Martes 31 de enero de 2023

Incorporación del doctor Travieso a la Academia del Plata

  • 22 de junio, 2016
  • Buenos Aires (AICA)
El 1º de junio la Academia del Plata celebró una sesión académica extraordinaria en la que fue incorporado como académico de número el Dr. Francisco Travieso. Las palabras de apertura fueron pronunciadas por el vicepresidente de la academia, Ing. Carlos I. Martínez Luna, quien le entregó el correspondiente diploma. El presidente de la Academia del Plata, Dr. Ludovico Videla presentó al nuevo académico, expresando que era un día de gran importancia, pues se estaba asistiendo a la incorporación del segundo pintor de renombre en la larga historia de la academia, fundada en 1878. Su antecesor fue Juan Antonio Ballester Peña, sitial que ocupará el doctor Travieso.
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El 1º de junio la Academia del Plata celebró en el auditorio del Colegio Champagnat una sesión académica extraordinaria en la que fue incorporado como académico de número el doctor Francisco Travieso. Las palabras de apertura fueron pronunciadas por el vicepresidente de la academia, ingeniero Carlos I. Martínez Luna, quien dio la bienvenida a los presentes e hizo entrega del correspondiente diploma al doctor Travieso.

El presidente de la Academia del Plata, doctor Ludovico Videla presentó al nuevo académico, expresando que era un día de gran importancia, pues se estaba asistiendo a la incorporación del segundo pintor de renombre en la larga historia de la academia, fundada en 1878. Su antecesor fue Juan Antonio Ballester Peña, sitial que ocupará el doctor Travieso.

El doctor Videla destacó que los vínculos de Travieso con la pintura se remontan a su niñez, ya que en su hogar se hablaba de pintura y de pintores, de modo que, en forma natural se fue forjando su vocación conjuntamente con sus estudios. Recordó que se recibió de abogado y ejerció esta profesión, que luego abandonó, hace más de 40 años para dedicarse de lleno a la pintura. Expresó que Travieso fue autodidacta y es considerado un pintor tradicional, pero al mismo tiempo, su pintura es inexorablemente contemporánea y moderna a la vez. Su obra es ampliamente reconocida por sus paisajes urbanos, sus retratos, y su pintura religiosa referida a escenas bíblicas que conmueven por la piedad que despiertan en una formulación muy expresiva y de insondable simpleza.

Algunas de esas obras se pueden apreciar en el Sanatorio Mater Dei de Buenos Aires y en la iglesia Cristo Obrero de Lomas de Zamora, donde están amuradas las emotivas catorce estaciones del Vía Crucis, de gran tamaño. Menciona sobre esta obra y la pintura de Travieso lo expresado por el padre Eugenio Guasta: "Sobrio, recatado, no necesita contorsiones barrocas; su expresividad es austera, esencial" y que termina deseando que se cumpla con el fin del Vía Crucis que es nada menos que "alimentar la devoción de los sencillos".

Antes de terminar el doctor Videla recordó a Ballester Peña, expresando que Ballester y Travieso han sido finos cultores de lo que se ha definido como el "paradigma de artista católico llamado a evangelizar el mundo de la cultura".

Finalmente le expresó al nuevo académico el deseo de que continúe su fecunda labor artística, como también el anhelo de contar con su ayuda en la Academia a buscar el encuentro con la belleza.

Reflexiones sobre el arte. Un tema inefable
Tras agradecer a los académicos que lo precedieron en la palabra y muy especialmente a su familia, el doctor Travieso pronunció su discurso de incorporación sobre el tema: "Reflexiones sobre el arte. Un tema inefable." Manifestó que lo honraba ocupar el sitial de Juan Antonio Ballester Peña, quien con la sabiduría de su obra bien cumplida había asumido con serenidad su elevado destino de buen cristiano y gran artista.

Estructuró su discurso considerando distintos aspectos del arte: lo inefable, el suceder, el orden, lo sobrenatural, la autonomía y atemporalidad y el origen del arte. Al referirse a lo inefable, dijo que se trata de una cuestión esquiva e imposible de alcanzar en términos de conocimiento conceptual. Consideró la paradoja que se da en la actualidad, que cuanto más se habla de arte, menor es la creación de obras de arte. Ahondando, se animó a afirmar que las cuestiones del arte son hijas más de la Gracia que del cálculo.

Recurriendo a valiosas citas expresó que, "el arte no es una escapatoria de la vida. El arte al contrario es la misma expresión central de la vida". El artista afirma la plenitud de su propia vida y crea. El arte es el fundamento que soporta la historia y por ello no es tampoco una manifestación de la cultura y menos aún una mera expresión del alma de la cultura.

Reflexionó sobre el suceder de la obra de arte, describiendo cómo es el proceso creativo. Esbozó una metodología para conquistar un orden, concertar y componer sus obras. Estableció la analogía de indisolubilidad de la unión entre cuerpo y alma a la comunión entre la materia y la forma que da como resultado la obra. Recordando que Dios es el Supremo Artista, dijo que el artista se asemeja al Creador en tanto elabora una nueva realidad con un sentido, un soplo y una espiritualidad propia.

Sostuvo que el arte es autónomo y atemporal, pues la obra de arte no es un traje a medida para cada época. En la autonomía y la atemporalidad está la belleza perenne que permite el aprecio de la Belleza. La sola mención de un artista evoca su origen. El origen nos confirma que los artistas son los epígonos de un pueblo, una nación. Una universalidad, elevada desde una particularidad.

En una última ligera alusión a su tarea de pintor expresó que busca indagar con serenidad la superficie, lo exterior de las cosas para concluir que en lo exterior ya está lo interior.

Francisco Travieso
Nació en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, el 17 de septiembre de 1942. Fueron sus padres Héctor Travieso y Felisa Orsi. Casado con Marta Elena Errecarte es padre de cuatro hijas.

En 1955, precozmente iniciado en el dibujo y la pintura, participó en el Salón Nacional de Estudiantes.

Graduado de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), ejerce la docencia y la abogacía.

En 1973 y en 1974 viajó a Europa, recorriendo España, Italia, Francia, Suiza, Holanda, Inglaterra y Portugal.

En 1976 se traslada de su taller de la calle Libertad y Córdoba y se instala con el grabador Roberto Páez en San Martín esquina Paraguay. La pintura ocupa todo su tiempo.

En 1978 realiza un nuevo viaje a Europa y se detiene en las ciudades de la Provenza. De regreso, establece su taller en Rivadavia 2009, esquina Ayacucho, junto con Páez. Luego se les unió José Ferrari.

Desde 1980 participó en numerosas exposiciones en las Galerías del Buen Ayre, Van Riel y Palatina, en los museos de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco y Nacional de Arte Decorativo. También en España y Costa Rica.

En 1983 el Estado Nacional edita un sello postal en el que reproduce su obra "El Congreso Iluminado". Ese año recibe el premio de la Comisión Binacional de la Argentina y España de homenaje a García Lorca.

En 1995 se publica el libro "Travieso" editado por Ediarte con estudios críticos y comentarios sobre su obra.

En 2012 se instalan las pinturas de la Vía Crucis en la iglesia Cristo Obrero y en 2014 los murales "La Anunciación" y "La adoración de los pastores" en el Sanatorio Mater Dei de Buenos Aires.+