Sábado 25 de septiembre de 2021

Misa para pedir el avance del proceso de beatificación de Etcheverry Boneo

  • 15 de marzo, 2021
  • Buenos Aires (AICA)
El cardenal Poli presidirá mañana, a las 9, una misa en la catedral porteña para agradecer el sacerdocio del P. Ercheverry Boneo a 50 años de su muerte, y pedir por su canonización.
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Con motivo de cumplirse 50 años de la muerte del Siervo de Dios presbítero Luis María Etcheverry Boneo, mañana, 16 de marzo, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, presidirá una misa a las 9 en la catedral porteña.

Será una ocasión, anticipan los organizadores, para "agradecer públicamente el sacerdocio del Padre Etcheverry Boneo y pedir por el progreso de su causa de canonización".

"Las personas e instituciones que integramos su familia espiritual agradecemos y valoramos mucho su comunión en la oración, ya que por protocolos covid somos muy pocos los que podremos asistir presencialmente", puntualizan.

Firman la convocatoria la Asociación Servidoras, el colegio Padre Luis M. Etcheverry Boneo, la Sociedad Argentina de Cultura, el colegio San Pablo y la Asociación Cristo Sacerdote.

“Construir la tierra mirando el cielo”
El padre Luis María Etcheverry nació en Buenos Aires el 18 de septiembre de 1917. En el verano de 1934, a los 17 años, puesto en manos de la Virgen escribió: “Quiero que con tu gracia, Mar del Plata sea el teatro de mi comienzo en el camino de la santidad” y acudió a la Stella Maris encomendándole su deseo profundo de ser santo. 

En 1937 ingresó al Seminario de Buenos Aires y fue enviado a seguir su formación en el Colegio Pío Latinoamericano y sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. 

Allí, bajo el pontificado de Pío XI, se interesó por el tema de la formación y la cultura cristiana. En 1941 fue ordenado sacerdote: “Nuestro Señor me va a hacer su sacerdote, el hombre de Dios y únicamente de El, que tiene por misión sacrificarse continuamente por los demás para levantarlos, sostenerlos, alentarlos y consolarlos” y agregó: “Ya soy sacerdote por la gracia de Dios y podré cada día realizar el acto más grande que se da sobre la tierra: la Santa Misa”.

Identificado con el ideal paulino de instaurar todo en Cristo de la mano de la Virgen, ya en la Argentina, a la luz de una visión cristiana del mundo, para poder contribuir al desarrollo integral del hombre y de la sociedad organizó instituciones para la formación de la juventud. Así, multiplicó iniciativas al servicio de la Iglesia: seminarios de estudio; colegios universitarios en Buenos Aires y el interior del país ("San Bernardo", "San Francisco", "Santa María del Valle", "Santa María de Fátima", etc.); asociaciones: la "Sociedad Argentina de Cultura" (1947) y la Asociación Argentina de Cultura (1952); círculos para la formación y la acción cultural de jóvenes universitarios y profesionales y colegios: el colegio San Pablo para varones (1957); el colegio San Pablo femenino (1969) que hoy lleva el nombre de su fundador. Fue viceasesor de la juventud de la Acción Católica en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, profesor del Instituto de Cultura Religiosa Superior, del Seminario de Devoto y de los Cursos de Cultura Católica de los que fue su director;  y de 1946 a 1957 el principal gestor de la fundación de la Universidad Católica Argentina; secretario general y director del Instituto de Ciencias de la Cultura.

Intuyó la necesidad de un nuevo género de vida consagrada femenina al servicio de la Iglesia y en 1952 fundó las “Servidoras”, otras “Marías”, como decía, para servir a Jesucristo. 

Gracias a una donación en 1961 adquierió el casco de la antigua estancia “La Armonía” en la diócesis de Mar del Plata que llamó Santa María de la Armonía y allí creó la Fundación Cultural Argentina como centro de espiritualidad, reflexión, formación y acción cultural y social.

En este lugar dedicó su mayor tiempo y energía a distintos proyectos y a la formación de personas en quienes alimentó el anhelo de santidad, impartió sacramentos, acompañó vocaciones, siempre instando a “construir la tierra mirando el cielo”. 

El 18 de marzo de 1971, a los 53 años, lejos de su patria, de su familia espiritual y de la sangre, murió en el Hospital San Pedro, de Madrid, destinado a sacerdotes. Médicos, sacerdotes y religiosas que lo atendieron y visitaron, calificaron su enfermedad y su muerte como un excepcional testimonio de santidad. Su obra sacerdotal se prolonga hasta nuestros días. 

Su corazón latió siempre con la Iglesia y nada de lo humano fue ajeno a su tarea sacerdotal. Transmitía siempre su alegría interior viviendo lo que predicaba y haciéndose “todo a todos”, como escribió una vez: “A Jesús todo, el 100% de lo que tengo y de mis posibilidades, todo o nada…”

Continúa el proceso diocesano para la causa de canonización. 

Más información: misapadreetcheverryboneo@gmail.com.+