Lunes 25 de octubre de 2021

Fuerte llamado de Mons. Canecin a cuidar "nuestra Casa Común"

  • 2 de septiembre, 2021
  • Goya (Corrientes) (AICA)
El obispo de Goya presidió una misa, por la Jornada Mundial de Oración por la Creación, sobre un brazo del Río Paraná, ahora sin agua a causa de la histórica bajante en su caudal.
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“La creación está gimiendo con gemidos inenarrables buscando ser liberada de la esclavitud a la cual fue sometida por el pecado”, señaló el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecin, al presidir el miércoles 1 de septiembre una misa con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Creación. 

La celebración se realizó a la vera del Riacho Goya, un brazo del Río Paraná y el altar se ubicó en el lugar donde era el habitual cauce del río que hoy experimenta una histórica bajante en su caudal, (hoy sin agua) como signo de oración y valorización de nuestros recursos naturales afectados. 

El obispo hizo un fuerte llamado a la “conversión ecológica” porque “nuestra Casa Común está enferma”

Comenzó su homilía dando gracias a Dios, por “la creación, la vida y el universo entero” porque Dios vio todo lo que había hecho y era muy bueno. 

“La Biblia -dijo- enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios” señalando que “todo salió bueno de las manos de Dios”, y continuó señalando que “a medida que iba creando todo lo visible y no visible y, cuando hizo al hombre, varón y mujer, Dios dijo hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y vio Dios que era muy bueno”.

Monseñor Canecin remarcó “la mirada de Dios”, en el relato bíblico, donde el Señor se fijó suavemente en la creación y ofrece al hombre la creación como un “precioso regalo para custodiar”.

“El ser humano que es la cumbre de la creación era muy bueno, por lo tanto, tenemos que alabar, bendecir y glorificar dando gracias. Ahora bien, para que la acción de gracias sea sincera y honesta, tenemos que pasar a un propósito y compromiso” enfatizó el obispo de Goya.

Y subrayó que “toda la familia humana está enferma por el pecado”, por eso, queremos “ponernos delante del Señor para que el Señor Jesús, que es el mismo de ayer, hoy y, para siempre, nos sane. Hoy como familia humana queremos traer la creación y ponerla delante del Señor”.

Elevó una súplica e invitó a los presentes a extender las manos hacia el rio, “en manos del Señor la realidad humana y la realidad del universo entero de este planeta tierra” en la presencia del Señor, porque, "está enferma nuestra casa común, está enfermo nuestro planeta”, subrayó.

“El planeta tierra, nuestra casa común, nuestra Ñanderoga Guazu (casa grande en guaraní) está enferma y, no tenemos otra casa, por eso, mientras habitamos tenemos que cuidarla, sanarla y curarla” puntualizó

El obispo hizo además un llamado a “una conversión en la mente y el corazón”, tal como señala el Papa “hace falta entonces una conversión ecológica”, que implica: “Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios”.

Uniéndose a las expresiones del papa Francisco, también hizo referencia al “calentamiento global” de las últimas décadas, por eso, “la falta de agua de nuestros ríos y esta sequía histórica del Río Paraná” al tiempo que remarcó que “los seres humanos no solo hemos enfermado la tierra, sino que hemos enfermado el espacio que rodea la tierra, donde está la chatarra espacial”.

“Tenemos que hacer esa conversión ecológica por nuestro propio bien y por las propias generaciones, por nuestros mitaí y cuñataí (niños y niñas en guaraní), nuestros pequeñitos y tenemos que pensar en ellos y las generaciones que vendrán hasta el fin de los tiempos”.

Al finalizar la misa, invitó a todos los presentes a extender las manos hacia el río para orar juntos y dijo: "Señor, aquí estamos tus hijos, nos declaramos y nos reconocemos enfermos y pecadores. Hemos pecado mucho Señor y, como familia humana te hemos defraudado, nos hemos defraudado entre nosotros, tus proyectos, tus sueños y tus planes. Hoy aquí estamos Señor de nuevo, pidiendo que nos perdones para que haya fiesta en tu casa y tu perdón nos reivindique, sane y nos cure".

Y rezó: "Levanta Señor a la familia humana, somos tu familia, mira Señor lo que nosotros los seres humanos estamos generando en nuestra casa grande. Señor, ten compasión de nosotros y regálanos una nueva oportunidad, una verdadera conversión ecológica para que seamos auténticos guardianes, custodios de la Casa Común y de la vida humana".

Monseñor Canecin terminó la oración implorando al Señor el regalo de “una lluvia generosa, para que los ríos, las lagunas, los esteros, los aljibes, los pozos de agua, el Río Paraná y todos los ríos vuelvan al cauce normal".+