Domingo 2 de octubre de 2022

Jujuy celebró las patronales en honor del Santísimo Salvador

  • 8 de agosto, 2022
  • San Salvador de Jujuy (AICA)
La comunidad de Jujuy celebró el 6 de agosto las fiestas patronales en honor del Santísimo Salvador. Hubo misa y procesión, y el obispo envió una carta a los fieles enmarcada en el camino sinodal.
Doná a AICA.org

En el día del Santísimo Salvador, la comunidad diocesana de Jujuy celebró el 6 de agosto sus fiestas patronales.

En ese marco, el obispo, monseñor César Daniel Fernández, quien ese mismo día celebró 10 años de su toma de posesión como obispo, envió a la comunidad una carta con referencia al camino sinodal que transita la diócesis.

En primer lugar, monseñor Fernández expresó su gratitud "a nuestro Señor y Salvador por la vida de la Iglesia diocesana y por su gente, que guarda en su corazón las huellas de la primera evangelización expresada especialmente en la religiosidad popular, pero también en el servicio generoso, el amor fraterno y la solidaridad".

"Desde el pasado 17 de octubre -señaló el obispo- la Iglesia local transita el camino sinodal convocado por el Papa para reforzar la comunión, incrementar la participación y lanzarse decididamente a la misión".

"Con el fin de que como Iglesia estemos cada vez más comprometidos con la evangelización y atentos a los 'signos de los tiempos' para mejor servir a Dios y a los hombres, el papa Francisco ha llamado a toda la Iglesia a vivir un itinerario sinodal que está destinado a reforzar nuestra comunión, incrementar nuestra participación y lanzarnos decididamente a la misión".

Ese proceso, detalló, lleva una invitación a la conversión permanente, para que toda la acción pastoral se convierta en un camino fecundo. Y con ese espíritu, ofreció la Síntesis Diocesana Sinodal, que fue elaborada con los aportes realizados por parroquias, movimientos, instituciones, consagrados, y también a nivel individual. 

Finalmente, invitó a todos a seguir ahondando en el camino recorrido y a comprometer la participación en las próximas asambleas parroquiales. “Sigamos caminando juntos, no dejemos a nadie de lado, no despreciemos ningún aporte o ninguna voz”, animó.

La jornada del 6 de agosto comenzó con una misa en acción de gracias por el 10° aniversario de la toma de posesión de monseñor Fernández como obispo, que contó con la presencia del vicegobernador de la provincia, numerosos sacerdotes del clero local y una gran cantidad de fieles.

En referencia al Evangelio, el obispo recordó que hay un camino a recorrer con Jesús y que los que estamos en este camino, “estamos invitados a subir con Jesús al monte para orar, para luego bajar y transitar el camino que nos lleva a Jerusalén y sufrir con Él la pasión, para poder participar de su resurrección”.

“Frente al Santísimo Salvador recordemos, gustemos y agradezcamos hoy que el Señor nos tomó y nos toma consigo, nos llevó y nos quiere llevar cada día al monte para orar; que  nos invita a escucharlo para llenarnos de la Palabra que da vida y llenos de esa Vida podamos darle a los hombres y mujeres que Dios pone cada día en nuestro camino, no cualquier discurso o frase remanida sino aquello que como leíamos,  el Apóstol San Pedro experimentó y compartió con los suyos: ‘No les hicimos conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo basados en fábulas ingeniosamente inventadas, sino como testigos oculares de su grandeza’”.

Por la tarde, se llevó a cabo la solemne procesión y la misa central, presidida por monseñor Fernández, quien en su homilía expresó: “Nuestra vida y salvación se encuentran encerradas en esa actitud: escuchar al Hijo de Dios.  Escucharlo en su Palabra; escucharlo en la voz de la Iglesia; escucharlo en el día a día de nuestro caminar cuando nos habla por la voz de nuestra conciencia y nos invita siempre a vivir siempre mejor nuestra vida cristiana; escucharlo en este tiempo sinodal que estamos viviendo en la voz de nuestros hermanos y en la voz del Espíritu que guía a la Iglesia para que pueda discernir el querer amoroso de Dios para nuestro tiempo”.

“Sabemos que esta ciudad se ha fundado bajo el amparo del Santísimo Salvador.  Ciertamente, nuestros antepasados, desde la profundidad de su fe quisieron levantar una ciudad donde el Hijo de Dios fuera el punto de referencia para la vida cotidiana. Para ellos tenía un hondo contenido el poner el nombre del Salvador a la ciudad. Anhelaron profundamente, como cada vez que se emprende con ilusión una tarea importante, que al amparo de su Cruz salvadora los hombres de esta ciudad pudiéramos vivir cobijados por Su amor”, recordó.

“Esa cruz del Salvador llama y cobija a todos: se abre a los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía para decirnos que somos su pueblo, como le cantamos en el himno a nuestro Patrono. Y que el designio de Dios es que lleguemos a ser un pueblo unido para alcanzar ese destino de gloria que Dios nos promete en el cielo, pero que quiere que ya lo vayamos preparando en la medida en que la justicia, la fraternidad, la solidaridad, el respeto mutuo y la paz, van siendo los medios habituales con los que plasmamos nuestra vida cotidiana y hacemos grande nuestra historia”, afirmó.

Y tras enumerar tragedias como la de la pandemia y la guerra, advirtió sobre la situación en nuestra Patria, suplicando “el pan de cada día” que diariamente se hace más inalcanzable, como también “el pan de la fraternidad”, tan necesario en una sociedad “agrietada y enfrentada”.

“El Evangelio nos dice que Jesús murió ‘para reunir a los hijos de Dios dispersos’. A través de la Iglesia, casa y escuela de comunión, Dios nos sigue llamando a reunirnos desde la dispersión para formar una familia.  Nos rescata del egoísmo al darnos al prójimo como hermano. Nos saca de nuestro pequeño y egoísta proyecto personal para construir el nosotros de la comunidad en la que vivimos. Y ello lo hacemos, no sólo declamando frases piadosas y más o menos convincentes, sino poniendo la vida en este empeño, jugándonos como lo hizo Jesús por todo lo bueno y noble por lo que vale la pena vivir y morir”; sostuvo, poniendo ante el Santísimo Salvador “nuestra vida, la vida de nuestras familias, de nuestra provincia, de nuestra querida patria argentina”.  

“Pidámosle al Señor que nos cobije nuevamente. Que sea cobijo para los niños que se están gestando, para aquellos que están creciendo, para los jóvenes que necesitan cobijo frente a la tentación de la desesperanza. Que cobije a las familias que quieren trabajar honestamente y vivir unidas. Que cobije a los más pobres y a los enfermos y nos enseñe a no desentendernos de ellos. Que cobije a todo hombre y mujer de buena voluntad que quiera hacer grande a nuestra sociedad y a nuestra patria construyendo con su vida honesta y laboriosa la anhelada civilización del amor”, rezó.

Finalizada la Eucaristía, se ofreció una serenata en honor del Santísimo Salvador.+