Lunes 15 de abril de 2024

Los albergues franciscanos en Tierra Santa sufren la falta de peregrinos

  • 8 de septiembre, 2020
  • Jerusalén (Tierra Santa) (AICA)
Los conocidos albergues franciscanos "Casa Nova", sin peregrinos desde el 11 de marzo a causa de la pandemia
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Acogida, hospitalidad y oración, es lo que los peregrinos encuentran en los albergues gestionados por los frailes franciscanos de Tierra Santa, situados muy cerca de los Santos Lugares, una opción única para los visitantes que ahora, la crisis provocada por el coronavirus los ha puesto en una situación muy complicada.

El sacerdote franciscano Ibrahim Faltas, director de la “Casa Nova” de Jerusalén constata, en un vídeo que este albergue “es el lugar preferido por los peregrinos que vienen a visitar Tierra Santa, los Santos Lugares. Tenemos Casas Novas en Jerusalén, Belén, Nazaret, Tiberíades, Monte Tabor y en Ein Karem”.

Buena estructura de acogida, habitaciones con baño, restaurantes. El edificio de la “Casa Nova” de Nazaret, por ejemplo, ha ofrecido siempre servicios de calidad a los peregrinos. Desde el 11 de marzo, a causa de la pandemia, está completamente vacío.

“Significa que no hay entradas económicas para la ‘Casa Nova’. Tampoco hubo para las obras de la Custodia, ni para el sustento de los santuarios, pero sobre todo no ha habido ingresos para los trabajadores de la Casa Nova”, reconoce el padre Carlos Molina, director de la “Casa Nova” de Nazaret.

La «Casa Nova» de Belén ha sido visitada en el pasado incluso por los papas. Ahora, sin turistas, este lugar también está vacío.

Eliana Ghawali, responsable de las reservas de la “Casa Nova” de Belén, explica: “Este año tenía que venir muchísima gente, ¡teníamos todo reservado! Algunas personas se alojaban también en otros hoteles, para que todos pudieran trabajar en Belén. Lamentablemente en marzo tuvimos que cerrar por el coronavirus, y desde entonces la casa permanece cerrada, no hemos vuelto a trabajar”.

La Colecta Pro Terra Sancta, que este año se celebrará en todas las parroquias católicas del mundo el 13 de septiembre a causa de la crisis provocada por el virus Covid-19, contribuye al mantenimiento de los albergues de peregrinos gestionados por los franciscanos.

Es el caso de la Casa Nova de Ein Karem, antigua población del Distrito de Jerusalén, que se encuentra junto al santuario donde nació Juan Bautista.

“La Colecta Pro Terra Sancta sirve también para estas necesidades, sirve para las Casas Novas, para proteger a nuestros empleados, para proteger el edificio mismo, porque está claro que no se puede abandonar el edificio: se debe mantener, debe limpiarse cada día, en su interior hay que hacer el mantenimiento ordinario”, explica el padre Severino Lubecki, director de Casda Nova en Ein Karem.

Franciscanos, trabajadores y peregrinos, se han encontrado frente a una nueva y triste realidad a causa de la pandemia: La casa está vacía a la espera de tiempos mejores.

La Custodia ofrece viviendas a los cristianos

En medio de esta crisis, la Custodia Franciscana de Tierra Santa está ofreciendo viviendas gratuitas a los cristianos que viven en la zona para que puedan llevar una vida digna y mantener su presencia en Tierra Santa.

La Custodia de Tierra Santa ofrece más de 582 viviendas en Jerusalén, distribuidas dentro y fuera de la Ciudad Vieja, además de 72 casas en Belén, dando en total alojamiento a unas 2.050 personas. Actualmente, han llegado a más de 700 las peticiones de vivienda, de las que al menos 250 son urgentes.

Graziella Qamar, habitante de la Ciudad Vieja de Jerusalén, indica “no nos piden ni un céntimo y no nos obligan a dejar la casa. En este edificio viven más de 20 familias, ninguna de ellas paga alquiler. La Custodia ha restaurado muchas casas. Yo estoy aquí desde 1961 y los frailes franciscanos no me han pedido pagar el alquiler. Dios bendiga a los frailes por lo que ofrecen a las personas”.

De acuerdo a la citada fuente, los frailes franciscanos en Tierra Santa no se limitan a custodiar y conservar las piedras de estos lugares, sino que se ocupan también “de las piedras vivas, es decir, de los cristianos locales, y especialmente de aquellos que pasan dificultades”.

Un ejemplo de este compromiso se encuentra en la Casa del Niño de Belén, fundada en 2007, que actualmente acoge a más de 24 chicos y adolescentes que se encuentran en condiciones especiales de exclusión social.+