparemos el corazón porque viene el Mesías!’, porque viene el Hijo de Dios, y por eso invita a la conversión”.

Hacia el final, señaló: “Todos tenemos algo de lo cual convertirnos, algo de qué arrepentirnos, algo que cambiar. Que esta hermosa Madre que tenemos, que nos conoce porque nos identifica a cada uno, esta Madre que nos mira con ternura, con misericordia, que nos conoce, nos ayude. Pongamos en el huequito de sus manos este deseo de la conversión. Pero, también hoy, depositemos todo lo que traemos en el corazón. Es Madre, nos conoce, nos entiende, nos cuida, nos ama”.

Durante la celebración, monseñor Sánchez puso en las manos de la Virgen del Valle, patrona del NOA, a toda la Iglesia diocesana de Tucumán, que celebra el Año Jubilar por los 125 años de su creación.

Antes de la bendición final, el arzobispo de Tucumán expresó su gratitud porque “como Iglesia diocesana de Tucumán, estamos cumpliendo 125 años, estamos en un Año Jubilar”, y “queremos agradecer al padre Luis (Urbanc), obispo de esta Iglesia vecina de Catamarca, por habernos recibido en el Santuario de Nuestra Madre”.

“Para nosotros es una dicha compartir esta eucaristía, que es una forma de crecer en comunión, honrando a la Madre y Patrona del NOA, la Virgen del Valle. Nosotros, con el padre Roberto (Ferrari) y todo el presbiterio de Tucumán, nos ponemos en las manos tiernas de Nuestra Madre, y también a toda la Iglesia, a los consagrados, las consagradas, los laicos, los agentes de pastoral, nuestros enfermos, nuestros ancianos, los que más sufren, nuestros jóvenes, nuestros niños, las vocaciones, el seminario, todo lo ponemos en las manos de ella”.

Al concluir la celebración, los obispos impartieron la bendición a los ciclistas que participaron de la 12° edición de la biciperegrinación, denominada ‘Bajo Tu Manto Pedaleamos’, organizada por el grupo Bikers Maniakos, Ciclistas Aficionados Catamarca, que había partido de la localidad de Santa Cruz, en el departamento Valle Viejo, y en su recorrido unió lugares de devoción mariana -como la Ermita de San Isidro-, el cual culminó en la Catedral y Santuario mariano. +