Domingo 28 de noviembre de 2021

La labor de la Limosnería Apostólica con los niños afganos en Roma

  • 8 de septiembre, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Cardenal Konrad Krajewski, acompañado por un equipo de médicos, realizaron tests anti Covid-19 a los niños afganos que llegaron a Italia hace quince días.
Doná a AICA.org

El Limosnero Apostólico, cardenal Konrad Krajewski, se trasladó a la nueva casa que la Limosnería tiene en un barrio periférico de Roma, “Tor Bella Monaca”, acompañado por el doctor Massimo Ralli y Leonardo Russo, con el objetivo de realizar tests anti-Covid a todos los niños afganos que llegaron hace algunas semanas a Italia, incluidas las religiosas, así como pruebas de diagnóstico para que el grupo pueda poner fin a su cuarentena e iniciar las actividades escolares y la vida en Italia.

Un total de 14 niños (11 niñas y tres niños) llegaron hace dos semanas a Roma, acompañados por cuatro monjas de la Congregación de la Madre Teresa de Calcuta que los asistían en Kabul. Todos con edades comprendidas entre los 6 y los 22 años, abandonados por sus familias por ser discapacitados.

Instalaron el pequeño laboratorio en una sala dentro de la casa detrás de la capilla donde las religiosas suelen reunirse para rezar.

A los tests y a la asistencia médica cualificada le seguirán los trámites para la expedición de la documentación necesaria. El bienestar y la serenidad de los niños es lo primero y esta atención del papa Francisco los ha reconfortado. También les llegarán en los próximos días artículos de primera necesidad para seguir ayudando a la misión.

15.000 helados a los presos
Durante los meses de verano europeo, el cardenal Krajewski no se tomó vacaciones y organizó algún que otro “pequeño gesto evangélico para ayudar y dar esperanza a miles de personas que están en las cárceles de Roma”. Un ejemplo de ello fue la visita que hizo él mismo a las prisiones de Regina Coeli y Rebibbia, donde entregó 15 mil helados a los presos.

Además este verano decidió retomar las excursiones a la playa en las que el purpurado polaco acompaña a varios grupos de personas sin hogar de la capital a una zona costera cerca de la capital italiana.

La visita del cardenal Krajewski a las prisiones de Roma es la última de una serie de actividades promovidas durante los meses de verano. Los pobres de otras partes del mundo también pudieron beneficiarse de la ayuda del Vaticano: medicamentos, respiradores pulmonares y suministros médicos, sobre todo.

Además en el mes de agosto se compró un tomógrafo para Madagascar, por valor de unos 600 mil dólares, y se completó la preparación de clínicas médicas, renovadas o construidas desde cero, por casi 2 millones de euros, para los países africanos más pobres.+