Martes 26 de octubre de 2021

La Santa Sede exhortó por una cultura de encuentro hacia los migrantes y refugiados

  • 23 de septiembre, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Discurso del Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede en la ONU durante los 20 años de la Declaración de Durban y el Plan de Acción sobre la discriminación racial.
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El Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, monseñor Paul Richard Gallagher, participó en la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas para Conmemorar el 20º Aniversario de la Declaración y el Plan de Acción de Durban, con el tema: “Reparaciones, justicia racial e igualdad para los afrodescendientes”.

El representante vaticano reiteró el compromiso de la Santa Sede de “combatir todas las formas de racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancia”, y recordó que el racismo “tiene su origen en la afirmación errónea y ominosa de que un ser humano tiene menos dignidad que otro”. Un supuesto que, para monseñor Gallagher, ignora el espíritu de hermandad y la verdad centrada en el hecho de que todo hombre nace libre y con iguales derechos. 

Justicia para las víctimas del racismo
“Muchas personas de origen africano en el mundo -dijo el prelado- son migrantes o refugiados que, tras dejar su hogar -o haber sido obligados a dejarlo- en los países de destino encuentran racismo y xenofobia, discriminación e intolerancia en lugar del apoyo que necesitan”. 

De ahí la esperanza de que “el reciente establecimiento del Foro Permanente para las Personas de Origen Africano contribuya a los esfuerzos locales, nacionales e internacionales encaminados a hacer justicia y apoyar a las víctimas del racismo”.

En su discurso, monseñor Gallagher subrayó que “los derechos humanos universales son indivisibles e interdependientes”, que “las leyes y reglamentos que buscan erradicar la discriminación y la intolerancia deben, por tanto, respetar el derecho a la libertad de opinión, pensamiento, religión y conciencia”. Por ello, invitamos a “monitorear, investigar y enjuiciar” los distintos casos, asegurándose de que no se violen los “derechos humanos de las minorías” ni se censuren las “opiniones de las minorías”. 

“El racismo puede y debe ser derrotado mediante una cultura de encuentro, fraternidad y solidaridad”. La Declaración de Durban, al igual que otros acuerdos, explica, debe “conducir a un cambio real” mediante la promoción de una mentalidad divisiva de “nosotros contra ellos”.

Proteger la libertad religiosa
Con respecto a la intolerancia por motivos de religión o fe, también en el centro de las preocupaciones de la Declaración de Durban, monseñor Gallagher señaló que esto conlleva “limitaciones al derecho a practicar libremente la religión de su elección”, provocando en casos extremos “hostilidad, violencia y crímenes atroces“. 

“La falta de respeto al derecho a la libertad de religión y de fe conduce a la violación de otros derechos humanos”, agregó. 

“En los últimos años -dijo- hemos sido testigos de un aumento generalizado de la persecución religiosa por parte de actores estatales y no estatales”, discriminación por un lado e “impunidad” por parte de los responsables. Existe el peligro, subraya, de que desaparezcan “algunas minorías religiosas, incluidos los cristianos, que son el grupo más perseguido mundialmente”.

Una mentalidad eugenésica
En el centro de la reflexión de monseñor Gallagher se encuentra “la práctica insidiosa de la eugenesia”, que a menudo se esconde “detrás de las técnicas de reproducción asistida y los lados oscuros del diagnóstico prenatal”. Una mentalidad que parte de la idea “que hay seres humanos de menor valor por discapacidad, sexo u otras características” y que “muchas veces conduce a la negación de su derecho a la vida”. 

“Esa mentalidad -concluyó- contiene principios de discriminación en marcado contraste con la Declaración de Durban y no puede ser ignorada”.

Por último, partiendo del supuesto de que la Declaración de Durban reconoce “el papel de la religión en la promoción de la dignidad y el valor inherentes a toda persona y en la erradicación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia”, monseñor Gallagher instó a la legislación y al compromiso institucional porque “el racismo desaparecerá, sólo cuando muera en el corazón de la gente”.+