Martes 11 de agosto de 2020

La Iglesia pide más cercanía y solidaridad con víctimas de trata

  • 30 de julio, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
"Estas realidades nos llaman a la acción, no a la desesperación y menos a la indiferencia", recordó la Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes" en un mensaje por el Día Mundial contra la Trata.

La Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes (CEMI) expresó su “muy alta estima” y valoró la “cercanía y el deseo de acogida, de generosa solidaridad y acompañamiento” a las víctimas de la trata de personas, delito al que definió de “lesa humanidad ".

Los obispos aseguraron que este delito “no está aislado ni en la cuarentena” por el coronavirus y advirtieron que se corre “el riesgo de que aumente”.

"Estas realidades nos llaman a la acción, no a la desesperación y menos a la indiferencia", subrayó en un comunicado por el Día Mundial contra la Trata, que la ONU celebra el 30 de julio.

“Si está a nuestro alcance hacer algo, debemos hacerlo. Por lo menos rezar y generar conciencia propia y familiar o comunitaria, de que estas realidades nos incluyen a todos y como bien dice el papa Francisco repetidas veces y sin cansarse 'Nadie se salva solo' ”, aseveró la CEMI.

Texto del comunicado

Miles de personas son víctimas de la trata y de las nuevas formas de esclavitud, como el trabajo forzado, la prostitución y el tráfico de órganos. No cuenta con derechos ni garantías.

En el Mensaje para la Cuaresma, el 24 de febrero de este año, el papa Francisco nos dijo: “… Si prefieres escuchar la voz persuasiva del« padre de la mentira »(cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.

"... Poner el misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las víctimas inocentes de la trata de personas en todas sus formas".

Estamos en la situación actual de emergencia sanitaria, aislados y en cuarentena, con mucha gente sin trabajo y cuidado de alimentos. Sin embargo el mal y la corrupción de la violencia de género, del consumo de drogas, de la gente en situación de calle y migrantes más vulnerables, no se detiene. No están aislados ni en cuarentena. Tampoco el delito de la trata de personas. Peor aún. Corremos el riesgo de que aumente.

Estas realidades nos llaman a la acción, no a la desesperación y menos a la indiferencia. Si está a nuestro alcance hacer algo, debemos hacerlo. Por lo menos rezar y generar conciencia propia y familiar o comunitaria, de que estas realidades nos incluyen a todos y como bien dice el papa Francisco repetidas veces y sin cansarse "Nadie se salva solo".

Como Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes tenemos en muy alta estima y valor la cercanía y el deseo de acogida, una generosa solidaridad y acompañamiento de las víctimas de este “delito de lesa humanidad”.  A ello los invitamos. 

Que el Señor sufre con el que sufre y padece con el que padece, nos ayude a asemejarnos a Él, atendiendo a los heridos como Él quiso atendernos y cuidarnos a nosotros.

Informes: www.cemi.org.ar. +