Miércoles 18 de mayo de 2022

Las dominicas contemplativas de Goya celebraron a San Alberto Magno

  • 16 de noviembre, 2021
  • Goya (Corrientes) (AICA)
En la memoria de San Alberto Magno, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, presidió el lunes 15 de noviembre una misa en el monasterio de las hermanas dominicas contemplativas de Lavalle.
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Con una misa presidida por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, la comunidad del monasterio de hermanas dominicas contemplativas de Lavalle celebró la memoria de San Alberto Magno, obispo de la Orden de Predicadores y patrono de esa casa.

El obispo acompañó a las religiosas en la celebración eucarística y compartió un momento fraterno con la comunidad dominica de Lavalle, localidad correntina ubicada 15 kilómetros al norte de Goya, sobre ruta nacional 27 y a pocos metros del imponente río Paraná.

San Alberto Magno nació en 1206 en La Virgen (Alemania). Ingresó en la Orden dominica y fue enviado a enseñar filosofía y teología en Colonia y en la Sorbona de París. En esta tuvo como discípulo a Tomás de Aquino. Fue provincial de su Orden en Alemania y luego obispo de Ratisbona.

En 1931 el Papa Pío XI lo declaró santo y Doctor de la Iglesia. Pío XII lo designó patrono de los naturalistas y cultivadores de las ciencias naturales.

El Monasterio de San Alberto fue fundado por pedido de monseñor Devoto, primer obispo de la diócesis de Goya, quien estaba convencido de que la vida de una Iglesia particular no está completa sin un monasterio contemplativo.

Cuando viajó a Europa para participar del Concilio Vaticano II, visitó la comunidad de Nuestra Señora de los Dolores de Blagnac, Francia, y pidió algunas monjas para realizar una fundación en su diócesis.

El 13 de Mayo de 1967, bajo la protección de Nuestra Señora de Fátima, el prelado inauguró esta Casa de Oración. El ambiente de silencio y la vista del río Paraná, ayudan a que en la casa y en el corazón de cada monja habite abundantemente la palabra de Dios, que con misteriosa fecundidad se hace salvación para todos los hombres.

El monasterio cuenta con una hospedería con capacidad para 20 personas. Es un servicio que brinda a los sacerdotes, consagrados y laicos, especialmente de la diócesis, que deseen en el silencio encontrarse con el Señor.+