Viernes 24 de septiembre de 2021

Justicia, valor social construido en consenso

  • 30 de agosto, 2020
  • Resistencia (Chaco) (AICA)
La Comisión de Justicia y Paz de Resistencia afirma que revisar el sistema judicial exige conductas prudentes, razonadas, despojadas de intereses personales, construida sobre sólidas bases de diálogo
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La Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz de la arquidiócesis de Resistencia difundió un comunicado, en el que considera necesario que “la Justicia sea un valor vivido e inculcado por la familia, reforzado por las instituciones educativas, respetado y amparado por el Estado y sus instituciones y puesto en práctica por toda la sociedad”.

“La decisión de revisar el sistema judicial requiere conductas prudentes, razonadas, despojadas de intereses personales, construidas sobre sólidas bases de diálogo que privilegien el bien común, que capaciten para alcanzar consensos y fortalecer el acuerdo social y cultural. Este camino nos ayudará a cimentar mejor la paz social y la convivencia armónica, condiciones sólidas y beneficiosas para nuestro presente difícil y para un futuro de esperanza. Construir consensos dialogados es responsabilidad de todos”.

“La paz es fruto de la justicia y su práctica y recto ejercicio funda y favorece la convivencia, garantiza superar las divisiones y las grietas, nos posibilita construir un proyecto que integra, y en el que todos somos necesarios. Ella, la justicia, nos da carta de ciudadanía, vigila que nuestros derechos sean siempre respetados, y nos hace protagonistas responsables de un destino plural”.

Texto del comunicado
Entre los valores sociales, morales y democráticos, la justicia se distingue en su importancia, porque vigila que cada persona respete las normas sociales establecidas y contribuya al mantenimiento de un entorno relacional armónico. Y ante una situación de injusticia, la responsabilidad de quien la ejerce es que se actúe con rectitud e imparcialidad.

La virtud de vivir dando a cada quien lo que le corresponde o lo que le pertenece, es un valor necesario a poner en práctica en nuestros ámbitos de responsabilidad y de manera coherente; con ello se busca tanto del bien propio como el de la sociedad toda.

Por eso resulta necesario que la JUSTICIA sea un VALOR vivido e inculcado por la FAMILIA, reforzado por las INSTITUCIONES EDUCATIVAS, respetado y amparado por el ESTADO y sus instituciones y PUESTO EN PRACTICA POR toda LA SOCIEDAD.

A lo largo de la historia la Justicia ha sufrido vicisitudes y embates, que atacaron su independencia, libertad y objetividad influenciados por fines sectoriales, subjetivos, ideológicos, económicos y políticos.  Hoy ella, la justicia, es particularmente importante en nuestro contexto, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, a pesar de proclamaciones de propósitos, está seriamente amenazada por la difundida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de la utilidad y del tener.

Frente a la necesidad real de revisar nuestro sistema de Justicia cabe preguntarnos como sociedad: ¿Cuál es la urgencia de reformar el Poder Judicial? ¿Es preciso realizarla en forma intempestiva, sin los acuerdos sociales que le brindan legitimidad y sustento en el tiempo?

Nos parecen oportunas las palabras del PP Francisco: Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones. El autor principal, el sujeto histórico de este proceso, es la gente y su cultura, no es una clase, una fracción, un grupo, una élite. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo. Se trata de un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural (Evangelii Gaudium 239).

La decisión en revisar el sistema judicial, requiere conductas PRUDENTES, razonadas despojadas de intereses personales, construida sobre bases sólidas del DIALOGO que privilegia el bien común, que capacita para alcanzar CONSENSOS y fortalecer el acuerdo social y cultural. Este camino nos ayudará a cimentar mejor la PAZ SOCIAL y la CONVIVENCIA ARMONICA, condiciones sólidas y beneficiosas para nuestro presente difícil y para un futuro de esperanza. Construir consensos dialogados es responsabilidad de todos.

La paz es fruto de la justicia y su práctica y recto ejercicio fundan y favorecen la convivencia, garantiza superar las divisiones y las grietas, nos posibilita construir un proyecto que integra, y en el que todos somos necesarios. Ella, la justicia, nos da carta de ciudadanía, vigila que nuestros derechos sean siempre respetados, y nos hace protagonistas responsables de un destino plural.+