Viernes 12 de agosto de 2022

Iglesia peruana rechaza incursión en el Conjunto Monumental de San Francisco

  • 11 de febrero, 2022
  • Lima (Perú) (AICA)
La Conferencia Episcopal Peruana (CEP) se pronunció por el derrumbe del cerco del Conjunto Monumental San Francisco: "Condenamos la actitud violenta y prepotente", señaló la CEP en un comunicado.
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La Conferencia Episcopal Peruana (CEP) condenó enérgicamente la actitud de la municipalidad de Lima, tras su incursión en el Conjunto Monumental de San Francisco. Para la Iglesia el procedimiento fue violento, desproporcionado y prepotente; un gesto que abiertamente dificulta el diálogo con los Franciscanos de la Provincia de los Doce Apóstoles.

En conferencia de prensa, el presidente de la CEP, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo, leyó un comunicado en el que los obispos del Perú rechazan “la actitud violenta, desproporcionada, y prepotente” con la que la Municipalidad de Lima irrumpió y destruyó el cerco perimétrico de 145 metros que protegía al Conjunto Monumental San Francisco, en Lima.

“El respeto interinstitucional es fundamental en la solución de conflictos dentro de un Estado de Derecho. Este principio ha sido pisoteado y vulnerado por los señores de Prolima. Además, la plazuela de San Francisco estuvo siempre al servicio de la población que expresa su fe en Dios y en los santos, en la centenaria basílica de San Francisco”, agregó monseñor Cabrejos en su intervención.

Durante la conferencia de prensa, organizada por la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, comunidad a cargo del cuidado y protección del Complejo San Francisco de Lima, se presentaron también las acciones legales para la defensa de este Patrimonio Cultural de la Humanidad, reconocido por la Unesco desde 1988.

“Nos sentimos totalmente agraviados todos porque el Complejo Monumental San Francisco constituye Patrimonio Cultural de la Humanidad y ese cerco no era solamente simbólico, era parte de ese patrimonio como un elemento intangible”, afirmó fray Rafael Hurtado, miembro del Comité de Defensa de San Francisco, quien junto con otros 12 religiosos franciscanos intentaron persuadir a los trabajadores de Prolima en la madrugada del sábado 5 de febrero.

Según el acuerdo suscrito entre la Santa Sede y la República del Perú en 1980, la Iglesia católica goza de personería jurídica de carácter público, lo que le permite tener plena capacidad para adquirir y disponer de bienes con libertad.

La intervención en la que se empleó maquinaria pesada destruyó el cerco perimétrico que protegía el Conjunto Monumental de San Francisco de Asís, ubicado en el centro histórico de Lima. La reja medía 145 metros y unía a la Iglesia de San Francisco con el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad que en 1988 fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Un año antes la municipalidad de Lima enrejó la plaza para ofrecer seguridad a las Iglesias como un mecanismo de prevención ante algún ataque terrorista.

La CEP se solidarizó con los franciscanos ante la situación, confiando en que Dios sabrá iluminar las acciones de las autoridades, porque el objetivo es construir un nación donde se respete a todas las personas e instituciones, esto implica actuar con libertad frente a sus expresiones de fe para que las relaciones entre las instituciones se desarrollen en un espíritu fraterno y solidario.

Por su parte las autoridades peruanas indicaron que la intervención forma parte de un proceso de recuperación del templo y del espacio público que lo rodea. No obstante, la destrucción del cerco perimetral que rodeaba la plazuela se interpretó como una agresión contra un patrimonio religioso y la independencia de la Orden religiosa en lo que se refiere a la administración de este lugar sagrado.

La planeación arquitectónica avalada por el Ministerio de Cultura, asegura que esta obra facilitará el acceso y tránsito peatonal de vecinos y feligreses. Además no es un arreglo aislado, porque hacia el futuro cercano está previsto renovar el piso de la plazuela, instalar un nuevo mobiliario de descanso, adelantar mejoras en la iluminación, restaurar una fuente de agua e integrar los restos arqueológicos hallados en la capilla de Nuestra Señora de la Soledad. Arreglos que incluso se extenderán hasta los denominados jirones de Amazonas, Lampa y Ancash, la pretensión es que los peatones tengan la libertad de caminar y disfrutar del centro histórico de Lima.+